Picos Verdies, Piedra de Miradelo, Mirandelo y Chana Grande desde Sorbeira por la Cascada de Fumeixín

FUENTE DE INFORMACIÓN: Cartografía del Instituto Geográfico Nacional, visor Iberpix 4.
FOTOGRAFÍA: Sony alfa 6700, iPhone 14 Pro.
ZONA: Los Ancares leoneses, El Bierzo, León.
DESDE: Sorbeira (900 m), El Bierzo, León.
CERCA DE: Sorbeira, Candín, Pereda de Ancares, Tejedo de Ancares, Vega de Espinareda.
ÉPOCA: agosto de 2025.
TIPO DE RUTA: circular.
NIVEL DE DIFICULTAD: alto.
DATOS DESCARGADOS DE GPS GARMIN FÉNIX 7: Longitud: 25,43 km. Desnivel acumulado positivo: 1299 m. Desnivel acumulado negativo: 1299 m. Cota máxima: 1799 m. Cota mínima: 877 m. Tiempo empleado: 9 h 23 min (con calma y con paradas para sacar fotos y marcar waypoints). Tiempo en movimiento: 6 h 40 min.
MATERIAL: GPS, senderismo. Raquetas, crampones, piolets (con nieve o hielo).
AGUA: Fuentes en Sorbeira y Candín. Se cruza el Rego de Fumeixín, la Reguera de la Pimpiadoira y el Río Seco.
TIPO DE FIRME: sendero, pista asfaltada, trocha, pista forestal.
SEÑALIZACIÓN: indicaciones del Camino Natural de la Mirada Circular.

ITINERARIO:
Sorbeira (900 m) – Candín (880 m) – Camino Viejo de Rioseco – Cascada de Fumeixín – Camino Natural de la Mirada Circular – As Cavanías – Pico Verdies o Morteirós (1798 m) – Collado de las Forcadas (1720 m) – Piedra de Miradelo o Lourantín (1793 m) – Pico Mirandelo (1419 m) – Collado Mirandelo (1388 m) – Chana Grande (1588 m) – Sorbeira.

Descárgate la ruta y accede a más información (mapas, waypoints, altimetrías, fotos) en el siguiente enlace de Wikiloc:
Picos Verdies, Piedra de Miradelo, Mirandelo y Chana Grande desde Sorbeira por la Cascada de Fumeixín

EL ENTORNO Y LAS MONTAÑAS:
Descubre más acerca de la zona en los siguientes enlaces de nuestro blog:
Los Ancares
Valle de Rioseco
Pico Verdies
,Piedra de Miradelo,Pico Mirandelo, Chana Grande
Sorbeira
, Candín

LA RUTA:
La ruta de hoy asciende a los Picos Verdies o Morteirós (1798 m), Piedra de Miradelo o Lourantín (1793 m), Mirandelo (1419 m) y Chana Grande (1588 m) desde Sorbeira, pasando por Candín y la Cascada de Fumeixín. Estas 4 montañas delimitan por el SO el Valle de Ancares, separándolo del Valle del Burbia.

Partimos de Sorbeira (900 m), uno de los 11 pueblos englobados en el municipio de Valle de Ancares, que está ubicado a 900 m de altitud, en el margen occidental del valle y al pie de los Picos Chana Grande y Alto del Carballal. Su edificio más emblemático es la Iglesia Parroquial de San Esteban, de estilo tradicional ancarés, al lado de la cual dejamos discretamente el coche.

Tras aprovisionarnos de agua en la fuente anexa, arrancamos por la pista asfaltada que baja a la carretera general del valle (LE-4211). Poco antes de llegar a ésta, nos desviamos a la izquierda por un sendero anunciado por un cartel de la «Ruta El Mirandelo«, desde el que vemos al fondo nuestro primer objetivo, el Verdies o Morteirós.

En apenas 400 m llanos entre robles, llegamos a Candín, cabecera del municipio, el cual atravesamos por la Calle Real, pasando por otra fuente, algunas casas con corredor y la pequeña Iglesia de San Lorenzo.

