La Vihuela

La Vihuela es una aldea abandonada guadalajareña escondida en el corazón de la Sierra de Ayllón, al NE del Pico de la Tornera y al SE de Cabeza del Viejo. Está ubicada a 1230 m de altitud, a media ladera oriental de la parte baja de la Loma de los Colladillos, en un claro del bosque abierto entre jaras, encinas y pizarrales. A sus pies, se sitúa el horcajo entre los Arroyos de la Vallosera y de la Horcajuela. Su particular enclave, orientado al mediodía del collado que lleva su nombre, le daba cierta protección frente a los vientos y otras inclemencias meteorológicas propias de una sierra tan quebrada y cerrada. Con apenas 2 casas en pie, es actualmente la más pequeña de una serie de aldeas que salpican el entorno de los pueblos abandonados de Ayllón, una zona de media montaña rodeada por los grandes picos de la sierra, que se extiende por el margen derecho de los ríos Jaramilla y Jarama.

La Vihuela está dentro del Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara (Ley 5/2011, Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha), un espacio protegido de 117898 hectáreas que engloba 35 municipios, siendo El Cardoso de la Sierra, al que pertenece actualmente La Vihuela, el más grande de ellos.

Toponimia

El término Vihuela parece devenir de «Villuela» (población muy pequeña). En distintos documentos se refieren también al despoblado como «Vigüela«, «Viguela» o «Biguela«. En el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España de 1845-1850, se habla ya de «La Vihuela» como barrio anexionado de Colmenar de la Sierra que pertenece al partido judicial de Tamajón. En la prensa histórica de mediados del XIX, aparece mencionado el topónimo «Corralejo de la Vihuela» para referirse a un poblado localizado en el entorno de Colmenar.

Fundación e historia

Se desconoce a ciencia cierta el momento de la fundación de La Vihuela, originalmente «Villuela». Se cree que pudo ser un asentamiento medieval sobre otro más añoso abandonado con la llegada de los árabes. La primera referencia expresa a La Vihuela es un documento del «Común de Villa y Tierra de Sepúlveda» del año 1278. En él se concede el título de «villa» a El Cardoso y a Colmenar de la Sierra, adjudicándole a éste último las pedanías de La Vihuela, La Hiruela, Peñalba de la Sierra, La Hiruelilla, Bocígano, Cabida y Corralejo. Comoquiera que antes, en zonas agrícolas y ganaderas, los pueblos iban surgiendo en función de la distancia que debían recorrer sus moradores para atender a su ganado y a sus tierras, se supone que La Vihuela debió nacer como un pequeño poblado, que se consolidó como núcleo permanente por estar a más de 2 h andando de Colmenar. Después de El Cardoso, La Vihuela fue el núcleo habitado emplazado más al oeste de toda la provincia de Guadalajara.

La siguiente referencia histórica a la aldea es de mediados del S.XIV, del «Libro de la Montería» de Alfonso XI, en el que se cita al «Collado de la Veguela» como un lugar con abundante caza, en el que el rey había perseguido un oso y en el que abundaban los jabalíes en verano. A finales de ese siglo, en 1379, La Vihuela pasó a formar parte del Señorío de Mendoza, asociándose desde el S.XVII al Marquesado de Montesclaros.

En 1752, en el Catastro del Marqués de la Ensenada, «La Biguela» constaba de 3 casas, 1 único vecino y una taina para el ganado.

En el S.XIX (1845-1850) se le atribuyen 5 casas (Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España).

En mayo de 1854, 3 vecinos de La Vihuela participaron en varios pleitos contra el Marquesado de Montesclaros que se perpetuaron en el S.XX.

En 1940 se le atribuyen 42 habitantes (Diccionario geográfico del Instituto Nacional de Estadística).

