El Golfo Ártabro

El gran Golfo o Arco Ártabro es el segmento de costa atlántica que va desde la Costa de la Muerte hasta las rías altas y engloba las rías de La Coruña, Betanzos, Ares y Ferrol. Aunque el término fue acuñado por el geógrafo Otero Pedrayo, ya los romanos se referían a este paraíso costero como el “Pontus Magnus Artabrorum”. El Arco Ártabro es un lugar mágico, donde mar y tierra parecen pelearse por ganarse terreno el uno al otro, dejando un mar embravecido enfrentado a hermosos acantilados coronados por el singular verde de Galicia.

Dentro de él, la lengua de tierra que hay entre la ría de Ares (al sur) y la de Ferrol (al norte), cuyos límites occidentales son Punta Coitelada y el Cabo Segaño, es para mi el “Paraíso costero de la bicicleta de montaña”. Si quitamos las rutas alpinas, un recorrido integral por este entorno es probablemente la ruta de BTT más bonita de España. Lo tiene todo. Una costa hermosa, altos acantilados (Estacas), pequeñas islas a sus pies (Mirandas), calas escondidas (Chamoso, Area Morta, Sabadelle, Centeas, Estacas, Colado, Barrosa), cabos que retan al mar embravecido (Segaño, Coitelada), ermitas románicas (Santa Eulalia de Lubre), senderos que hoy están y mañana no, pequeños ríos serpenteantes, miradores donde uno se quedaría horas (La Bailadora), hermosos humedales (Xunqueira), playas de arena blanca (La Magdalena, Seselle, Ares, Chanteiro), pueblos pintorescos (Redes), antiguas baterías militares, castillos sobre el mar (San Felipe, La Palma), montes con rampas imposibles surcados por mágicos pasadizos verdes abovedados (Montefaro, Alto de Simou), monasterios del S. XII con bellos claustros (Santa Catalina) y además, el océano Atlántico, un mar de cien caras que puede mudar del enfurecido azul oscuro con grandes olas plateadas al plácido azul caribeño de aguas transparentes. Todo ello salpicado de bares y restaurantes donde disfrutar de una buena Estrella y de las mejores tapas. Bienvenidos al paraíso !!!

Altos acantilados…

Pequeñas islas…

Calas escondidas…

Cabos que retan al mar embravecido…

Ermitas románicas…

Pequeños ríos serpenteantes…

Miradores donde uno se quedaría horas…

Hermosos humedales…

Playas de arena blanca…

Pintorescos pueblos…

Antiguas baterías militares…

Castillos sobre el mar…

Mágicos pasadizos verdes…

Viejos monasterios…