La casa tradicional berciana está construida a base de piedra, pizarra y madera. Originalmente eran de una sola planta, aunque evolucionaron a dos, siendo la primera utilizada para el ganado, como almacén, despensa o bodega, y la superior para la vivienda. Solo ocasionalmente cuentan con una tercera planta, bajo cubierta, dedicada a desván o sobrado, en la que se solían guardar las uvas o la matanza ya curada. Los muros son de piedra obtenida de las zonas montañosas, generalmente roca pizarrosa, cuarcita y granito. Los tejados están hechos de losas irregulares de pizarra, que sustituyen a los tradicionales "teitos" de paja de centeno, utilizados en las pallozas hasta el S.XIX. De ahí lo de "casas de lousa". La pizarra también se emplea para recubrir la chimenea y el suelo de la planta baja. Siempre que se podía, la casa se construía con un corredor de madera de roble o castaño. Éste volaba sobre la calle con barandilla o tableteado, recorriendo la fachada principal, aunque en algunos casos prolongaba a otros lados de la casa. El corredor no era una terraza de recreo, sino que se empleaba para hacer labores manuales en tiempo de lluvia, para secar pimientos (guindillas que luego se molían para hacer pimentón), el maíz, y hasta las ramas de laurel que se utilizaban el Domingo de Ramos y luego como condimento esencial. El patín, o escalera de losa de piedra que subía a la planta alta, es otro elemento característico de estas viviendas. 

En el extremo O de la aldea encontramos la salida del Camino Viejo de Rioseco, por el que proseguimos y en cuyo inicio hay un par de letreros: uno de la Ruta a Burbía (pone que es un PR pero no dice cuál) y otro que anuncia la cercana Fuente Fumeixín.

Tras otros 700 m, en los que caminamos sin apenas desnivel junto a las acequias que traen agua al pueblo, vemos el desvío a la citada fuente, un precioso paraje que queda un poco apartado de la ruta, pero que bien merece una visita.

Lo encontramos al final de una fatigosa rampa de unos 300 m y al otro lado del Rego de Fumeixín, que se vadea sin mayor problema (al menos en época estival). Lo primero que vemos es la cascada, de unos 5 m de altura y flanqueada a la derecha por una llamativa pared rojiza. Está originada por el rego del mismo nombre, en su descenso por la ladera norte del Pico Chana Grande hacia su desembocadura en el Río Seco.

Subiendo apenas unos metros por la derecha de la misma, llegamos a la fuente, un manantial ferruginoso que da color a la pared y que recuerda mucho a las Fontes do Cervo de la Devesa da Rogueira (O Caurel).

De vuelta en el camino, comenzamos a subir con suave pendiente por el margen derecho del Río Seco, divisando puntualmente al fondo el Pico Verdies, que despunta por detrás de su precima Chaelía o Pina Neira.

Tras cruzar el río por un puente y obviar un ramal que sale a la izquierda, llegamos al pie de la Cruz do Castro, donde desembocamos en un sendero que viene desde Pereda de Ancares y por el que discurre el Camino Natural La Mirada Circular.

Lo tomamos hacia la izquierda y seguimos subiendo con algo más de pendiente, trazando zetas por la ladera norte del valle y disfrutando cada vez de mejores vistas de éste, con Candín abajo, y con la escarpada cara norte del Chana Grande a nuestra izquierda, hendida por el Barranco de la Fuente del Ratón. Por haber hay hasta un viejo mirador, aunque poco queda de su barandilla.

Superados los 1300 m de altitud y tras cruzar por terreno pedregoso el Barranco de Pimpiadoira, abandonamos el camino, que sigue de frente hacia el Refugio Rioseco y el Collado Mirandelo. Nosotros tomamos otro que sale a la derecha, que en unos 600 m nos sube hasta la arista SE del Morteirós. El sendero muere un poco antes de alcanzarla, a la altura de la bocamina de As Cavanías, un antiguo yacimiento de oro desde el que tenemos una muy buena vista de la cabecera del valle y Chana Grande.

Unos metros más adelante, giramos a la izquierda para encarar la arista, unos 2 km que constituyen la parte más dura y salvaje de la ruta. En tiempos debió haber una senda diáfana, pero hoy por hoy, la realidad es otra. La pendiente es muy exigente, pero en el primer tramo, de unos 300 m, todavía se intuye una rudimentaria trocha, lo que facilita la cosa.

Poco después de pasar una pequeña pedrera la cosa se complica, porque el exuberante brezo tapa la senda y hay que avanzar abriéndose paso entre el mismo.

Superada la cota 1550 m, nos topamos con una zona de pinar salpicada por algún que otro roble. Yo caí en la tentación de seguir por una terraza de repoblación y es un error, que me obligó a rectificar con sudor y lágrimas. Lo mejor es no perder la arista y seguir ganando altura por la derecha de los pinos, cueste lo cueste. Sobrepasado el pinar, nos reencontramos de nuevo con una trocha, de esas que vienen y van, pero se avanza mejor. Y en la parte final, dejándose caer unos metros hacia la izquierda, hay un par de canchales por los que se sube más fácilmente y que nos dejan prácticamente al pie de la cumbre. Los últimos 500 m son literalmente «sobre el brezo», pero no es alto ni leñoso y se puede pisar bien.

