Peñalba de la Sierra

Peñalba, o como se lo conoce desde 1916 , «Peñalba de la Sierra», es la última aldea del «Entorno de los pueblos abandonados de Ayllón». Final de trayecto de la carretera GU-187, Peñalba es un pueblo perdido, recóndito, aislado del mundo y lejos de todo y de todos.

Sus habitantes dicen de él que es una pueblo aburrido y fresquito en verano, pero que les encanta el aburrimiento y que no quieren que nadie venga a cambiarles su pueblo y a privarles del delicioso aburrimiento que pone paz a su tiempo y a su vejez.

Administrativamente, es una pedanía de El Cardoso y pertenece a la provincia de Guadalajara. Está ubicado en el fondo del valle surcado por el Arroyo de Cañamar y se resguarda de los fríos del invierno al abrigo de los Cerros que la rodean (Morra del Segoviano, Peña de Carrasquilla, Majalhoyo, Cerro de la Dehesa, Cerro del Águila).

Hoy por hoy es una pueblo semi-abandonado. Otrora habitado por unas 70 familias, actualmente viven en él 4 personas, las cuales reparten su tiempo entre cuidar del ganado (vacas, ovejas y cabras) y la apacible vida contemplativa. A raíz de un programa televisivo del año 2010, a Peñalba se le ha conocido como el «Pueblo de los solteros», en honor a Luis, Isaías, Alberto y Marcelino, que por entonces todavía no habían encontrado mujer con quien compartir su vida. Con un escondido bar que según otra de sus vecinas «sólo sirve botellines», el pueblo celebra sus fiestas de San Ramón el último fin de semana de agosto y sigue practicando la «Quema del Judas» en Semana Santa.

Entre sus casas medio derruidas, destaca el esqueleto de un olmo seco sobre el que descansa la estatuilla de San Tragazán, patrón de La Hiruela, así como su iglesia de torre cuadrangular reforzada con sillares en las esquinas, en la cuál se celebra una misa mensual. Dice otro de sus vecinos que una de sus dos campanas fue atravesada por una bala de fusil en la guerra y ahí sigue.

Un dato curioso acerca de este pueblo es que el 2 de febrero de 1956, un avión Junkers Ju 52 del ejército del aire español, que había despegado desde Valladolid y se dirigía a Zaragoza, se estrelló en las proximidades de Peñalba muriendo sus 7 ocupantes. Los restos del aparato y los cadáveres no fueron descubiertos hasta el día 7 debido a la complicada orografía del terreno.

No muy lejos del pueblo, casi al final de la Vereda del Puente se encuentra uno de los rincones más bellos, salvajes y perdidos de la Sierra de Ayllón, el Cañón del Cañamar y su espectacular cascada.