FUENTE DE INFORMACIÓN: Cartografía del Instituto Geográfico Nacional, visor Iberpix 4.
FOTOGRAFÍA: Sony alfa 6700, iPhone 14 Pro.
ZONA: Valle del río Madarquillos, Sierra del Rincón - Sierra de Ayllón, Sistema Central. Provincia de Madrid.
DESDE: Madarcos (1059 m), provincia de Madrid.
CERCA DE: Horcajo de la Sierra, Aoslos, Piñuecar.
ÉPOCA DE REALIZACIÓN: marzo de 2024.
TIPO DE RUTA: circular.
NIVEL DE DIFICULTAD: bajo.
Datos descargados de GPS GARMIN Fénix 7: Longitud: 10,41 km. Desnivel acumulado positivo: 267 m. Desnivel acumulado negativo: 267 m. Cota máxima: 1089 m. Cota mínima: 984 m. Tiempo empleado: 3 h 05 min (con calma y paradas para fotos). Tiempo en movimiento: 2 h 16 min.
MATERIAL: GPS, senderismo.
AGUA: Fuentes en Madarcos y Aoslos. Se cruza el Río Madarquillos y los Arroyos de San Frutos, del Vallader o o de los Haces, del Valle y de Pozas.
TIPO DE FIRME: sendero, carretera.
SEÑALIZACIÓN: letreros y señales de la Red de Caminos Carpetania.
ITINERARIO:
Madarcos (1059 m) – Cruce de la M-143 – Camino de Piñuecar – Cañada de la Risca – Molino de Paulino – El Charcón – Espinarejos – Arroyo de San Frutos – Prado de los Saces – Arroyo del Valladder – Descansadero del Vallader – Huertas de la Iglesia, Horcajo de la Sierra – Camino de Aoslos – Puente sobre el Arroyo del Valle – Puente Medieval o Viejo (Río Madarquillos) – El Lomo – Aoslos – Los Cercones – Puente de las Bellidas (Arroyo de Pozas) – Despoblado de Bellidas – Camino de Piñuecar a Bellidas – Colada de las Cencerradas – Descansadero del Retortillo – Molino de la Tía Fausta – Madarcos.
Descárgate la ruta y accede a más información (mapas, waypoints, altimetrías, fotos) en el siguiente enlace de Wikiloc:
Circular por los Pueblos del Valle del Madarquillos (Madarcos, Horcajo de la Sierra, Aoslos, y Bellidas), Sierra del Rincón

EL ENTORNO:
Descubre más acerca de la zona en los siguientes enlaces de nuestro blog:
Sierra de Ayllón
Sierra del Rincón
Madarcos
LA RUTA:
La ruta de hoy es una circular por el Valle del Madarquillos, pasando por Madarcos, Horcajo de la Sierra, Aoslos, el despoblado de Bellidas y las afueras de Piñuecar.
Partimos de Madarcos (1059 m), que desde 2022 es uno de los 6 municipios que conforman la Sierra del Rincón. Con 48 vecinos censados, tiene el honor de ser el pueblo con menos habitantes de la Comunidad de Madrid, por delante de La Hiruela (57), Robregordo (58) y Puebla de la Sierra (65) (datos de 2023).

Dejamos el coche junto al Reloj de Vez, uno de los elementos más emblemáticos de la localidad, muy ligado a su pasado agrícola y ganadero. Se trata de un reloj solar con un palo en el medio y unas muescas que señalan las distintas «veces». La «vez» era el tiempo que tenía cada vecino para utilizar la «Reguera de Madarcos», canal que recogía el agua de arroyos y manantiales en la zona de Robregordo (junto al Puerto de Somosierra) y los conducía al pueblo. Estas «veces» se distribuían en varios periodos de tiempo: mañana, trasmañana, siesta, tarde y noche. Los pleitos y quejas derivados del uso de la misma se dirimían en el «tribunal de aguas», con sede en la iglesia. Este tipo de reloj no es exclusivo de Madarcos, ya que otros pueblos de la Sierra Norte también cuentan con el suyo.


Arrancamos bajado por el Camino Mayores, que se prolonga con la Calle Calvario. A la izquierda dejamos una bonita fuente de piedra y el Potro de Herrar, disimulado bajo la fachada del Bar La Fragua, y un poco más abajo, otra fuente alargada.




Tras cruzar la carretera (M-143), abandonamos el pueblo por su extremo S, bajando por una senda que sale por detrás de una cancela. Sobre impresionado en un abrevadero vemos la señal de vía pecuaria.


