Villasumil es un pequeño pueblo berciano de Los Ancares leoneses. Está ubicado a 1000 m de altitud, en el margen oriental del Valle de Ancares, al pie de la ladera sur de Peña Portillina y el Pico Mollanedo. Administrativamente pertenece al municipio de Valle de Ancares, cuya cabecera es Candín.



La aldea conserva algunas casas tradicionales bercianas, “de lousa” y con corredores (balcones de madera semicerrados), que tienen mucho encanto.



La casa tradicional berciana está construida a base de piedra, pizarra y madera. Originalmente eran de una sola planta, aunque evolucionaron a dos, siendo la primera utilizada para el ganado, como almacén, despensa o bodega, y la superior para la vivienda. Solo ocasionalmente cuentan con una tercera planta, bajo cubierta, dedicada a desván o sobrado, en la que se solían guardar las uvas o la matanza ya curada. Los muros son de piedra obtenida de las zonas montañosas, generalmente roca pizarrosa, cuarcita y granito. Los tejados están hechos de losas irregulares de pizarra, que sustituyen a los tradicionales "teitos" de paja de centeno, utilizados en las pallozas hasta el S.XIX. De ahí lo de "casas de lousa". La pizarra también se emplea para recubrir la chimenea y el suelo de la planta baja. Siempre que se podía, la casa se construía con un corredor de madera de roble o castaño. Éste volaba sobre la calle con barandilla o tableteado, recorriendo la fachada principal, aunque en algunos casos prolongaba a otros lados de la casa. El corredor no era una terraza de recreo, sino que se empleaba para hacer labores manuales en tiempo de lluvia, para secar pimientos (guindillas que luego se molían para hacer pimentón), el maíz, y hasta las ramas de laurel que se utilizaban el Domingo de Ramos y luego como condimento esencial. El patín, o escalera de losa de piedra que subía a la planta alta, es otro elemento característico de estas viviendas.
En su extremo noroeste y rodeada de castaños está la Iglesia de San Bernardino, de estilo románico y con una espadaña de doble campana.

Y por debajo del templo, se encuentra otra de las joyas del pueblo, el Castaño El Cantín, un ejemplar milenario que dicen es el más antiguo y el de mayores dimensiones de Ancares.







