Esta semana inauguramos un cuarteto de rutas que vamos a dedicar al Hoyo de la Sierra Negra, el valle más oriental de La Tierra Media de Ayllón. Se trata de un amplio piedemonte ubicado entre Cabeza de Ranas (al O), la Sierra del Ocejón (al E y al N) y el Embalse de El Vado (al S), por el que corretean varios arroyos tributarios del Jarama, ninguno de especial renombre. Por el se desparraman varios de los más dignos representantes de la Arquitectura Negra de Guadalajara, pueblos y despoblados cuyo elemento constructivo principal es la pizarra: Majaelrayo, Campillo de Ranas y las pedanías de este último (Campillejo, El Espinar, Roblelacasa y Robleluengo, Matallana, La Vereda y el desaparecido El Vado).

La primera entrega es una circular a Cabeza de Ranas (1492 m), un cerro relativamente aislado, que toma su «anfibio» y jocoso nombre del vecino pueblo de Campillo de Ranas. Poblado de jaras (Cistus ladanifer y albidus) y jóvenes robles (Quercus Pyrenaica), se alza entre el Barranco del Jaramilla (al O) y el Hoyo de la Sierra Negra (al E), enfrentado al gran «rey» del valle, el imponente Pico Ocejón.

Partimos precisamente de Campillo de Ranas (1102 m), otrora denominado «Sierra de Ranas», quién sabe si por la población de batracios que croaban en sus charcas.


Dejamos el coche en el aparcamiento que hay a la entrada del pueblo y comenzamos dirigiéndonos a la Plaza de la Iglesia, presidida por la Iglesia de Santa María Magdalena y una fuente.









Lindando con ella está la Plaza Mayor, hacia la que da la Torre del Reloj Solar, antigua casa del cura.




Bajo la Plaza del Olmo, donde hay otra fuente, vemos las indicaciones del GR-60.1, una travesía de 19 km que enlaza todos los pueblos negros del Valle occidental del Ocejón y por la que arranca realmente nuestra ruta.



El sendero desciende inicialmente entre muros de fincas hacia el Arroyo del Soto.


Poco antes de llegar a éste, pasada una cancela, encontramos una bifurcación. Por la izquierda sigue el GR hacia Roblelacasa y será por donde volvamos.


Nosotros giramos a la derecha por una estrecha senda que discurre paralela al Arroyo de Agua Fría, afluente del Soto, hasta cruzarlo por una pasarela de cemento.



Al otro lado vemos la desembocadura del Arroyo de los Vallejos. Lo intuitivo es seguir por su orilla, pero hemos de girar a la derecha para afrontar el tramo más difuso de la ruta. Se trata de poco más de 1 km, en el que remontamos suavemente la loma que separa el Vallejo Terrero del Barranco de Agua Fría. Hay una trocha entre viejos muretes por la que se avanza bien, pero es rudimentaria y a veces está mal definida por la exuberancia de las jaras. Lo importante es ir atentos al GPS, porque a veces parece haber más de una opción.




Tras un par de bifurcaciones en la zona de La Solana, en las que seguimos de frente, encontramos ya un sendero al uso por el que llegamos a la entrada oeste de Robleluengo.



Allí, delante de un abrevadero, giramos a la izquierda por el Camino al Molino de Majaelrayo (SL-GU 03), el cual seguimos en otra de nuestras rutas para ir a la Cascada de la Matilla.


A los pocos metros, pasado un depósito general de agua, lo abandonamos para tomar otro sendero a la izquierda que sube hasta otro depósito y luego en diagonal por la ladera oriental de Cabeza de Ranas. Al fondo, en la lejanía, divisamos la cuerda de la Sierra del Ocejón septentrional, presidida por el Regajo de las Yeguas y el Pico de los Zapateros.






Al llegar al pie de la arista NE de Cabeza de Ranas, nos desviamos a la izquierda hacia la cumbre. La senda sale justo antes de dos grandes hitos rastreros que nos sirven de referencia.

