Suertes de Ancares

Suertes es un pequeño pueblo de Los Ancares leoneses, perteneciente al berciano municipio de Valle de Ancares. Está ubicado a unos 930 m de altitud, en la zona baja del Valle de la Vega o da Veiga, que por extensión recibe también el nombre de Río Suertes. Este afluente del Cuíña nace al pie de la Loma de Peña Dueña y el Alto del Boquín y discurre en dirección S por un valle limitado al O por la Cuerda del Alto de los Forcadones y al E por el trío de cumbres del Botete o Alto del Mozo, el Alto del Carballín o Picón Penedoins y el Ferreira o Tabillón. Tras atravesar Suertes y pasar bajo el vecino Espinareda de Ancares, a la altura de Candín, entrega sus aguas al Cuíña, que a partir de entonces pasa a llamarse Río Ancares.

El curioso nombre del pueblo, el más «agraciado» de Ancares, no guarda sin embargo relación con la fortuna, sino con una ancestral forma de reparto de la tierra entre godos e hispano-romanos, por la que los primeros se quedaban con dos partes de la misma y los segundos con una. Otrora lugar de comerciantes dedicados al negocio de la cera y el pimentón, cuenta actualmente con unos 15 habitantes (año 2024), aunque en verano la población es mayor por la visita de familiares. A los nacidos en el pueblo se les llama «sorteños».

Antiguamente, Suertes era un destacado exponente de la arquitectura tradicional ancaresa, contando con varias pallozas y hórreos de teito. Por desgracia, el primer miércoles de septiembre 1965, se produjo un devastador incendio que destruyó gran parte de estas construcciones. El fuego se inició en un pajar de la zona alta y se propagó rápido debido al viento, devorando sin piedad todos los techos de centeno. Al estallar la tragedia, la mayoría de los hombres del pueblo estaban en la feria de la cercana localidad de El Espino, y los jóvenes se encontraban cuidando del ganado en parajes próximos, por lo que poco se pudo hacer por evitar su propagación. La rehabilitación se hizo rápido, pero no siguiendo las pautas tradicionales, por lo que la fisionomía del pueblo cambió por completo. Hoy por hoy, muchas de las viviendas son modernas y otras siguen en ruinas pendientes de restauración, pero aún así, se conservan algunas casas tradicionales bercianas con mucho encanto, en las que se pueden ver los típicos corredores o balcones de madera semicerrados.

Los edificios más relevantes son la Iglesia de San Miguel y los molinos harineros. La primera, llamada también por algunos «Ermita de San Roque» por ser éste el patrón de las fiestas, data del S.XVIII, es de estilo rural ancarés y cuenta con una espadaña que alberga dos campanas, ambas de 1799 y obra de Juan de Ballesteros.

De los varios molinos hidráulicos que había en el pueblo, que en su día se dedicaron fundamentalmente a la molienda del centeno, quedan más o menos en pie 3: uno privado que hay a la entrada del pueblo, el que hay en el centro, y otro que hay más al N junto a la zona de huertas. El más bonito de los 3 es el segundo, que está entre el Puente sobre el Río de la Vega y la iglesia.

El pueblo cuenta con tres fuentes, dos en la Calle Real y otra que hay al lado del molino del centro.

Las principales vías de comunicación de Suertes son una pequeña carretera que lo une a Candín y Espinareda de Ancares, y una pista forestal que lo comunica con el Alto del Boquín, el Puerto de Cienfuegos y la Braña del Cuadro, pertenecientes al vecino Valle de Fornela. Por esta pista discurre el Camino Natural La Mirada Circular, cuya etapa entre Guímara y Pereda de Ancares pasa por Suertes.

Entre sus tesoros naturales destaca un terreno llano llamado «Las Nieres«, donde se encuentran las huertas más productivas del pueblo; los grandes robledales que se extienden a ambos lados del río; y la Cascada de Suertes, una preciosa chorrera que forma el Reguero Remelloso al descender por la ladera O del Tabillón en busca del Río de la Vega.

Las principales festividades son la de San Roque, que se celebra el 16 de agosto, y los animados Carnavales.

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