La Vereda del Puente: de Peñalba de la Sierra al Alto de la Loma de El Morro por los Cañones del Cañamar y del Jaramilla

FUENTE DE INFORMACIÓN: Cartografía del Instituto Geográfico Nacional, visor Iberpix 4. 
FOTOGRAFÍA: iPhone 11 Pro.
ZONA: Entorno de los pueblos abandonados de Ayllón, Valle del Arroyo de Cañamar, Sierra de Ayllón - Sistema Central, Guadalajara.
DESDE: Peñalba de la Sierra (1278 m), provincia de Guadalajara.
CERCA DE: Peñalba de la Sierra, Cabida, Corralejo, Colmenar de la Sierra, Bocígano, El Cardoso de la Sierra.
ÉPOCA: julio de 2020. Sol, Tª 24-32 ºC.
TIPO DE RUTA: lineal, ida y vuelta.
NIVEL DE DIFICULTAD: moderado.
Datos descargados de GPS SUUNTO Ambit 3: Longitud: 9,85 km. Desnivel acumulado positivo: 391 m. Desnivel acumulado negativo: 391 m. Punto más alto: 1383 m. Punto más bajo: 1148 m. Tiempo empleado: 4 h 51 min (con calma y múltiples paradas para fotos).
MATERIAL: GPS, senderismo.
AGUA: Fuente en Peñalba de la Sierra. Se cruza el Arroyo de Cañamar por un puente, un pequeño riachuelo tributario de éste y el río Jaramilla.
TIPO DE FIRME: sendero.
SEÑALIZACIÓN: no.

ITINERARIO:
Peñalba de la Sierra (1278 m) – Vereda del Puente – Mirador de las Tejoneras – Río Jaramilla – GU-186, Alto de la Loma de El Morro y vuelta por el mismo camino.

Descárgate la ruta y accede a más información (mapas, waypoints, altimetrías) en el siguiente enlace de Wikiloc:
La Vereda del Puente: de Peñalba de la Sierra al Alto de la Loma de El Morro por los Cañones del Cañamar y del Jaramilla

EL ENTORNO:
Descubre más acerca de la zona en los siguientes enlaces de nuestro blog:
La Sierra de Ayllón
El entorno de los pueblos abandonados de Ayllón

EL PUEBLO:
Encontrarás todos los detalles acerca de Peñalba de la Sierra en el siguiente enlace de nuestro blog:
Peñalba de la Sierra

LOS RÍOS:
El Arroyo de Cañamar, también llamado de Peñalba, es un pequeño río que se origina de pequeños riachuelos que nacen en la ladera sureste de la Loma del Rocín y en la ladera sur de la Loma de los Colladillos. Tras atravesar Peñalba de la Sierra, discurre por un espectacular cañón antes de desembocar en el río Jaramilla.

El río Jaramilla nace al pie de Peña la Silla y recorre un estrecho cañón entre la Sierra del Ocejón y el Entorno de los pueblos abandonados de Ayllón hasta verter sus aguas en el Jarama a la altura de la Muralla China.

LA RUTA:
La ruta de hoy recorre la Vereda del Puente entre Peñalba de la Sierra y el Alto de la Loma de El Morro.

Salimos de Peñalba de la Sierra, final de la carretera GU-187. Dejamos el coche en el extremo N del pueblo, por debajo de la fuente, la Iglesia y la Estatuilla de San Tragazán, patrón de La Hiruela.

Comenzamos bajando por un sendero que sale en dirección N al final de las últimas casas y que, tras atravesar una cancela de madera, cruza el Arroyo de Cañamar (o de Peñalba) por un puente.

Al otro lado, giramos a la derecha y continuamos por un amplio y cómodo camino que discurre agradablemente a la vera del arroyo. Tras dejar a la izquierda un pequeño campo de fútbol rústico, ignoramos un ramal que sale ladera arriba.

Un poco más delante, llegamos a una granja. El camino parece seguir hacia ella, pero nosotros continuamos por la izquierda vadeando un pequeño riachuelo.

A partir de ahí, el camino da paso a un estrecho y pedregoso sendero que se adentra río abajo en el Cañón del Arroyo de Cañamar. Es la denominada Vereda del Puente.