La subida es tendida y en general no tiene pérdida, ya que está señalizada con algún hito y con cintas de colores atadas en las ramas de los árboles. Inicialmente discurre por un bonito robledal y al final por monte bajo tapizado de jaras.


La cima está precedida de dos plateaus o terrazas, en las que parece que ya estamos arriba. Pero no, el geodésico está ubicado a 1492 m de altitud, sobre un escarpado risco al que se accede en diagonal desde el NE.




Las vistas son muy buenas, especialmente las del Hoyo de la Sierra Negra. Curiosamente, al ser la cumbre tan amesetada y tener terrazas hacia ambos lados, no se llegan a ver ni Robleluengo al E, ni Corralejo ni el Barranco del Jaramilla al O. Para asomarnos a estos últimos, descendimos un poco de la cima hacia el plateau occidental sorteando las jaras.









El descenso lo hicimos por el mismo camino, añadiendo un pequeño desvío desde el plateau superior para ver desde las alturas Robleluengo, el pueblo negro más difícil de fotografiar.


Al llegar abajo, giramos a la izquierda por el camino por el que veníamos, que a partir de ahí discurre por la ladera N de Cabeza de Ranas, vertiente meridional del Barranco de la Matilla.


Tras un tramo despejado sin desnivel, nos adentramos en el precioso robledal de Vallejo Rubillos, por el que ganamos ligeramente altura entre preciosos ejemplares centenarios.




Al salir del bosque recibimos por la derecha al Barranco del Jaramilla, que baja hasta aquí desde su nacimiento en la falda S de Peña la Silla y el Pico del Granero.

El sendero gira a la izquierda y, amenazado por las jaras, sobrevuela el Pie del Castillar, abrupto final de la ladera O de Cabeza de Ranas en el Arroyo de la Matilla. Entre éste y la rocosa pared E de El Cerrajo, que vemos enfrente, encajonan al río en un escarpado desfiladero poco antes de su desembocadura en el Jaramilla, dando lugar a uno de los parajes más agrestes de La Tierra Media de Ayllón.




Bajo la falda O de Cabeza de Ranas encontramos una disimulada bifurcación. El camino principal parece seguir de frente, pero nosotros nos desviamos a la derecha por una estrecha vereda entre jaras. Enseguida llegamos a las antiguas tainas de El Poyal, colgadas sobre el barranco frente a Ren del Peral y Corralejo, y por desgracia, en estado ruinoso.







Un poco más adelante está la Fuente del Espino, que es doble: primero hay un manantial natural que brota entre las lajas de un pequeño murete, y luego, unos metros más adelante, una alargada fuente-abrevadero.




A partir de ahí, la senda se torna en un camino ancho. Unos 2 km después, tras pasar junto a las colmenas de El Horcajo, desembocamos en la GU-194 y giramos por ella a la izquierda siguiendo las trazas del PR-GU 04.



Al otro lado de la calzada, a la vera del Arroyo del Poyal, están las tainas de Cabeza Lijón, que bien merecen una visita.




Desde allí continuamos por asfalto y tras separarnos del PR, que sigue por la derecha hacia Roblelacasa, enlazamos de nuevo con el GR-60.



El nuevo sendero ataja entre dos curvas de la carretera, vadeando el Arroyo del Soto por un rudimentario paso de pisones.


Luego, tras otro corto tramo de asfalto, se desvía a la izquierda y cruza por segunda vez el arroyo, en esta ocasión por una pasarela, antes de subir a Campillo de Ranas, punto final de nuestra ruta.






Descubre más detalles acerca del recorrido y de la zona en los siguientes enlaces de nuestro blog y de Wikiloc:
Cabeza de Ranas desde Campillo de Ranas: Circular por el Hoyo de la Sierra Negra y los Barrancos de la Matilla y el Jaramilla
La ruta en Wikiloc

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