Enseguida desembocamos en el Camino de Piñuecar, uno de tantos de la fantástica «Red de Senderos Carpetania«. Continuamos por él hacia la izquierda, pero a los 100 m lo abandonamos, girando por delante de la EDAR de Madarcos para enfilar el Valle del Madarquillos en dirección N. Al fondo, al pie de Sierra Cebollera, vemos nuestro próximo objetivo, el fotogénico pueblo de Horcajo de la Sierra.





Bajando por el praderío hacia la derecha encontramos las trazas de la Cañada de la Risca, una preciosa senda que discurre paralela al río por su margen izquierdo. A los pocos metros, disimulado entre la espesa vegetación de ribera, vemos el antiguo Molino de Paulino, hoy rehabilitado y reconvertido en vivienda al estilo de su homólogo del vecino Valle de las Cabrillas, el Molino del Tío Cecilio. Se trataba de un molino de «maquila», término que designa a la porción del grano que se quedaba el molinero a cambio de convertirlo en harina, generalmente un 10%. A él acudían los vecinos de todos los pueblos cercanos con sus burros cargados de trigo, centeno, cebada y algarrobas. Dicen que el último de los molineros que se recuerda fue un tal Eugenio, vecino de Madarcos, cuya maquila ascendía a cuatro fanegas castellanas (lo equivalente a 55,5 litros), dos de centeno y dos de trigo.


A continuación, nos topamos con un par de pasos algo encharcados causados por pequeños torrentes que se desprenden por la ladera, el segundo de los cuales se conoce como El Charcón.


Pasados éstos, transitamos ya cómodamente por la zona de Espinarejos acercándonos progresivamente al río, hasta hora esquivo, pero que tras recibir al Arroyo de San Frutos, se nos aparece entre el robledal del Prado de los Saces.





El último escollo antes de llegar a Horcajo de la Sierra fue el vado del Arroyo del Vallader o de los Haces, que en esta época bajaba con mucho caudal, obligándonos a buscar una zona favorable para no mojarnos.


Al otro lado retomamos la senda, que asciende por el Descansadero del Vallader hasta las Huertas de la Iglesia (1038 m), ubicadas al pie de la bonita Iglesia de San Pedro in Cathedra (S.XV).



Allí abandonamos la Cañada de la Risca, girando a la izquierda por el Camino de Aoslos, que baja hasta cruzar primero el Arroyo del Valle por un puente moderno y después el Río Madarquillos por el Puente Medieval, también llamado «Viejo» o «Antiguo«.



Esta joya del medievo era en tiempos un punto estratégico de comunicación. Por un lado, era lugar de paso hacia la Cañada Real Segoviana para el ganado y los pastores de Horcajo; y por otro, conectaba Montejo de la Sierra con Buitrago del Lozoya, y los pueblos de la Sierra del Rincón con el Puerto de Somosierra y el norte de España. Se desconoce a ciencia cierta el año de su construcción, pero a buen seguro es anterior al S.XVIII. Se cree que fue levantado en dos fases: en una primera se hizo el puente y en la segunda se le añadió un tacón para evitar la acción erosiva del agua sobre su estructura. El puente consta de sillarejos de granito y dos ojos de bóveda de cañón con dovelas de mampostería a dos caras. Sus más de 300 años de vida le pasaron factura y hubo de ser profundamente rehabilitado entre 2016 y 2018. Al lado del puente se encontraba antiguamente la Poza de las Ovejas, llamada así porque en ella se les quitaba la «roña» a las ovejas una vez trasquiladas y rociadas con zotal. La explanada anexa era también lugar de recreo para los vecinos, que solían hacer allí picnics y comidas familiares. Aguas arriba había una segunda poza, llamada de las yeguas, donde los niños aprendían a nadar. A ella solo se les permitía el acceso a los mayores de 14 años, ya que en su «olla» se formaban a menudo remolinos y había una rocalla desde la que se podían realizar peligrosos saltos.




Ya en la otra orilla, cruzamos el Cordel de la Ladera del Lomo y la carretera (M-136) y subimos hasta el Alto de El Lomo, desde el que hay una bonita vista atrás de Horcajo.