Después de aproximadamente 2 km de tranquilo paseo, en el que vamos dejando el arroyo cada vez más abajo, llegamos a un promontorio rocoso al pie de la Loma de las Tejoneras.

Si no se tiene vértigo, es recomendable desviarse momentáneamente de la senda hacia la derecha y descender unos metros por las rocas para asomarse al cañón desde las alturas. Justo debajo de nosotros está la garganta desde cuyo alto se precipita el Cañamar para formar su espectacular salto de agua. La vista es increíble y el silencio, sólo interrumpido por el ruido del agua al caer por la cascada, sobrecogedor.

Retomando la vereda, pasamos junto a una enorme piedra que es un buen punto de referencia para los que quieran descender a la Cascada del Cañamar. El acceso a la misma está apenas unos metros más adelante a mano derecha, pero suele estar bastante cerrado y como no te fijes no la ves.

Hoy no lo hicimos, pero en otra de nuestras rutas por esta zona hemos bajado. Son unos 70 m muy empinados y resbaladizos en los que hay que tener cuidado, pero el premio del lugar, un idílico paraje al pie de un salto de agua de unos 15 m de altura, hace que merezca la pena el esfuerzo.

La senda, ahora un poco más angosta y sombría, continúa descendiendo hasta el río Jaramilla. En algún punto, si miramos hacia abajo y atrás podemos ver el salto de agua desde arriba, impresionante.

Una vez abajo, nos encontramos de frente con un rudimentario puente hecho con troncos de madera que se extienden entre dos viejos pilares de mampostería. El que quiera arriesgar puede pasar, pero el estado de la madera no invita a ello 😜. De todas formas, la poza de agua cristalina que hay justo debajo hace que hasta apetezca caerse.

Unos metros más a la derecha hay un prado desde el que se puede bajar al río y vadearlo. El remojón es obligatorio pero con el calor que hacía nos supo hasta bien.

Al otro lado, retomamos el sendero que, tras atravesar una bonita pradera, remonta la vertical ladera oriental del Cañón del Jaramilla. Se trata de una fatigosa subida en zetas de poco más de 2 km, en los que superamos unos 230 m de desnivel. El camino, tapizado de cantos y lajas de pizarra, estaba bastante despejado de vegetación. Ocasionalmente, alguna caprichosa jara nos obligó a agachar la cabeza, pero comparado con la Cuerda de Mal Calzado que hicimos la semana pasada nos pareció una autopista 😁. Las vistas de los cañones durante la ascensión son espectaculares.

La parte final de la ascensión discurre por una zona más diáfana y rocosa.

La vereda termina desembocando en la carretera GU-186 en las proximidades del Collado García. Las vistas del Entorno de los pueblos abandonados son estupendas. Hacia abajo, en dirección SO, contemplamos la Loma de El Morro, un corto pero atractivo cresterío rocoso que finaliza abruptamente en una vertical pared sobre el río Jaramilla. No parece haber sendero que la recorra, pero la próxima vez habrá que intentarlo porque la vista debe ser espectacular.

La vuelta la hicimos por el mismo camino.

Técnicamente, el recorrido no plantea ninguna dificultad, más allá del vadeo del Jaramilla.

Al llegar a Peñalba, nos encontramos a dos de sus vecinos. Dos de los de siempre, no de los temporales que acuden sólo en verano y que hoy se dejaban ver tímidamente. Reconocimos a Isaías, que hace un par de años nos sirvió unos botellines en el pequeño bar del pueblo. El otro, puede que su hermano Luis, nos contó cosas del Viejo Molino de Peñalba, ubicado en el Jaramilla cauce abajo, justo donde este se encuentra con el Cañamar. Nos habló de la enorme piedra que se utilizaba antiguamente para la molienda, de como los vecinos de Majaelrayo lo frecuentaban porque el río llevaba más agua que el suyo, nos contó como encontrar la senda que baja hasta él. Me quedaría horas charlando con ellos y escuchando sus historias. Hablando de nada y a la vez de todo. Lo que realmente vale de la vida y no ese falso teatrillo al que estamos sometidos diariamente. Solo la mascarilla que portaba Isaías para protegerse del maldito virus rompió un poco el momento, recordándonos que ni siquiera la recóndita Peñalba de la Sierra está a salvo de la amenaza de la humanidad, egoísta, insolidaria y descuidada.