FUENTE DE INFORMACIÓN: Cartografía del Instituto Geográfico Nacional, visor Iberpix 4.
FOTOGRAFÍA: Sony alfa 6700, iPhone 14 Pro.
ZONA: Los Ancares leoneses.
DESDE: Tejedo de Ancares (960 m), El Bierzo, León.
CERCA DE: Tejedo de Ancares, Pereda de Ancares, Candín, Balouta, Piornedo.
ÉPOCA: octubre de 2025.
TIPO DE RUTA: circular.
NIVEL DE DIFICULTAD: moderado.
DATOS DESCARGADOS DE GPS GARMIN FÉNIX 7: Longitud: 23,44 km. Desnivel acumulado positivo: 1191 m. Desnivel acumulado negativo: 1191 m. Cota máxima: 1805 m. Cota mínima: 891 m. Tiempo empleado: 8 h 30 min (con calma y con paradas para sacar fotos y marcar waypoints). Tiempo en movimiento: 5 h 03 min.
MATERIAL: GPS, senderismo (sin nieve). Raquetas, crampones, piolets (con nieve o hielo).
AGUA: Fuente "El Rubio" en Tejedo de Ancares y 2 fuentes en Suertes. Se cruza el Barranco del Matón y se pasa junto al Río Cuíña.
TIPO DE FIRME: sendero, cortafuegos, trocha, carretera.
SEÑALIZACIÓN: balizas y letreros del Camino Natural de La Mirada Circular.
ITINERARIO:
Tejedo de Ancares (960 m) – Cascada de Tejedo, Barranco del Matón – Camino de Suertes – Corral de los Lobos de Peña Meal – Collado de Can Redondo (1337 m) – Las Redondas – La Colada – Collado de las Valiñas (1487 m) – Monte de Suertes – Alto de los Forcadones o das Lagúas (1799 m) – Collado de las Valiñas – La Colada – Las Redondas – Collado de Can Redondo – Camino Natural de la Mirada Circular – Suertes (930 m) – LE-4202 – Camino de Pereda – Camino Natural de la Mirada Circular – Valle de Ancares – Tejedo de Ancares.
Descárgate la ruta y accede a más información (mapas, waypoints, altimetrías, fotos) en el siguiente enlace de Wikiloc:
Alto de los Forcadones o das Lagúas desde Tejedo de Ancares, volviendo por Suertes y el Camino Natural de La Mirada Circular

EL ENTORNO:
Descubre más acerca de la zona en los siguientes enlaces de nuestro blog:
Los Ancares
Valle dos Campos o Agüeiras, Valle de la Vega, Valle de Ancares
Tejedo de Ancares, Suertes de Ancares
Alto de los Forcadones o das Lagúas
LA RUTA:
La ruta de hoy asciende al Alto de los Forcadones o das Lagúas, desde Tejedo de Ancares, volviendo por Suertes y el Camino Natural de La Mirada Circular.
Dejamos el coche a la entrada de Tejedo de Ancares, frente a la puerta del antiguo Merendero A Guarida.


Arrancamos bajo un cielo encapotado, atravesando el casco urbano hacia el E por las Calles Real e Iglesia hasta dar con la salida del Camino de Suertes, anunciada por un letrero y ennoblecida por un precioso castaño centenario.




Enseguida, junto a una caseta de hormigón y otra de piedra en ruinas, nos topamos con el Barranco del Matón, un afluente del Cuíña que se salva por una pasarela metálica. Apenas unos metros cauce arriba se esconde la Cascada de Tejedo, un pequeño salto de agua con el que el arroyo culmina su descenso por la falda sur de los Forcadones. Avanzando entre las dos casetas y con cuidado de no resbalar, se puede llegar casi hasta su base.




Al otro lado del barranco atravesamos una valla para el ganado y ganamos altura por la ladera de la Pena del Penedelo, desde la que disfrutamos de una buena vista del pueblo.


