Espinareda de Ancares es un pequeño pueblo de Los Ancares leoneses, perteneciente al berciano municipio de Valle de Ancares. Está ubicado en la zona baja del Valle de la Vega, afluente del Cuíña, por encima su horcajo con el Arroyo de la Carballeda. Su población fija no llega a los 10 habitantes (9 según los datos de 2023). Sus principales vías de comunicación son una pequeña carretera (LE-4209) que lo une a Candín y al vecino Suertes, y un enlace con el Camino Natural de la Mirada Circular. La principal festividad es la Virgen de los Dolores, que se celebra el primer domingo de junio.








Su principal encanto radica en su aislamiento y, como afirma una placa firmada por Juan Osorio, en ser el «Mirador del Descanso y la Belleza, donde viven las buenas gentes de Ancares«.



A diferencia de su vecino Suertes, cuenta con una amplia plaza, que alberga en su parte alta una bonita fuente de piedra.


Su Iglesia Parroquial, dedicada a San Martín, está bien conservada y tiene unas bonitas vidrieras. Por desgracia, su espadaña no cuenta con las campanas originales, que databan de 1861 y que fueron fundidas para hacer otras modernas, de las cuales, a día de hoy, solo se puede ver una.







Sus viviendas han sido rehabilitadas sin respetar el estilo tradicional ancarés, aunque siguen quedando algunas casas antiguas «de lousa» y corredores (balcones de madera semicerrados), con mucho encanto. Muchas de sus pallozas y hórreos están en estado ruinoso y los «teitos» de centeno se han sustituido en general por otros de pizarra.






La casa tradicional berciana está construida a base de piedra, pizarra y madera. Originalmente eran de una sola planta, aunque evolucionaron a dos, siendo la primera utilizada para el ganado, como almacén, despensa o bodega, y la superior para la vivienda. Solo ocasionalmente cuentan con una tercera planta, bajo cubierta, dedicada a desván o sobrado, en la que se solían guardar las uvas o la matanza ya curada. Los muros son de piedra obtenida de las zonas montañosas, generalmente roca pizarrosa, cuarcita y granito. Los tejados están hechos de losas irregulares de pizarra, que sustituyen a los tradicionales "teitos" de paja de centeno, utilizados en las pallozas hasta el S.XIX. De ahí lo de "casas de lousa". La pizarra también se emplea para recubrir la chimenea y el suelo de la planta baja. Siempre que se podía, la casa se construía con un corredor de madera de roble o castaño. Éste volaba sobre la calle con barandilla o tableteado, recorriendo la fachada principal, aunque en algunos casos prolongaba a otros lados de la casa. El corredor no era una terraza de recreo, sino que se empleaba para hacer labores manuales en tiempo de lluvia, para secar pimientos (guindillas que luego se molían para hacer pimentón), el maíz, y hasta las ramas de laurel que se utilizaban el Domingo de Ramos y luego como condimento esencial. El patín, o escalera de losa de piedra que subía a la planta alta, es otro elemento característico de estas viviendas.
Gran parte de la riqueza de Espinareda radica en su entorno natural, lleno de Soutos de castaños centenarios.



