Bocígano

Bocígano es una pequeña aldea guadalajareña, pedanía de El Cardoso de la Sierra. Está ubicado en la Sierra de Ayllón, dentro de su Tierra Media o Entorno de los pueblos abandonados.

El pueblo se levanta sobre el horcajo entre el Arroyo de las Canalejas y el río Berbellido, en lo alto de una atalaya al pie de la Loma de las Huelgas. Parece que su origen, como el de los otros pueblos de este entorno, se remonta a la Edad Media. En el año 1530 aparecieron los primeros escritos que nombraban al pueblo. El nombre de «Bocígano» proviene de «buey» (lugar de bueyes), lo que no es de extrañar, dado que es un pueblo de tradición pastoril. En 1833, al igual que muchos otros municipios de la zona, pasó a tener ayuntamiento propio, circunstancia que duró 138 años, hasta 1971, cuando pasó a formar parte de El Cardoso de la Sierra. Entonces todavía no contaba con luz, ni agua, ni ningún medio de comunicación y no fue hasta 1981 que se construyeron esas infraestructuras. En 2017 el número de personas censadas en el pueblo era de 4. Antiguamente había dos aldeas anexas a Bocígano, El Bustar y Pinarejo, pero hoy en día no existen. El Bustar estaba unos 3 km al noroeste del pueblo, bajo la ladera S de Las Huelgas. La tradición oral afirma que, mediado el S.XX, fue víctima de una repentina despoblación causada por un brote de gastroenteritis después de una boda, el cual terminó con la vida de casi todos sus habitantes. De sus casas no queda nada, pero sí están los rediles que utilizaban para resguardar el ganado, hoy conocidos como los Corrales de las Canalejas.

La aldea cuenta con una Plaza Mayor, conocida también como Plaza de la Iglesia o Plaza del Olmo. En el centro de la misma encontramos el viejo olmo que le da nombre, plantado por sus vecinos hace más de 25 años (ver fotografía histórica abajo). Y junto a él, una bonita fuente de piedra con doble caño.

En el extremo N de la plaza está la Iglesia de Santa María la Blanca, de estilo rural y rematada por una sencilla espadaña.

Bocígano celebra sus fiestas de San Miguel o «La Machada» el penúltimo fin de semana de agosto. Parece que su origen hay que buscarlo en unas antiguas danzas vascas de rito pastoril. Los actos comienzan el viernes con la tradicional «Ronda» a las mozas solteras. El sábado, los hombres solteros del pueblo o «machos» se visten de pastores y salen a la plaza en cadena, agarrados cada uno al chaleco del que le precede. El último de ellos es el «zagal» y el primero, que los dirige con una vara, es el «mayoral«. Los machos corren de un lado para otro sin soltarse, haciendo violentos quiebros y requiebros emulando un látigo. La operación se repite en múltiples ocasiones separadas por descansos de varios minutos. Ya de noche, entre una y otra salida, los machos transportan enormes troncos hasta la plaza y los arrojan a una hoguera que han prendido previamente. Finalmente, los mozos son presa del cansancio. En ese momento, el mayoral y el zagal tiran en sentido contrario, los machos caen rendidos y un vecino les acerca una bota de vino para que beban. La jornada termina bien entrada la noche con una limonada popular. Al día siguiente, el domingo, los machos van pidiendo carne y pan por las casas, con los que se preparan unas buenas migas de pastor que ponen fin a las fiestas.

En Semana Santa se celebra otra fiesta popular, «La Paca y el Judas«, que dan nombre a dos muñecos de paja que son quemados en la plaza por los mozos del pueblo, que persiguen luego a los asistentes con ramas ardiendo.

El pueblo cuenta actualmente con un único bar llamado Casa Vito, que hace las veces de «club social» y que abre a discreción de su dueño, Juan Carlos. Éste le puso el nombre en honor a su padre, Victor, apodado «Don Vito».

Rutas de senderismo desde el pueblo

En los siguientes enlaces de nuestro blog puedes descubrir algunas de las muchas rutas de senderismo y alpinismo que se pueden hacer desde Bocígano:

Agradecimientos: A Juan Palomino Fernández, quién amablemente y entre risas, me ha contado tantas cosas del pueblo mientras compartíamos unos botellines en Casa Vito.