Tras unos 300 m de subida nos topamos con una bifurcación. El Camino de Suertes sigue por la izquierda, pero nosotros seguimos de frente para ver el curioso Corral de los Lobos de Peña Meal, ubicado apenas 150 m más adelante. Se trata de un recinto circular amurallado, construido con pizarra, que se utilizaba antiguamente para cazar lobos usando un cordero como cebo.






Los Corrales de los Lobos son una construcción ancestral muy típica de Los Ancares leoneses. Había varios, que han llegado hasta nuestros tiempos en diferente estado de conservación, la mayoría maltrechos: Peneo de la Señorita (Espinareda), Ferreira (Lumeras), Viso (Villasumil), Can Redondo (entre Suertes y Tejedo), el Corralón (entre Suárbol y Balouta), y Peña Meal (Tejedo).
Deshaciendo lo andado hasta la bifurcación, retomamos el sendero, que remonta el Barranco del Matón con moderada pendiente, entre robles, retamas y fulgueiros (como se les llama en Ancares a los helechos, al menos en la vertiente gallega). Durante la subida, desde la que ya divisamos nuestro objetivo, el Alto de los Forcadones, hemos de cruzar un par de vallas, de esas que evitan el paso del ganado pero no de las personas, y el arroyo hasta en dos ocasiones.



En el Collado de Can Redondo (1337 m), ubicado al pie del Alto del Matón (km 3 de ruta), ignoramos otros dos ramales hacia la derecha que suben al cerro y abandonamos temporalmente el Camino de Suertes, que sigue de frente hacia el Valle de la Vega. Hacia el NE vemos el Pico Ferreira o Tabillón y volviendo la vista atrás, el Alto de Verdi o Campazón. Por detrás de éste último asoma la picuda silueta del Campanario de Ferreira, que desde aquí justifica su condición de pico más hermoso de Ancares (al menos para mi).




Nosotros giramos a la izquierda por un camino ancho, prácticamente una pista, que inicialmente sube hasta Las Redondas y luego cruza de E a O y sin desnivel el pinar de La Colada.


En el margen occidental del pinar, en el pequeño Collado de las Valiñas (1487 m), desembocamos en un cortafuegos que une el Campazón, el cerro que dejamos a la izquierda, con el Alto das Lagúas. De frente bajan los Barrancos de la Valiña Clara y Oscura hacia el Valle dos Campos o Agüeiras, recorrido por el Arroyo de Miravalles o Río Agüeiras y que bajo las estribaciones meridionales de Pina Neira vemos confluir con el Valle de Ancares. El camino sigue hacia la derecha subiendo con bastante más pendiente, primero por el propio cortafuegos y luego trazando un par de zetas para evitar éste, aunque la última nos la saltamos.







Desde la parte alta del cortafuegos disfrutamos de una soberbia vista del Valle de Agüeiras, presidido por la imponente mole rocosa del Pico Miravalles, bajo el que distinguimos los verdes pastos de la Braña de la Brutieira o Bruteira, y la cuerda de Serra Cagaya, que conecta con el Cerro de la Pesca o Flairín del Rebezo.





El camino, todavía ancho y cómodo, hace un quiebro hacia la derecha para enfilar la cumbre del Alto das Lagúas, que vemos al fondo, y un poco más adelante muere en la Portilla de los Forcadones (1776 m), una ventana hacia el Monte y el Barranco del Carballal, que se desprende hacia el Valle de la Vega bajo el cordal del Cerro de la Pesca, Alto Boquín y Alto de los Calangres.




Desde allí continuamos por una rudimentaria trocha que se abre paso entre rocas, brezo y brotes de roble hasta la cima del Alto de los Forcadones o das Lagúas (1779 m), ubicada en lo alto de un peñasco.


Las vistas son espectaculares. Hacia el O y el S vemos el largo Valle de Ancares, que bajo el Alto del Matón confluye con el Valle de la Vega. A un lado y otro del cerro distinguimos 5 pueblos: Espinareda y Suertes, en el Valle de la Vega, y Sorbeira, Candín y Pereda, en el de Ancares.



