FUENTE DE INFORMACIÓN: Cartografía del Instituto Geográfico Nacional, visor Iberpix 4.
FOTOGRAFÍA: Sony alfa 6700, iPhone 14 Pro.
ZONA: Los Ancares leoneses, provincia de León, Comunidad Autónoma de Castilla y León.
DESDE: Suárbol (1120 m), provincia de León.
CERCA DE: Suárbol, Piornedo, Vilarello, Balouta.
ÉPOCA: julio de 2026.
TIPO DE RUTA: lineal, ida y vuelta.
NIVEL DE DIFICULTAD: alto (de senderismo).
DATOS DESCARGADOS DE GPS GARMIN FÉNIX 7: Longitud: 14,89 km. Desnivel acumulado positivo: 1129 m. Desnivel acumulado negativo: 1129 m. Cota máxima: 1992 m. Cota mínima: 1106 m. Tiempo empleado: 7 h 33 min (con calma y paradas para sacar fotos y marcar waypoints). Tiempo en movimiento: 4 h 45 min.
MATERIAL: GPS, senderismo (sin nieve). Raquetas, piolets, crampones (con nieve, hielo).
AGUA: 1 fuente sin caño al comienzo del Camino de la Braña. Se cruzan los Arroyos del Brañutín y del Campo de Suárbol o Reguera de Cuíña.
TIPO DE FIRME: sendero.
SEÑALIZACIÓN: no.
ITINERARIO:
Suárbol (1120 m) – LE-3203 – Camino de la Braña de Suárbol – Reguera de Cuíña – La Braña de Suárbol (1603 m) – Colada de Soplar (1756 m) – Alto de Cuiña (1992 m) – Colada de Soplar – Pico Pena Longa (1896 m) – Colada de Soplar, y vuelta por el mismo camino de la ida.
Descárgate la ruta y accede a más información (mapas, waypoints, altimetrías, fotos) en el siguiente enlace de Wikiloc:
Picos Cuiña y Pena Longa desde Suárbol por el Valle de la Vega
EL ENTORNO:
Descubre más acerca de la zona y los picos en los siguientes enlaces de nuestro blog:
Los Ancares
Suárbol
Valle de la Vega
Pico Cuiña, Pico Pena Longa
LA RUTA:
La ruta de hoy asciende a los Picos Cuiña y Pena Longa desde Suárbol por el Valle de la Vega.
Partimos de Suárbol (1120 m), que junto a su vecina Balouta son las dos aldeas de Los Ancares leoneses que se asientan en la vertiente noroccidental de la sierra, la «gallega». Enigmáticos caprichos de nuestros gobernantes a la hora de trazar las fronteras.
Dejamos el coche junto a uno de los dos puentes sobre el Río de Barrialín, el ubicado al SO del pueblo. Al lado de los cubos de basura hay un sitio para poder estacionar. Arrancamos cruzando el río y visitando la Iglesia de Santa María, de estilo barroco clasicista. El edificio actual es del S.XVII y tiene el honor de ser uno de los pocos templos de España que alberga un cementerio intramuros.
A continuación, subimos por la Calle Real, pasando por un hórreo de teito y por varias casas antiguas de piedra, la mayoría bien conservadas o restauradas.
Tras cruzar de nuevo el Barrialín por el otro de los puentes, abandonamos la aldea por la pista que sube a la carretera que une Piornedo con Balouta y el Puerto de Ancares (LE-3203). Giramos por ella a la izquierda y a los 200 m nos desviamos a la derecha por el Camino de La Braña de Suárbol, que ha sido recientemente desbrozado, un trabajo encomiable. Según dicen los viejos del lugar, esta senda era la vía clásica para subir al Cuiña. De entrada lo encontramos un tanto anegado por un torrente que se desprende desde una pradera y que hace las veces de fuente o manantial sin caño. Y eso que era verano !!! No me imagino en invierno, aunque en cualquier caso son apenas unos metros.
Superado el escollo, disfrutamos de una fugaz vista del pueblo y del Valle de Barrialín y comenzamos a subir por un precioso bosque, densamente poblado por robles, abedules, acebos, «fulgueiros» o helechos, brezo y zarzas. A la dificultad de la pendiente, exigente desde el principio, hay que añadir que la pisada es incómoda e inestable por los restos del desbroce: ramas, raíces y algún que otro tronco.
Pasado el primer kilómetro, la cosa suaviza un poco. Los robles o carballos van ganando protagonismo, salpicados por algunos bidueiros (abedul en gallego), tan típicos de estas zonas ancaresas de umbría, húmedas y frescas. La arboleda se abre solo puntualmente para dejarnos ver abajo el Hotel Piornedo, flanqueado al fondo por la Sierra de Vilar.
