Dos Hermanitos o El Campanario (1901 m)

Si el Mostallar tiene el honor de ser el pico más emblemático de la Sierra de Los Ancares y el Cuiña el de ser el más alto, Dos Hermanitos tiene para mí el de ser el más bonito.

Si tuviera que quedarme con una sola montaña de Ancares, me quedaría con esta magnífica cumbre, también conocida como El Campanario, una montaña de menos de 2000 m de altitud pero una soberbia majestuosidad. Está ubicada fuera de la cuerda principal de Ancares, la cual se extiende en dirección SO desde el Miravalles al Penarrubia. En realidad, forma parte de un pequeño cordal secundario que desde el Alto de Cuiña desciende en dirección E-SE separando el Valle de Ancares (al N) del de Finolledo-Burbia (al S) y del que también forman parte Penas ApañadasPiedra de Miradelo (1793 m) y el Verdies (1798 m).

La vertiente N del pico es una escarpada pared de roca que cae verticalmente sobre Valle de Ancares y que cierra por el SE el denominado Circo glaciar del Cuiña, una alineación montañosa con forma de herradura, en cuyo fondo reposan varias lagunas glaciares y de la que también forman parte Peña Venera (1813 m), el Brañutín (1886 m) y el propio Cuiña. La siguiente fotografía tomada desde la cima del Cuiña nos muestra el circo alrededor del Pozo Ferreira (abajo en el centro).

Su otra vertiente, la S, asoma al Valle de Finolledo y goza también de una acusada pendiente. En la siguiente fotografía, tomada desde el collado que lo separa de Penas Apañadas, se puede observar a El Campanario dominando la cabecera del valle.

Su cumbre es una afilada cresta rocosa en la que de O a E destacan el imponente Cuerno de El Campanario (1846 m) y la bicéfala cima constituida por el Hermanito Menor (cima occidental, 1898 m) y el Hermanito Mayor (cima oriental, 1901 m). A los pies del Cuerno está la portilla en la que termina uno de los canales más bellos y vírgenes de Ancares, el Tubo de la Cuesta el Campanario.

Las vistas desde la cima son impresionantes, sin duda uno de los mejores y más originales miradores de Ancares.

Por su atractivo y precioso perfil, lo divertido de su cresta, sus fantásticas vistas y sobre todo, por ser un pico más virgen, menos convencional y no tan frecuentado como las cumbres del cordal principal de la sierra, El Campanario es una de mis montañas favoritas.