Ruta de los Molinos del Río do Parrote y el Rego do Portiño desde A Ventureira (Fragas del Eume)

FUENTE DE INFORMACIÓN: Cartografía del Instituto Geográfico Nacional, visor Iberpix 4.
FOTOGRAFÍA: Sony alfa 6700, iPhone 14 Pro.
ZONA: Parque Natural de las Fragas do Eume (La Coruña).
DESDE: Puente de Ventureira, Concello de A Capela, provincia de La Coruña.
CERCA DE: As Neves (A Capela).
ÉPOCA: diciembre de 2025.
TIPO DE RUTA: circular.
NIVEL DE DIFICULTAD: moderado.
DATOS DESCARGADOS DE GPS GARMIN FÉNIX 7: Longitud: 11,47 km. Desnivel acumulado positivo: 550 m. Desnivel acumulado negativo: 550 m. Cota máxima: 440 m. Cota mínima: 55 m. Tiempo empleado: 3 h 46 min (con paradas para sacar fotos y marcar waypoints). Tiempo en movimiento: 2 h 41 min.
MATERIAL: GPS, senderismo.
AGUA: 1 fuente en la Mini-Central Hidroeléctrica de San Bartolomé o de O Parrote. Se cruzan los Ríos Eume y do Parrote (o Rego de San Bartolomeu), y los Regos de O Retorno, do Regueiro, da Ribeira y do Portiño.
TIPO DE FIRME: sendero, pista asfaltada.
SEÑALIZACIÓN: letreros aislados, marcas del GR-55.

ITINERARIO:
Puente de Ventureira – Camiño da Ventureira – Central Hidroeléctrica del Eume – Fervenza de O Retorno – Camiño de San Bartolomeu – Souto Fero – Represa del Río do Parrote o Rego de San Bartolomeu – A Ponte de A Laxe – Molino del Río do Parrote (I) – A Ponte de A Laxe – Molinos del Río do Parrote (II y III) – Val do Muíño – Puente sobre el Río do Parrote – Barranco do Portiño – Camiño das Cortizas – As Cortizas – Camping Fragadeume, O Redondo – O Rodeiro – GR-55 – O Parrote, Mini-Central Hidroeléctrica de San Bartolomé o de O Parrote – Senda da Ventureira – A Ventureira.

Descárgate la ruta y accede a más información (mapas, waypoints, altimetrías, fotos) en el siguiente enlace de Wikiloc:
Ruta de los Molinos del Río do Parrote y el Rego do Portiño desde A Ventureira (Fragas del Eume)

EL ENTORNO:
Descubre más detalles acerca de las Fragas y el Río Eume en los siguientes enlaces de nuestro blog:
Las Fragas del Eume
El Río Eume

LA RUTA:
La ruta de hoy remonta los Barrancos do Parrote y do Portiño desde A Ventureira hasta las tierras de Monfero, pasando por 4 antiguos molinos y por una preciosa represa, bajando luego por el GR-55.

Partimos del Puente de Ventureira, al que se llega por carretera desde As Neves (A Capela). Junto a una vieja garita y un panel informativo del Camiño de Fontardión, que sale desde aquí, hay sitio para dejar un par de coches. Comenzamos cruzando el puente, desde el que podemos admirar el Eume, el gran protagonista de Las Fragas a las que da nombre, y la antigua Central Hidroeléctrica de Salto de Ventureira, construida a principios del S.XX.

Antigua Central hidroeléctrica de Salto de Ventureira

La Central da Ventureira fue una de las primeras minicentrales gallegas de principios del siglo XX que aprovechó los recursos hídricos para obtener energía eléctrica. Se comenzó a construir en 1901 siguiendo un proyecto de «Electra Industrial Coruñesa» y se inauguró a principios de 1903 con el nombre de «Central hidroeléctrica del Salto da Ventureira», aunque popularmente se la conocía también como «Central de A Capela». La fuente de energía eran las aguas del río Eume y del Arroyo de Teixido, que se conducían mediante 2 canales por la ladera derecha del Cañón del Eume hasta un depósito de regulación y desde allí a las unidades de potencia. En una segunda fase, también se contemplaba la construcción de un embalse, el cual fue inaugurado en 1960. El plan inicial incluía la instalación de seis turbinas Voith modelo Pelton de 600 CV, pero finalmente, por problemas financieros, solo se montaron dos turbinas de 500 HP J.M.Voith – Heidenheim Württemberg, que pasan a formar las unidades 2 y 3. En 1911 y 1920 se completa la instalación con las dos últimas turbinas de la central, la número 4 y 1, de 2000 HP cada una, conectadas a dos alternadores Siemens Schuckert de 1360 y 1800 KVA. La central fue explotada por diferentes compañías eléctricas durante más de 35 años, hasta que en 1959, al ponerse en funcionamiento el embalse y la nueva central, fue cerrada y abandonada. A su izquierda, el Rego de Teixido forma unos espectaculares saltos de agua antes de desembocar en el Eume.

Fuente: Estudio de rehabilitación de la antigua central hidroeléctrica "de Ventureira", río Eume. Autor: Guillermo Calvo Teijeiro.

Al otro lado vemos otro panel del Camiño da Ventureira, una circular entre los Puentes de Santa Cristina y de Ventureira por ambos márgenes del río, cuyas trazas vamos a seguir inicialmente.

La carretera sigue por la izquierda hacia la Serra de Sanguiñedo, pero nosotros giramos a la derecha por una pista asfaltada que conduce a la Central Hidroeléctrica do Eume, puesta en funcionamiento en 1959 para sustituir a la da Ventureira.

