Rutas de senderismo y alpinismo

Remontando el Cañón del Río Ancares desde la Playa Fluvial de San Martín de Moreda hasta el Puente del Amor

El Río Ancares nace bajo el nombre de «Cuíña» en la Cuesta el Campanario, un escarpado lugar ubicado en la Hoya de Ancares, al pie del circo glaciar que conforman los Picos Peña Venera, Brañutín, Cuíña y Campanario de Ferreira. Desde allí baja por el precioso valle berciano al que da nombre, en el que dicen tuvo su origen el topónimo «Ancares», hoy utilizado para referirse a toda una sierra compartida por León, Galicia y Asturias. En su descenso recibe las aguas del Arroyo de Miravalles por encima de Tejedo y del Río de la Vega a la altura de Candín, punto en el cual pasa a denominarse oficialmente «Río Ancares». Tras pasar bajo el Puerto de Lumeras, abandona el valle por el Cañón de las Peñas del Diablo o de las Peñas Blancas en busca del Río Cúa, al que tras un curso de 19 km entrega sus aguas cerca de la localidad de Espanillo.

Esta semana os invito a conocer mejor este río, el más emblemático de Los Ancares. Para ello os propongo una ruta fácil que remonta su cauce desde la Playa Fluvial de San Martín de Moreda al Puente del Amor.

Dejamos el coche en el aparcamiento de la Playa Fluvial y Área Recreativa de San Martín de Moreda, ubicada en el km 6,2 de la carretera LE-4210, que une Vega de Espinareda con Burbia. Un bonito y plácido lugar, ideal para bañarse, aunque la gélida temperatura del agua disuade a muchos. El protagonista, que lo será también de la ruta, es el Río Ancares, que bajo la poza habilitada para el baño, se desprende por una pequeña cascada antes de pasar bajo la carretera y el antiguo Puente Romano.

Arrancamos por asfalto dirigiéndonos al vecino San Martín de Moreda y antes de entrar en el pueblo, nos desviamos a la derecha por el Camino de San Martín a La Bustarga. Tras dejar a la izquierda el campo de fútbol, la pista asciende entre encinas por la ladera SO del Alto del Encinar, regalándonos bonitas vistas, primero de San Martín y luego del Valle del Arroyo del Regato.

Una vez en el alto, abandonamos el camino carretero, que sigue hacia La Bustarga, y tomamos un sendero a la derecha que baja hacia el Río Ancares. De entrada, las vistas del cañón son muy buenas y hay que disfrutarlas, porque son las únicas que vamos a tener desde lo alto a lo largo de la ruta.

El paso de una rudimentaria valla hecha con cinta marca el final de la bajada y casi a continuación, vadeamos el Arroyo del Penedón, que desciende hasta aquí desde La Bustarga en busca del Ancares.

A partir de ahí, el sendero se adentra, sin apenas ganar ni perder altura, en un precioso bosque de ribera, solo interrumpido por una temprana pedrera lateral. A nuestra derecha, el Río Ancares, que un tanto apartado y tapado por la frondosa arboleda, se escucha más que se ve.

Tras poco más de 1 km (km 4,4 de la ruta), llegamos a una bifurcación. De frente (por donde iremos luego) se va al Puente Bonito, y por la izquierda al del Amor.

La nueva senda, bastante más estrecha, se empina significativamente durante unos 400 m, ganado altura sobre el río hasta llegar al paraje conocido como A Mata da Veiga.

Subida baldía, porque sin apenas un metro llano, recuperamos el nivel del río descendiendo por un asombroso pasadizo de madroños y robles. La pendiente hacia la derecha es acusada y hay que tener cuidado de no exponerse.

El siguiente tramo es el más espectacular de la ruta, ya que la senda discurre a la vera del Ancares, pasando por bucólicos rincones y hermosas pozas que invitan al baño. Primero bajo la ladera E del Alto del Penedo, detrás del cual se esconde el despoblado de La Bustarga. En el medio del río encontramos una enorme roca, que vaya a usted a saber de donde se ha desprendido, quizá es el penedo que un día dio nombre al alto 😜.

Luego pasamos bajo un gran canchal que se desprende por la falda E de El Corón y sus dos cimas, el Coroncín de Arriba y de Abaixo.

Y por último, tras divisar fugazmente al fondo las Peñas del Diablo, llegamos a la que dicen es la pasarela más romántica de Ancares, el Puente del Amor, también llamado «de Villarbón«.

El Río Ancares llega hasta aquí procedente de Candín, descendiendo por el Cañón de las Peñas del Diablo o de las Peñas Blancas, en cuya ladera O está la aldea abandonada de Villarbón. A ella se puede subir por un sendero que arranca junto a una mesa decorada con corazones. Al otro lado del puente sale otra senda que sube por Las Calangras hasta el Corral de los Lobos, por la que también podríamos completar la circular (de hecho, es la ruta «oficial»).

Nosotros queríamos ir lo más posible por el río, así que optamos por deshacer lo andado hasta la bifurcación del punto kilométrico 4,4 y seguir por su margen derecho hasta el Puente Bonito.

Al otro lado, continuamos por una senda que acompaña al Ancares por su margen izquierdo. A los 500 m nos encontramos una bifurcación, en la que seguimos por la derecha. El ramal de la izquierda sube también hasta el Corral de los Lobos.

A partir de ahí, caminamos agradablemente por la orilla del río, atravesando un pequeño arroyo que baja desde el Corral de los Lobos.

Al llegar a una pequeña campa, el sendero da paso a un camino ancho que comienza atravesando una cancilla y pasando por una fuente y un merendero. Desde este punto perdemos de vista el Ancares, que se oculta entre la arboleda.

Pasada otra segunda campa, más amplia y ubicada bajo una gran pedrera, dejamos a la izquierda la Senda del Mangao, que sube al Corral de los Lobos.

Un poco más adelante hay dos rincones del río en los que merece la pena detenerse. Para ver el primero hay que desviarse apenas unos metros. Se trata de un curioso milladoiro, como se conoce en Galicia a los montículos de piedras que existen al pie de algunos caminos, resultado de la tradición de arrojar un guijarro más al montón por cada caminante que pasa. Con el paso de los años, algunos llegan a ser de gran altura. En muchos casos, sobre todo en rutas de carácter religioso como el Camino de Santiago, los milladoiros están coronados por una cruz. Antiguamente, los peregrinos se arrodillaban ante ella en señal de devoción y de ahí el término «humilladoiro», que puede venir ya de la época romana, cuando se veneraba a los dioses del camino. Dicen* que en Ancares se conoce a estos vestigios silenciosos como «birlegos«.

(*) Fuente: Xan Ramírez, del Club de Montaña de Ferrol, que se lo escuchó a un tal Julio de Burbia, aunque no sabe si es con "b" o con "v". Al parecer al mastín del camping del pueblo le llamaban así.

El segundo punto de interés es una preciosa represa, pero desgraciadamente queda oculta por la espesa vegetación.

Tras pasar por la cabaña de La Baragaña (privada), el camino muere en la carretera LE-4210, por la que en poco más de 100 m llegamos de vuelta a la Playa Fluvial.

Descubre más detalles acerca del recorrido y de la zona en los siguientes enlaces de nuestro blog y de Wikiloc:
Ruta por el Río Ancares desde San Martín de Moreda (Puentes del Amor y Bonito)
La ruta en Wikiloc

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