En la segunda mitad del S.XX (años 50 y principios de los 60), La Vihuela llegó a contar con 9 casas y hasta 60 vecinos. Además de estar muy hermanada con Corralejo y Colmenar, la aldea estaba relativamente bien comunicada con Tamajón a través de un viejo camino que cruzaba el Jarama.

A mediados del S.XX, al construirse el Embalse de El Vado (inaugurado en 1954), los caminos que facilitaban la salida del Barranco de la Vallosera quedaron anegados y La Vihuela, como sus vecinas Matallana y La Vereda, quedaron aisladas e incomunicadas, sin teléfono, sin carreteras y sin luz.

El último bautizo que se celebró en Colmenar de un nacido en La Vihuela fue el 8 de mayo de 1960.

En los años 60 y 70 sufrió, como todas las aldeas vecinas, una progresiva despoblación y abandono fruto de la crisis agraria. A principios de los 70, una expropiación forzosa y no remunerada promovida por el desaparecido ICONA (Instituto para la Conservación de la Naturaleza operativo entre 1971 y 1995) les dio el descabello, al obligar a los que no lo habían hecho ya a abandonar sus casas y sus tierras, llevando consigo todos sus enseres a lomos de mulas. Sus últimos moradores dejaron el pueblo en noviembre de 1972. La mayoría emigraron a Alcobendas, San Sebastián de los Reyes y Torrelaguna. El motivo del desalojo no fue otro que utilizar la zona para sus repoblaciones forestales, las cuales conllevaron la destrucción de casi la totalidad de las casas y dejaron sin agua al arroyo que abastecía al pueblo.

En 1973 pasó a depender de El Cardoso de la Sierra, que anexionó Colmenar y todas sus despoblados barrios.

A partir de ahí, La Vihuela sufrió un proceso de deterioro progresivo, víctima de la falta de mantenimiento, del inexorable paso del tiempo y de la acción destructiva de la naturaleza, así como de dos factores externos potencialmente evitables: por un lado, el vandalismo, que llevaron a cabo algunos grupos de «hippies«, los cuales convirtieron tainas en infraviviendas; y por otro lado, las retroexcavadoras de ICONA, que se cebaron con la aldea en 1992, demoliendo y aterrazando la mayor parte de la misma. Tan solo se salvaron 2 casas, que son las que se pueden visitar en la actualidad.

En 2021 quedaba viva una mujer originaria de La Vihuela, Juana Mari, que pasaba los veranos en Colmenar.

Modo de vida

Los habitantes de La Vihuela vivían fundamentalmente de la ganadería (más de cabras y ovejas que de vacas), de la explotación de los montes (tala de leña, caza, pesca y obtención de carbón de roble y encina) y, en menor medida, de la agricultura. El principal cultivo era el centeno, con el que cada familia fabricaba su pan «negro» en su propio horno. También se cultivaba lino, y verduras, hortalizas y fruta para autoconsumo.

La singular flora apícola de la zona hizo posible la creación de colmenares en torno a la aldea. La miel, fabricada a partir de la bellota del roble y la flor del brezo, era de una excelente calidad y se caracterizaba por ser de color negro intenso, opaca y no cristalizar. Todavía hoy, unos 300 m por encima del pontón que cruza el Arroyo de la Horcajuela, queda un colmenar en activo. Al parecer, una empresa valenciana con sede en Bétera tiene la concesión del aprovechamiento melífero del término de El Cardoso y sus propietarios tienen una casa en Bocígano donde pasan temporadas.

En La Vihuela no existían servicios comunitarios: ni iglesia, ni escuela, ni cementerio, ni fragua, ni horno. De forma excepcional, se celebraba alguna misa en el zaguán de la casa de «Tía Vicenta», «adornada con colchas para la ocasión«. Los bautizos y entierros se celebraban en Colmenar. El médico se desplazaba desde Campillo de Ranas, que distaba unas 3 leguas. Los productos de ultramarinos los adquirían en Puebla de la Sierra, en cuyo molino realizaban también la molienda de su cereal. El agua para el riego de los huertos se obtenía del Arroyo de la Horcajuela, a cuya vera había una pila para lavar la ropa y una fuente que se llevaron por delante las máquinas de demolición del ICONA en 1992. Al carecer de ermita, no se celebraban fiestas religiosas en honor a ningún santo. Las dos únicas actividades festivas eran paganas: la matanza del cerdo y un carnaval de enorme tradición, en el que se repartían rosquillas acompañadas de un vino dulce muy apreciado.