Al fondo de las instalaciones arranca una senda al uso que acompaña el Eume, embravecido en este época de lluvias, en su descenso hacia el Océano Atlántico. Una obra que debió ser costosa, a juzgar por los tramos de escaleras que permiten salvar algún que otro desnivel.

A los 800 m nos encontramos la Cascada (o «Fervenza» como se dice por estos lares) de O Retorno, que salvamos por una pasarela de madera. El salto es casi anecdótico en el estío, pero en invierno llega a alcanzar los 250 m de altura, toda la ladera, y es realmente espectacular, pudiéndose admirar desde algún punto de la carretera de A Capela.

Un poco más adelante y bajando un corto tramo de escaleras, desembocamos en una pista hormigonada, la antigua carretera que bajaba desde Monfero a la Mini-Central de O Parrote. Giramos por ella a la izquierda y comenzamos a subir con exigente pendiente por el margen derecho del Barranco do Parrote, apenas visible entre la espesura del bosque.

La subida termina en 1 km, en una pequeña explanada por la que baja el Rego Fero, anunciada por dos pilares de piedra a ambos lados de la pista. Justo antes de éstos, nos desviamos a la derecha por el Camiño de San Bartolomeu, otra trabajada y meritoria obra de mampostería que discurre sin desnivel por el Souto Fero.

A la derecha comenzamos a ver el Río do Parrote (o Rego de San Bartolomeu) cada vez más cerca, hasta que llegamos a su nivel en una represa, uno de los rincones más bonitos e icónicos de esta ruta.

A partir de ahí, la senda serpentea a la vera del arroyo, cruzando por una pasarela de piedra el Rego do Regueiro. Inmediatamente después, llegamos al Puente de A Laxe, donde encontramos una bifurcación. Aunque luego vamos a ir por la izquierda, en primera instancia cruzamos el río por el Camiño de San Bartolomeu, que al otro lado se torna más pedregoso para subir hacia O Redondo. En apenas 100 m llegamos a un antiguo molino, una auténtica reliquia en ruinas, pero que todavía conserva su moa.

Deshaciendo lo andado hasta el puente, continuamos ahora por la senda del margen derecho del río (definida siempre en el sentido de la corriente). Tras una breve subida, llegamos a una bifurcación junto al Rego do Regueiro. El ramal de la izquierda vadea el arroyo, pero nosotros seguimos por la derecha, por tierras ya de Monfero, remontando el cauce del Río do Parrote y pasando junto a una pequeña cascada un tanto oculta por la vegetación de ribera.

Un poco más adelante vadeamos el Rego da Ribeira y casi a continuación, tomamos un desvío a la derecha para ver otros dos molinos. El primero, que encontramos en apenas 100 m, está en el margen derecho.

Y el segundo está un poquito más adelante, pero en la otra margen del río.

De vuelta en el sendero, seguimos subiendo por el Val do Muíño hasta desembocar en una pista asfaltada, por la que giramos a la derecha. Tras una breve bajada pegados al río, cruzamos éste en el punto en el que recibe las aguas del Rego do Portiño.

A los pocos metros abandonamos el asfalto y el Barranco do Parrote para tomar un sendero a mano izquierda que remonta el cauce del afluente, que baja hasta aquí desde cerca de Queixeiro. A los 200 m encontramos el cuarto y último de los molinos, también en estado ruinoso.

A partir de ahí, la senda se aparta del arroyo para subir por la ladera oeste del barranco hasta la pequeña aldea de As Cortizas, donde se intuye que hay gente por el ladrido de los perros.

Los siguientes 2 kilómetros y medio los hicimos por asfalto, enlazando dos pequeñas carreteras apenas transitadas que pasan por el collado (433 m) entre las Penas das Pombas y das Ferraduras, punto más alto de la ruta, y por O Redondo, donde está el camping Fragadeume.

Un poco más abajo, la carretera muere en la aldea de O Rodeiro y se continúa con un camino que enseguida se trifurca. El ramal del medio, el más disimulado y aparentemente el de menos entidad, es por el que seguimos. Una baliza nos indica que se trata del GR-55, un sendero de unos 90 km que une las betanceiras tierras del Mandeo con San Andrés de Teixido siguiendo la Ruta do Medievo.

En este tramo es realmente estrecho y baja hasta el Eume por la loma que separa los Barrancos da Vaca y do Parrote. Al principio discurre más o menos por la cuerda, pero desde la cota 250 m desciende trazando unas empinadas zetas por la ladera oeste del Barranco do Parrote, poblada por un hermoso bosque salpicado de acebos.

Tras dejar a mano izquierda por un chozo, imagino de pescadores, la bajada culmina en el precioso paraje de O Parrote, donde desembocamos en la Senda da Ventureira. El GR sigue por ella hacia la izquierda en busca del Monasterio de Caaveiro, y nosotros hacia la derecha, cruzando el rego por un puente metros antes de que entregue sus aguas al Eume. Al otro lado se encuentra la antigua Mini-Central Hidroeléctrica de San Bartolomé o de O Parrote (año 1997), hoy un edificio de piedra restaurado pero en desuso. En sus muros se esconde la única fuente de la ruta.

Desde allí subimos por la pista hormigonada hasta enlazar con el camino de la ida y regresamos por él al Puente de Ventureira.

Desde el punto de vista técnico, el recorrido carece de dificultad, aunque en mojado hay que extremar las precauciones porque hay tramos resbaladizos. En época navideña, nosotros encontramos parte del Camiño de San Bartolomeu y la salida del GR-55 totalmente anegados, por lo que mojarse fue inevitable.

En resumen, una ruta preciosa por una de las zonas más desconocidas y menos transitadas de Las Fragas del Eume, dos barrancos perdidos, asiento de antiguos molinos harineros y llenos de encanto.