Y hacia el E vemos el Valle de la Vega, flanqueado al fondo por el cordal del Tabillón, Carballín y Botete. Abajo podemos ver la Braña de Candos y su cabaña; y en la quebrada ladera NE distinguimos 3 pequeñas lagunas, responsables quizá del sobrenombre de nuestro pico «Alto das Lagúas».







Volviendo sobre nuestros pasos regresamos al Collado de Can Redondo, donde ahora continuamos por el Camino de Suertes, que desciende hacia el fondo del Valle de la Vega por el pinar del margen izquierdo del Barranco Fonte Refrén.


A medida que perdemos altura, vamos disfrutando de mejores vistas del valle, en cuya escarpada ladera E podemos ver La Peña de Valimbón, la Cueva dos Mouros e incluso la Cascada de Suertes, aunque ésta casi de refilón.







Abajo desembocamos en el Camino Natural de La Mirada Circular, que desciende hasta aquí desde el Alto del Boquín procedente de Guímara y el Valle de Fornela. Lo tomamos hacia la derecha, dirección a Pereda de Ancares, y seguimos bajando suavemente por el margen derecho del Río de la Vega o da Veiga, que se nos muestra inicialmente en dos o tres puntos, pero que luego se oculta tras los prados donde los vecinos de Suertes, nuestra siguiente estación, llevan a pastar su ganado.





Entramos en el pueblo por su extremo N, pasando por un par de fuentes y un castaño centenario, y bajamos entre sus casas, algunas bien conservadas, hasta la Calle Real.







Tras pasar por un antiguo molino harinero, actualmente privado y en venta, continuamos ruta por la solitaria carretera LE-4202, divisando arriba a la izquierda la vecina aldea de Espinareda de Ancares.



La Mirada Circular discurre por asfalto hasta casi Candín antes de enfilar el Valle de Ancares, pero nosotros atajamos por el Camino de Pereda, que rodea por el S el Cerro de La Corona obviando la capital del municipio.


Dejando de soslayo el Valle de Rioseco y el Pico Verdies, recibimos por la izquierda de nuevo al Camino Natural, para enseguida adentrarnos en un bosque de ribera en el que predominan robles y castaños.





A la izquierda llevamos el río, que a esta altura todavía se llama Cuíña, y que bajo Pereda de Ancares se deja ver junto a otro viejo molino, rehabilitado hoy como vivienda.


Pasado éste, abandonamos La Mirada Circular, que cruza por un puente hacia el pueblo con destino al Alto de Mirandelo y Burbia. Nosotros continuamos de frente por el Camino de Pereda a Tejedo, que sigue remontando el valle en suave pendiente por preciosos sotos de castaños. Entre sus ancianos árboles se esconde alguna colmena, cocina de la deliciosa miel de Ancares.







Entramos en Tejedo por su extremo SE, pasando junto a unos establos de cerdos y cabras, y por varias casas de estilo tradicional ancarés.




Como colofón a la ruta decidimos visitar la Ermita de San Juan Bautista, ubicada en la parte alta y que cuenta con una bonita espadaña de doble campana. Los vecinos la llaman “la Iglesia” para distinguirla de la Ermita de la Magdalena, que se encuentra a kilómetro y medio en la carretera que sube al Puerto de Ancares (LE-4211). En la trasera del templo está la Fuente “El Rubio”, dedicada a un vecino muy querido y con una excelente agua.





Desde el punto de vista técnico, el recorrido carece de dificultad salvo el tránsito final por la cuerda de Los Forcadones, que en mojado obliga a extremar las precauciones, y que con nieve y hielo puede ser muy peligroso por la gran caída que hay hacia el Valle del Carballal.
En resumen, una ruta preciosa y con mucho sabor ancarés, que asciende a un pico olvidado y desconocido, pero que por su privilegiada posición, a caballo entre los Valles dos Campos o Agüeiras, de la Vega y de Ancares, nos ofrece unas vistas espectaculares del entorno.
