FUENTE DE INFORMACIÓN: Cartografía del Instituto Geográfico Nacional, visor Iberpix 4.
FOTOGRAFÍA: Sony alfa 6700, iPhone 14 Pro.
ZONA: Sierra de Los Ancares, Galicia.
DESDE: A Ponte de Vales (km 19,6 de la carretera LU-P-1401).
CERCA DE: Vilarello, Xantes, Donis, Campa da Braña, A Degrada.
ÉPOCA: mayo de 2024.
TIPO DE RUTA: circular.
NIVEL DE DIFICULTAD: alto (en el estado actual de la Senda dos Bois Galegos hasta la Braña de Vilarello).
DATOS DESCARGADOS DE GPS GARMIN FÉNIX 7: Longitud: 14,72 km. Desnivel acumulado positivo: 982 m. Desnivel acumulado negativo: 982 m. Cota máxima: 1859 m. Cota mínima: 1006 m. Tiempo empleado: 8 h 26 min (con paradas para sacar fotos, marcar waypoints y comer algo). Tiempo en movimiento: 3 h 39 min.
MATERIAL: GPS, senderismo (sin nieve). Crampones, piolets (nieve y hielo).
AGUA: 2 fuentes a ambos lados del Puente de Vales. Se cruza el Río do Ortigal y 4 riachuelos afluentes del mismo.
TIPO DE FIRME: sendero, camino, senda cimera.
SEÑALIZACIÓN: hitos aislados en la cuerda y en la bajada.
ITINERARIO:
A Ponte de Vales (km 19,6 de la LU-P-1401) – Ruta dos Bois Galegos o Camino de los Gallegos – Brañas de Vilarello – Cabana da Braña de Vilarello (1540 m) – Golada de Boca de Campo (1746 m) – Collado entre Corno Maldito y el Charcas (1827 m) – Pico Charcas o dos Charcos (1849 m) – Pico Corno Maldito (1859 m) – Golada de Boca do Campo – Braña de Vilarello – Senda del Capudre – Monte Boca do Campo – Circo de Tres Bispos – El Acebal del Monte Boca do Campo – Campo Formoso (1370 m) – Río do Ortigal – A Ponte de Vales.
Descárgate la ruta y accede a más información (mapas, waypoints, altimetrías, fotos) en el siguiente enlace de Wikiloc:
Picos Corno Maldito y Charcas desde A Ponte de Vales por la Ruta dos Bois Galegos y el Circo de Tres Bispos, Valle do Ortigal

EL ENTORNO:
Descubre más acerca de la Sierra de Los Ancares en nuestro blog:
Los Ancares
Valle do Ortigal
Pico Corno Maldito
Pico dos Charcos o Charcas
LA RUTA:
La ruta de hoy asciende a Corno Maldito y el Pico Charcas desde A Ponte de Vales, subiendo por la Ruta dos Bois Galegos y bajando por el Circo de Tres Bispos y el Río do Ortigal.
Partimos de A Ponte de Vales, ubicado en el km 19,6 de la LU-P-1401, carretera que une Doiras con Piornedo y que en este punto salva el Río do Ortigal. Si venimos de Campa da Braña, pasado el puente hay sitio a mano izquierda para dejar el coche. Justo enfrente hay una preciosa y original fuente, donde podemos aprovisionarnos de agua.




Por la derecha de la misma arranca el sendero, ancho y sombrío, que tras cruzar un zarzo, sube suavemente en zigzag acercándose y alejándose del Río do Ortigal.




En el segundo quiebro, nos desviamos a la izquierda atravesando una valla de alambre por una abertura entre dos de sus postes. Al otro lado sale un sendero estrecho, que inicialmente cruza un arroyo que baja por la ladera del Pico do Agulleiro y luego se angosta devorado por la vegetación a la vera de un muro. Es el preludio de lo que nos espera, pero en este caso es un escollo efímero, porque enseguida desembocamos en un camino ancho que sube también desde la carretera.