Rondando la cota 1450 m, cruzamos un arroyo que se desprende por la ladera O del Brañutín y tras una empinara rampa, salimos por fin a terreno despejado. A nuestra derecha se abre el Valle de la Vega, flanqueado al O por la cuerda N del Pena Longa, una cresta rocosa llamada Os Penedois.
Enseguida hemos de pasar bajo una cuerda que hace las veces de valla para el ganado y doblando la loma hacia la izquierda, divisamos por primera vez nuestro objetivo, el Pico Cuiña.
La senda se vuelve a insinuar hacia la ladera para cruzar un segundo barranco que baja desde el Campo de Suárbol, la Reguera de Cuiña, con agua buena y fresca.
Al vado le sigue un pequeño repecho, superado el cuál enfilamos la cabecera del valle, a la derecha de la cual distinguimos La Braña de Suárbol con su viejo chozo.
La aproximación a la misma es fácil, entre brezo, sin desnivel y con la silueta del Pena Longa despuntando por encima de la Colada de Soplar. Incluso perdemos ligeramente altura para cruzar un riachuelo que desciende desde el collado.
Para visitar la braña (1603 m) hay que desviarse ligeramente del camino hacia la derecha. Merece la pena, ya que es un lugar estupendo para hacer un alto y disfrutar de su privilegiada ubicación, al pie de la escarpada y vertical cara O de Os Penedois. Su cabaña, otrora refugio de pastores, está en ruinas, sin techo y ocupada por un árbol. Una pena verla así.
Retomando la senda, un pelín más difusa a partir de aquí pero también desbrozada, subimos entre brezo y arandaneras a la Colada de Soplar (1756 m), nombre clásico del collado que separa el Cuiña y el Pena Longa. Atrás dejamos el Valle de la Vega y de frente se nos abre el Valle de la Grandela, embrión del Valle del Burbia.
Por ella pasa la senda cimera que recorre el cordal principal de la Ancares, por la que giramos a la izquierda para encarar la ladera SO del Cuiña, la más suave y amable. Hay varias trochas que ascienden por ella abriéndose paso entre el brezo, aunque no todas llegan arriba, por lo que es importante perder un minuto buscando la correcta o nos podemos liar. Nosotros empezamos mal y tuvimos que corregir ligeramente (el track correcto es el de la bajada). La subida es de más o menos 1 km, en el que hemos de superar 236 m de desnivel. Poco antes de llegar a la cumbre, el brezo da paso al pasto de altura y alguna pedrera, y merece la pena contemplar hacia la derecha el Valle de Finolledo, también precursor del Burbia y uno de los más inaccesibles de esta sierra.
La amesetada cima del techo de Ancares (1992 m) está coronada por un letrero metálico que reza “Cuiña 1997 m” sobre las siluetas de un rebeco y un lobo. La altura es 5 m más alta que la real, pero es bonito. Las vistas son espectaculares. Hacia el SO vemos el Pena Longa y el Mustallar, y detrás el magnífico cordal principal de Ancares hasta el Penarrubia, identificado por su característico gancho. Hacia el NE nos podemos asomar (con cuidado) a la Hoya de Ancares, en cuyo fondo vemos el Pozo Ferreira, y en la lejanía vemos la Cordillera Cantábrica, en la que en un día claro podemos distinguir fácilmente picos como Peña Ubiña o el Catoute.
De vuelta en el collado, continuamos ahora hacia el Pena Longa. La subida se hace por la rocosa arista NE, sobrevolando el circo glaciar donde nace el Río de la Vega, tapizado por un gran canchal. La caída hacia la izquierda es acusada, por lo que hay que tener cuidado. En el tramo final la senda zigzaguea por el cervuno con gran pendiente.
La cima (1896 m), coronada por un hito y una barra de metal, es también amesetada, lo que nos obliga a desplazarnos un poco a un lado y a otro para tener vistas. La mejor es la de la cara NE del vecino Mustallar, una abrupta y quebrada pared surcada por la brecha de O Calello, que se alza verticalmente sobre el Valle de la Grandela.
La vuelta la hicimos por el mismo camino de la ida.
Desde el punto de vista técnico, el recorrido carece de pasos complicados ni trepadas que obliguen a buscar apoyos. El único paso con algo de miga es la comentada arista NE del Pena Longa, en la que en condiciones invernales hay que extremar las precauciones por la caída. Lo que es muy importante es asegurarse del estado del camino antes de salir, ya que es propenso a cerrarse por la exuberante vegetación. de hecho, ha estado cerrado e impracticable durante muchos años. Esta primavera de 2026 lo han limpiado y ya tiene alguna zarza que amenaza con cortar el paso.
En resumen, una ascensión muy original al Cuiña y Pena Longa, por uno de los valles más desconocidos y menos frecuentados de Ancares.