Tras cruzar por segunda vez la carretera, el sendero discurre agradablemente entre viejos cercados de piedra seca. Un tramo en teoría sin mucha historia, pero que a nosotros se nos atragantó un poco porque lo encontramos anegado debido a las últimas lluvias. Empezamos haciendo malabarismos para no mojarnos, pero al pasar sobre la Reguera La Gandullana, una antigua conducción de 11 km que llegaba a Gandullas, claudicamos y avanzamos con el agua hasta casi las rodillas 🤪.






Por delante de la EDAR, giramos a la derecha para entrar en Aoslos por la Calle y la Plaza Plazuela, que alberga el «auténtico» Bar La Plaza (antiguo centro social, consultorio y escuela) y una fuente de piedra de doble caño.



Al fondo de la misma giramos a la izquierda por la Calle Real, recorrida por la M-136. A ella asoma la preciosa Iglesia de San Isidro, construida en el año 1936 en estilo rústico y cuya mayor curiosidad arquitectónica es contar con una espadaña descentrada.

A las afueras del pueblo, la carretera hace una curva a derechas, pero nosotros seguimos de frente por la Calle de las Eras. Enseguida encontramos una trifurcación. Por la izquierda va la Cañada de las Vaquerizas, por la que podríamos acortar la ruta dado que conduce directamente al Descansadero del Retortillo. Nosotros tomamos el ramal de la derecha, el Camino de Bellidas, señalizado con balizas de madera y que inicialmente cruza un zarzo y discurre cómodamente por la zona de Los Cercones.



Luego, tras pasar otra cancela, baja hasta cruzar el Arroyo de Pozas por el rudimentario Pontón de las Bellidas, hecho con tres grandes lastras de piedra.



En lo alto de la otra margen del barranco está el despoblado de Bellidas. El origen de este asentamiento se remonta probablemente a los tiempos de la Reconquista, cuando estas tierras fueron ocupadas por ganaderos de Buitrago. Inicialmente fue una aldea independiente con alcaldía propia, pero en el S.XVI pasó a ser una pedanía de Piñuecar. A partir del S.XVII sufrió las consecuencias del éxodo rural y se despobló de forma progresiva. De cuatro familias se pasó a una y posteriormente a un único vecino, que vivió allí hasta 1936. Actualmente, las casas están derruidas y devoradas por la vegetación a excepción de una, el llamado Caserío de Bellidas, una vivienda privada, ocupada por temporadas y que cuenta con huerto y pozo.







Desde allí continuamos por el Camino de Piñuecar, obviando un temprano ramal a la derecha hacia el Altillo de Bellidas.



Como un kilómetro y medio antes de llegar a Piñuecar, nos desviamos a la izquierda por la Colada de las Cencerradas, término que hace referencia al ruido desapacible que hacen los cencerros al paso de los animales que los portan. En algunos pueblos de Castilla la Vieja, en vez de «cencerrada» se habla de «matraca» y probablemente de ahí viene la tan manida expresión «dar la matraca», en sentido de pesadez o incordio. Pasado un zarzo, llegamos a la pradera del Descansadero del Retortillo, donde recibimos por la izquierda a la Cañada de las Vaquerizas.




Con Madarcos ya a la vista, bajamos por una pronunciada rampa hasta el Molino de la Tía Fausta, también rehabilitado como casa particular. Su citación en las respuestas al Catastro de Ensenada (año 1752) le otorga una antigüedad de al menos casi 3 siglos. Al igual que el de Paulino, era un molino de «maquila» y estuvo en funcionamiento hasta mediados del S.XX. Su fuente de agua era el Río Madarquillos, que cruzamos por el puente anexo.






Al otro lado, subimos por la ladera para entrar en Madarcos por la Calle Pozo y pasando por la Iglesia Parroquial de Santa Ana (S.XVII), llegamos de vuelta al Reloj de Vez.




Desde el punto de vista técnico, el recorrido carece de dificultad siempre y cuando no esté anegado el acceso a Aoslos por Los Cercados-El Lomo. Si este es el caso, la alternativa es hacer este corto tramo por carretera.
En resumen, una ruta fácil que nos descubre el más occidental de los valles de la Sierra del Rincón. Tiene de todo para hacer disfrutar al caminante: pueblos con gran encanto serrano, agua en forma de ríos, arroyuelos y fuentes, tres hermosos templos, dos viejos molinos, un puente medieval, unas ruinas históricas y bonitos caminos ganaderos entre prados, rebollos, encinas y fresnos. Mejor hacerla fuera de los meses del estío, aunque el precio de tener agua conlleve algún que otro problemilla técnico 😜.
