La Cuerda Larga

La Cuerda Larga es una alineación montañosa de la Sierra de Guadarrama que se extiende entre el Puerto de Navacerrada y el Puerto de la Morcuera. Su nombre le viene del aspecto que tiene desde la lejanía, una “línea horizontal” que simula una cuerda tendida, bien visible desde la capital mirando en dirección noroeste. Aunque de horizontal realmente tiene poco, pues a lo largo de sus 20 km subiremos y bajaremos de lo lindo. De hecho, tiene un desnivel acumulado positivo y negativo de más de 1000 metros.

Versión 2
Vista del segmento occidental de La Cuerda Larga desde Cabeza de Hierro Mayor.
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Vista del segmento oriental de La Cuerda Larga desde Cabeza de Hierro Mayor.
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Vista de La Cuerda Larga hacia el Puerto de Navacerrada desde Asómate de Hoyos.
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Extremo oriental de La Cuerda Larga: Bailanderos y La Najarra.

Dentro de la Sierra de Guadarrama, la Cuerda Larga completa el trío de grandes cordales del que también forman parte La Mujer Muerta y la cuerda de Peñalara-Montes Carpetanos. Su recorrido es quizá la excursión más clásica y representativa de la Sierra de Guadarrama, aunque para mi las otras dos cuerdas, menos concurridas, no tienen nada que envidiarle.

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Vista de La Cuerda Larga desde su extremo oriental, la cima de La Najarra.

La ruta es lineal, es decir, el punto en dónde termina no coincide con el de salida, pudiéndose hacer en cualquiera de los dos sentidos. Al no haber transporte público en el Puerto de la Morcuera, lo más normal es hacer la ruta con dos coches, dejando uno en cada puerto. Aunque hay una variante “corta” que evita subir a La Najarra, la verdadera “Cuerda Larga” incluye la dura ascensión a la misma como sacrificado postre (si empezamos en Navacerrada). Si se empieza en el Puerto de Navacerrada, la mayoría de la gente asciende a la Bola del Mundo por la pista asfaltada o remontando el tendido del telesilla de la Estación de esquí, lo cuál le quita mucho encanto desde mi punto de vista. Otra opción más “auténtica”, que es la descrita en nuestra ruta, es salir del Puerto por el PR-17 hasta ganar el cordal de Las Cabrillas y desde allí, remontar el cauce del Arroyo de Peña Cabrita por el Barranco del Infierno hasta el Alto de Las Guarramillas.

Durante el recorrido nos moveremos siempre en el entorno de los 2000 metros, ascendiendo a varias de las cumbres más representativas de la Sierra, como Cabeza de Hierro Mayor (2381 m), segunda cima más alta de Guadarrama y de la Comunidad de Madrid después de Peñalara; Cabeza de Hierro Menor (2376 m); Cerro de Valdemartín (2282 m); Alto de las Guarramillas o Bola del Mundo (2262 m); Asómate de Hoyos (2242 m), Bailanderos (2133 m) o La Najarra (2120 m).

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Cabeza de Hierro Mayor (2381 m) vista desde la Loma de Pandasco.
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Cabeza de Hierro Menor (2376 m) vista desde su hermana mayor.
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Bailanderos (2133 m, arista SO) visto desde el descenso de Asómate de Hoyos.
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Asómate de Hoyos (2242 m) visto desde Bailanderos.
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Vista de La Najarra (2120 m) desde la cumbre de Bailanderos.

Técnicamente, la ruta es fácil. Los únicos pasos complicados son el descenso de la cima de Cabeza de Hierro Menor y la subida a Bailanderos desde el Collado de Pedro de los Lobos. El primero es un pequeño destrepe de apenas 5 metros que se hace cuando se desciende de la cima directamente hacia el collado que la separa de su hermana mayor. Este paso puede obviarse volviendo unos pocos metros sobre nuestro pasos y bajando de la cima por dónde llegamos a ella. El segundo, el paso de Bailanderos, es algo más difícil. En tiempo seco, sólo supone sortear, a veces con ayuda de las manos, unos cuantos grandes bloques de piedra que se extienden por la ladera suroeste del pico a lo largo de unos 100 metros. En caso de lluvia, nieve o hielo, la cosa cambia y hay que extremar las precauciones y utilizar el material apropiado.

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Parte más difícil del paso de Bailanderos entre grandes bloques de piedra.

Por lo que respecta al material necesario para realizar la ruta, en verano no se requiere de nada más que el habitual de senderismo, siendo el calor y la falta de agua durante el recorrido los principales enemigos; en invierno, son necesarios crampones y ropa técnica de abrigo, ya que el intenso frío y el viento nos pueden complicar mucho la travesía.