Estado actual

Hoy por hoy, escondidos entre el ralo encinar, quedan algún pequeño huerto, vallado con somieres reciclados y que se ve cuidado con esmero, y dos casas, una rehabilitada y otra en ruinas. La primera, a juzgar por la inscripción de su fachada lateral, es «la Casa de JM«. Sobre el dintel de la puerta, sus señas: «el número 4 de La Vihuela«. En realidad, es la antigua «Casa de los Rosos«, sobrenombre por el que se conocía a la familia que la habitaba. El motivo es que tenían un antepasado llamado Rosendo, al que apodaban el «Roso» o «Rosín». La vivienda, que cuenta con una curiosa chimenea, se ve adecentada y en muy buen estado. Dicen las malas lenguas, que son los descendientes de aquellos que emigraron quienes, desafiando a la Junta de Castilla-La Mancha (con quien todavía mantienen litigios en los tribunales por la propiedad de la aldea), las ocupan los fines de semana. Sea como fuere, mejor cuidadas que abandonadas. Aunque La Vihuela está considerada como uno de los representantes de la Arquitectura Negra gualadajareña, lo cierto es que además de pizarra y cuarcita, la casa actual cuenta con una pared enfoscada y otros materiales que se alejan bastante del estilo tradicional.

La otra casa, ubicada apenas unos metros hacia el S, está en un estado lamentable, sin tejado y con los muros semiderruidos, entre los que a duras penas se conservan los vados de las antiguas ventanas.

Por lo demás, no hay resto de calles ni de las otras 7 viviendas con las que llegó a contar la aldea. Lo cierto es que, a día de hoy y parafraseando a Antonio Herrera Casado, el aspecto que da el despoblado es el de ser «el último reducto de la soledad y el olvido«.

Vías de comunicación y accesos

La comunicación actual de La Vihuela con «la civilización» es a través de 2 senderos por los que, desde la aldea, se puede acceder al Collado de la Vihuela, por donde pasa la pista que une La Vereda y Matallana con la carretera de Colmenar de la Sierra (GU-180).

El primero de ellos, estrecho y por momentos oculto por las jaras, es la Vereda de la Vihuela o de los Colladillos, que remonta la Loma de los Colladillos hasta enlazar con el Camino de Cabeza del Viejo (que baja al Collado de la Vihuela).

El otro, el Camino de La Vihuela, más ancho y bien conservado, asciende por el margen izquierdo del Barranco de la Horcajuela directamente al collado. Para acceder a él desde el despoblado, hay que cruzar el Arroyo de la Horcajuela por una pasarela de madera.

Enlazando ambos senderos, se puede realizar una bonita ruta circular entre el Collado de la Vihuela y la aldea.

Bibliografía:

Una pequeña parte de la información aquí reflejada la obtuve directamente, sobre el terreno, durante mi visita a La Vihuela en octubre de 2021. El resto de los datos, fundamentalmente históricos, están extraídos de la magnífica revisión sobre la aldea de Jesús Orea Sánchez, periodista y escritor. Las fotografías históricas están sacadas del libro en el que está publicado el artículo, cuya adquisición recomiendo fervientemente:

Jesús Sánchez Orea. La Vihuela, los sonidos del silencio. En: AACHE Ediciones. Serranía de Guadalajara: despoblados, expropiados, abandonados (Asociación Serranía de Guadalajara); 2021. pp. 319-340. ISBN: 978-84-18131-41-7.