Villarbón o Vilarbón es una pequeña aldea berciana de Los Ancares leoneses. Administrativamente perteneciente al municipio de Valle de Ancares, siendo su pedanía más meridional. Está ubicada a unos 1109 m de altitud, en el margen derecho del Cañón de las Peñas del Diablo, por el que el Río Ancares escapa del valle que lleva su nombre en busca del Cúa. Aunque en la década de los 50 del siglo pasado llegó a contar con 150 habitantes, hoy Villarbón es un despoblado, víctima del éxodo rural que tuvo lugar a partir de los años 60 y 70. Concretamente, fue en 1982, el año del Mundial de España y «Naranjito», cuando quedo definitivamente desierto. A día de hoy existe un proyecto de rehabilitación liderado por el cooperante Miguel Yuma, quien ha comprado varias de las casas y tiene como objetivo devolver al pueblo su apariencia de un siglo atrás. A día de hoy, Villarbón cuenta con luz y agua, pero es, junto a La Bustarga, la única aldea ancaresa que carece de carretera asfaltada para llegar a ella. El acceso es por una pista forestal que parte del km 14,4 de la LE-4211, en la bajada del Puerto de Lumeras hacia Candín.






Uno de sus edificios más emblemáticos y mejor conservados es el hórreo que hay en la entrada, que en tiempos debió ser «de teito«, supongo que de centeno como era costumbre, pero que ahora lo tiene de pizarra. Por encima y por debajo del mismo salen las dos calles principales del pueblo, la de Carralón y la Villarbón, respectivamente. Entre ambas hay varias callejas perpendiculares, algunas con nombre propio, como las del Modosín y del Sargento Tejerina. La única plaza del pueblo, al menos mencionada como tal, está casi al final de la Calle de Carralón, la Plaza de la Piedra.




Actualmente (año 2024), Villarbón cuenta con un sin fin de «casas de lousa» o casa tradicional berciana, evolución de las pallozas, en diferentes niveles de destrucción. Las hay que están casi derrumbadas, otras están muy bien conservadas y con evidentes signos de rehabilitación, y algunas conservan incluso los corredores o balcones de madera semicerrados de la planta alta. Entre ellas, en la pradera que da al E, están las ruinas de la antigua Iglesia de Santa Bárbara, en honor a la cual se celebraban las fiestas del pueblo cada 4 de diciembre.



La casa tradicional berciana está construida a base de piedra, pizarra y madera. Originalmente eran de una sola planta, aunque evolucionaron a dos, siendo la primera utilizada para el ganado, como almacén, despensa o bodega, y la superior para la vivienda. Solo ocasionalmente cuentan con una tercera planta, bajo cubierta, dedicada a desván o sobrado, en la que se solían guardar las uvas o la matanza ya curada. Los muros son de piedra obtenida de las zonas montañosas, generalmente roca pizarrosa, cuarcita y granito. Los tejados están hechos de losas irregulares de pizarra, que sustituyen a los tradicionales "teitos" de paja de centeno, utilizados en las pallozas hasta el S.XIX. De ahí lo de "casas de lousa". La pizarra también se emplea para recubrir la chimenea y el suelo de la planta baja. Siempre que se podía, la casa se construía con un corredor de madera de roble o castaño. Éste volaba sobre la calle con barandilla o tableteado, recorriendo la fachada principal, aunque en algunos casos prolongaba a otros lados de la casa. El corredor no era una terraza de recreo, sino que se empleaba para hacer labores manuales en tiempo de lluvia, para secar pimientos (guindillas que luego se molían para hacer pimentón), el maíz, y hasta las ramas de laurel que se utilizaban el Domingo de Ramos y luego como condimento esencial. El patín, o escalera de losa de piedra que subía a la planta alta, es otro elemento característico de estas viviendas.
Calle de Carralón










Calleja del Modosín


Plaza de la Piedra




Travesía del Sargento Tejerina

Calle Villarbón




A 50 m del pueblo, dirección N, hay un merendero rústico y una bonita fuente-lavadero techada.