Unos 700 m después, coincidiendo con una curva pronunciada a derechas, recibimos por la izquierda al Camino de los Gallegos o Ruta dos Bois Galegos, una travesía ancestral que enlazaba Vilarello (Lugo) con Burbia (León) pasando por la Golada de Boca do Campo. Cómo se puede apreciar en la fotografía, el sendero que viene del pueblo está a día de hoy muy cerrado, por lo que es mejor empezar la ruta desde A Ponte de Vales, como hicimos nosotros.


De entrada todo pinta color de rosa, porque el camino es ancho, diáfano y gana suavemente altura sobre el Valle do Ortigal.

Un espejismo, porque a los 700 m, tras dejar a la izquierda un ramal que sube al Agulleiro, el brezo y las retamas comienzan a tomar posesión del sendero. A medida que ganamos altura, vamos teniendo una mejor panorámica del valle y de los picos de la cuerda principal de Ancares que sobrevuelan su cabecera, de izquierda a derecha: Pico de Lagos o Lanza, Corno Maldito, Pico dos Charcos, As Merendas, Os Penedos de Donís y Tres Bispos.




Tirando de zoom, identificamos al fondo, bajo la falda del Charcas, nuestro primer objetivo, la Braña de Vilarello, donde confluyen nuestros caminos de ida y de vuelta.

En general, los peores tramos son aquellos en los que el sendero se adentra en la ladera para cruzar un par de arroyos: primero el que baja desde el Agulleiro, donde luchamos con la maleza junto a una vieja valla metálica, y luego otro que lo hace desde la Golada da Toca. Entre ambos, hay un tramo más despejado y una pequeña campa, desde donde se divisa el impresionante circo glaciar que conforman el Tres Bispos y Os Penedos de Donís, y a sus pies el Campo Formoso, donde nace el Río do Ortigal y por donde también pasaremos de vuelta.







Pasado el segundo de los riachuelos, nos adentramos en una preciosa y frondosa carballeira (robledal), en la que también encontramos algún que otro acebo de gran porte y un curioso tronco hueco, secuela de un inoportuno rayo.







Saliendo del bosque nos encontramos con el paraje conocido como Brañas de Vilarello, pastos de altura donde antiguamente los vecinos subían a alimentar al ganado. Además de comer, las vacas mantenían con su paso los caminos limpios, y como quiera que ahora, por aquello de las cuotas, las restricciones y «Europa», no hay vacas, pues así están los senderos, condenados a desaparecer ante la pasividad de los gobiernos municipales, autonómicos y nacionales. La primera es una pequeña campa amenazada por ser devorada por escobas de gran tamaño.


Desde allí continuamos por terreno más favorable, pasando por un pequeño acebal y disfrutando de una muy buena vista de la escarpada cara N del Pico dos Charcos, muy diferente a sus otras laderas, más redondeadas y amables.





Unos 800 m después y tras saltar un pastor eléctrico (desactivado), llegamos a la Braña de Vilarello o Braña do Campo (1540 m), presidida por una vieja cabaña, hoy en lamentable estado ruinoso.




Al fondo de la campa, dejamos a la derecha la senda que tomaremos de vuelta hacia el Circo de Tres Bispos y retomamos nuestro camino hacia el collado, que inicialmente se empina y se torna pedregoso, anegado parcialmente por un torrente del deshielo.


Luego zigzagueamos entre el colorido brezo que tapiza las faldas de los Picos de Lagos (izquierda) y Corno Maldito (derecha) hasta alcanzar la cuerda principal de Ancares en la Golada de Boca de Campo (1746 m).




Este emblemático alto separa Galicia de las tierras leonesas del Bierzo, donde también se le conoce por el clásico nombre de Boca de Tormantes.


En este punto dejamos el Camiño dos Bois Galegos, que sigue de frente hacia Burbia por las Lagunas de Vilouso, y giramos a la derecha enfilando el Corno Maldito.

