El río Eume

Cuenta la leyenda que cuando Dios creó el Eume, nacieron con el dos ríos más en la Serra do Xistral, el Landró y el Masma. Dios les prometió a los tres que al primero que llegase al mar le daría a un hombre todos los años como ofrenda. Los tres ríos pactaron que recorrerían juntos el camino y llegarían al mismo tiempo. En un lugar, cansados de su viaje, decidieron descansar y dormir un poco. El Landró despertó primero y traicionando a los otros dos, emprendió el viaje hacia Vivero, en el Mar Cantábrico. El Masma, al abrir los ojos y comprobar que faltaba uno, abandonó también el lugar en dirección norte, dirigiéndose a Foz. El Eume, al despertar y verse solo y traicionado, se enfureció y embravecido, emprendió el viaje hacia el oeste. Saltó todo lo que se le interpuso en el camino, labrando un cauce salvaje y agreste, formando un profundo cañón con saltos y gargantas esculpidas en piedra en el último reducto europeo de bosque atlántico. Y así, llegó al Océano Atlántico antes que los dos traidores. Éstos quedaron relegados a “ríos menores” y el Eume, año tras año, se llevaba la vida de algún hombre víctima de la bravura de sus aguas.

El Río Eume es un río corto (80 km) de la península Ibérica que nace en la “Serra do Xistral“, en la parroquia de Montouto, dentro del municipio de Abadín, provincia de Lugo. Circula por Galicia en las provincias de Lugo y La Coruña y desemboca en el Océano Atlántico a la altura de Puentedeume. Se forma de la unión de dos arroyos, el Rego das Toxeiras y el Rego do Lamoso. Ambos nacen a unos 920 m de altura en el lugar de Veiga do Real, a los pies del Monte Xistral (1032 m), en su vertiente sureste. Oficialmente, se denomina Río Eume una vez que se unen los dos arroyos, a 761 m de altitud sobre el nivel del mar (al lado de As Toxeiras). Pero en ese momento, el Toxeiras, el más largo de los dos, lleva ya recorridos 2250 m, por lo que hay quien dice que el nacimiento de este rego es en realidad el verdadero nacimiento del Eume. A lo largo del cauce del río hay dos embalses, el “Encoro da Ribeira” y el “Encoro do Eume“. En su curso final, el río atraviesa el Parque Natural de las “Fragas do Eume” por un espectacular cañón. Hundido entre profundas gargantas y envuelto en brumas, el Eume serpentea entre abruptas paredes de varios cientos de metros de altitud, tapizadas por la que está considerada como una de las mayores reservas de bosque autóctono de Galicia. Esta maravilla de la Naturaleza se puede apreciar desde lo alto, asomándonos a alguno de los miradores naturales del cañón, como los de Teixido, Penedo Empardado, Pena do Teixo y Carbueira, o simplemente visitando el Monasterio de Caaveiro, que sumergido en la espesura del bosque constituye un balcón privilegiado desde el que contemplar las Fragas.

Cañón y Presa del Eume vistos desde el Mirador de Teixido (As Trabes).
Cañón del Eume visto desde el Mirador de Pena do Teixo.
En el centro, el Monasterio de Caaveiro.
El río Eume a su paso por As Fragas (desde el Puente de Santa Cristina).