La cima del Pico Verdies o Morteiros (1798 m) está señalada por un humilde hito, pero es uno de los mejores miradores del Valle de Ancares.

Abajo hacia el E vemos el Alto de las Labradas (1680 m), donde hace más de 50 años se puso una placa de hierro fundido que rezaba «Pico Fraga Iribarne. 2 del 6 de 1974. Cota 1336 m«. La altitud es incorrecta y desconozco si sigue ahí, pero es la responsable de que al Morteirós se le conozca también por «Pico Fraga». Siendo puristas, el sobrenombre del político de la antigua Alianza Popular es de Las Labradas, su precima oriental.

La transición hasta el siguiente pico, Piedra de Miradelo, es más fácil de lo que a la vista parece. Comienza con un descenso entre el brezo. La trocha está muy difuminada, pero se avanza sin gran esfuerzo.

Luego, dejando a la derecha la Peña Enverga, atravesamos una pequeña pradera herbosa para llegar hasta el Collado de las Forcadas (1720 m), en el que ya encontramos una senda casi al uso.

El último escollo es un paso rocoso en el que sobrevolamos el Circo de la Vineisa, que hacia abajo se pierde hacia los prados alpinos y el bosque holártico de la Braña de Pereda. Es fácil, a excepción de una pequeña trepada final entre unos espectaculares filones de pedernal blanco, acabalgados sobre el collado, en la que puntualmente nos ayudamos con las manos.

La cima de Piedra de Miradelo o Pico Lourantín (1793 m) alberga una antena y una caseta de vigilancia de dos pisos, similar a las que hay en otros dos picos cercanos: el Vedual y el Pico Ferreira o Alto del Tabillón. Curiosamente, las 3 están alineadas.

Las vistas son fantásticas, siendo de los pocos lugares desde los que se pueden admirar a «los 4 grandes de Ancares«: Mustallar, Cuíña, Campanario y Miravalles.

En este punto alcanzamos la cuerda que viene desde el Cuíña, que hacia el N (en dirección al Escamelao) está recorrida por una rudimentaria senda cimera, pero que hacia el S lo está por un camino ancho, casi una pista, por la que se desciende cómodamente, dejando a la derecha el profundo Valle del Burbia.

En la bajada nos topamos dos cerros sin apenas prominencia frente al camino, el Llano de la Nagoda (1512 m) y el Pico Mirandelo (1419 m). El primero se obvia por la derecha y por el segundo se pasa sin pena ni gloria.

En el collado posterior, llamado también Mirandelo (1414 m) y que el IGN tacha por error de «pico», nos cruzamos de nuevo con el Camino Natural La Mirada Circular, que hacia la derecha baja hacia la aldea de Burbia, que vemos abajo, y hacia la izquierda hacia Pereda de Ancares. Nosotros seguimos de frente dirección Sorbeira.

La subida al último de los picos de la ruta, el Chana Grande (1588 m), son unos 2 km sin dificultad alguna, pero que se atragantan un poco por el esfuerzo acumulado. El camino, ancho y en buen estado, pasa por la trasera de una precima (1548 m) y por un pequeño collado sobre el Barranco de la Fuente del Ratón.

La cima, alomada y un tanto anodina, está coronada por una caseta y por una gran antena.

El descenso final a Sorbeira, de 7,5 km, lo hicimos por una pista que traza amplias zetas por el pinar de la cara NE. Entre las mismas baja un cortafuegos por el que en teoría se puede atajar, pero no es buena idea por la fuerte pendiente y porque la vegetación ha crecido tanto que nada tiene ya de «cortafuegos».

En la parte final de la bajada podemos disfrutar de una muy buena vista de muchos de los pueblos del Valle de Ancares: Espinareda, Suertes, Candín, Villasumil, Lumeras y finalmente, el propio Sorbeira, al que entramos pasando por un precioso castaño centenario.

Desde el punto de vista técnico, el recorrido sería muy fácil si no fuera por la comentada ascensión al Verdies, que es la razón por la que la he catalogado como «difícil». El resto es cómodo senderismo, pero la arista SE es apta solo para montañeros expertos, con paciencia y capacidad de sufrimiento. El que avisa no es traidor !!! Si no se quiere sufrir, una opción es subir por el Camino Natural La Mirada Circular hasta el Mirandelo, recorrer la cuerda hasta Piedra de Miradelo y desde allí acceder al Verdies, volviendo luego por el mismo camino. Es más largo, pero mucho más sencillo.

En resumen, una travesía muy bonita y exigente por Los Ancares leoneses, con grandes vistas de los Valles de Rioseco, Ancares y Burbia, así como de las grandes cumbres de la sierra.