A media subida, la senda cimera que recorre la cuerda se desvía a la derecha obviando la cima y se dirige al vecino Pico Charcas o dos Charcos (1849 m). La cima está coronada por un sencillo hito y las vistas son fantásticas, especialmente las del cordal hacia el Penarrubia (al S) y las del Valle de Porcarizas (al SE). En éste último vemos dos grupos de lagunas: As Charcas, bajo la falda de Os Penedois, junto a la que está el Refugio Charcas o Cabaña de Pérez, y más al NE, la desconocida y estacional Laguna de Las Campas, ubicada bajo el cordal que se dirige al Pico de Campo Longo y donde nace el Río Porcarizas.









Volviendo un poco sobre nuestros pasos y atrochando por su ladera O, nos plantamos en un visto y no visto en Corno Maldito o Pico Ortigal (1859 m), un gran mirador del Circo del Campo Longo y la cara S del Pico Mustallar.








Deshaciendo lo andado, regresamos a la Braña de Vilarello, donde ahora tomamos una disimulada senda, denominada por los lugareños «del Capudre«, que arranca en dirección SE hacia una campa ubicada algo más arriba, donde encontramos restos de un vivac o pequeño corral y algún que otro mojón.






Si con la Ruta dos Bois Galegos nos llevamos una desagradable sorpresa, con este sendero pasó todo lo contrario, ya que lo encontramos abierto, en buen estado y fácil de seguir. La subida culmina es un peñasco desde el que tenemos una fantástica vista del Valle do Ortigal.



A partir de ahí, rodeamos sin apenas desnivel las estribaciones noroccidentales del Pico dos Charcos y cruzamos un gran canchal para adentrarnos en el Circo glaciar de Tres Bispos.

El único punto en el que nos podemos despistar son dos bifurcaciones bastante desapercibidas, en las que hemos de obviar los ramales de la izquierda, los cuales nos conducirían a la zona alta de la hoya. Nuestra senda se tira siempre a la derecha, para descender con bastante pendiente por el Monte Boca do Campo, en cuya parte baja encontramos uno de los acebales más bellos y desconocidos de Ancares. La multitud de troncos centenarios, que jalonan el sendero cual figuras fantasmagóricas, conforma un bosque mágico en el que apenas entra la luz.








Saliendo de la arboleda, el panorama se abre en Campo Formoso (1370 m), que haciendo honor a su nombre, es uno de los rincones mas bellos de esta sierra. Se trata de una verde pradera rodeada de acebos, algunos cargados de bayas, y por la que discurre un jovenzuelo y alegre Río do Ortigal, que nace apenas unos metros más arriba.




Tras vadear el río por una zona favorable, atravesamos otra campa cargada de acebos de gran porte, desde la que tenemos una muy buena vista del Pico do Agulleiro.




Al fondo de la misma enlazamos con un sendero ancho (que, según el mapa, baja de la Campa de Tres Bispos), por el que completamos nuestra circular. Estos últimos 2 km largos son ya coser y cantar, porque después de vadear un par de arroyos y atravesar un zarzo entre ambos, el camino baja suavemente paralelo al río y a los prados de su margen izquierdo, para finalmente desembocar en la carretera poco antes del Puente de Vales.










Desde el punto de vista técnico, el recorrido lo he catalogado de difícil por el mal estado de la Ruta dos Bois Galegos hasta la Braña de Vilarello. Si el camino estuviese desbrozado, la ruta no tendría más dificultad que la dureza de la subida. A día de hoy, es una travesía apta solo para montañeros curtidos, acostumbrados a lidiar con las dificultades del terreno a base de paciencia.
En resumen, una ruta clásica por Los Ancares gallegos, que asciende a dos picos del cordal medular de la sierra y que discurre por caminos ancestrales, por desgracia condenados al olvido, y que bien merecen ser recuperados, conservados y puestos en valor.
