FUENTE DE INFORMACIÓN: Cartografía del Instituto Geográfico Nacional, visor Iberpix 4.
FOTOGRAFÍA: Sony alfa 6700, iPhone 14 Pro.
ZONA: Parque Etnográfico del Río Sesín, Parque Natural de las Fragas do Eume (La Coruña).
DESDE: Museo Etnográfico de A Capela (366 m), Lugar de O Pazo, Concello de A Capela, provincia de La Coruña.
CERCA DE: As Neves, A Capela, Pontedeume, As Pontes de García Rodríguez.
ÉPOCA: diciembre de 2024.
TIPO DE RUTA: raqueta, ida y vuelta.
NIVEL DE DIFICULTAD: bajo.
DATOS DESCARGADOS DE GPS GARMIN FÉNIX 7 Longitud: 5,75 km. Desnivel acumulado positivo: 183 m. Desnivel acumulado negativo: 183 m. Cota máxima: 379 m. Cota mínima: 284 m. Tiempo empleado: 2 h 04 min (con paradas para fotos y visita al Monasterio). Tiempo en movimiento: 1 h 05 min.
MATERIAL: GPS, senderismo.
AGUA: Río Sesín.
TIPO DE FIRME: sendero, pista asfaltada.
SEÑALIZACIÓN: letreros, marcas del GR-55 y de la Ruta Mais alá dos Eidos.
ITINERARIO:
Museo Etnográfico de A Capela (366 m), O Pazo – Gunxel – Camiño dos Paces, Camiño Vello de Caaveiro – A Carboeira – Ponte da Mazoca – A Mazoca – O Mosqueiro – Os Paces – Fervenza da Mazoca – Molinos del Río Sesín – Ponte da Mazoca – Gunxel – O Pazo.
Descárgate la ruta y accede a más información (mapas, waypoints, altimetrías, fotos) en el siguiente enlace de Wikiloc:
Fervenza da Mazoca y Molinos del Río Sesín desde el Museo Etnográfico de A Capela (Fragas del Eume)

EL ENTORNO:
Descubre más detalles acerca de la zona en el siguiente enlace de nuestro blog:
Las Fragas del Eume
LA RUTA:
La ruta de hoy es una vuelta por el Parque Etnográfico del Río Sesín, partiendo del Museo Etnográfico de A Capela en O Pazo, y pasando por A Ponte da Mazoca, la Fervenza da Mazoca y los Molinos del Río Sesín.
Partimos del Museo Etnográfico de A Capela, ubicado en el Lugar de O Pazo, al que se llega por una carretera que parte de As Neves.

La sede del museo es la Casa do Pazo, una preciosa casona señorial de piedra.


Junto a ella vemos un hórreo y el Lavadeiro de Pazo, y enfrente está la Iglesia de Santiago da Capela, construida en el año 1600 y ampliada en el 1700. Su campanario es del S.XIX. En su parte trasera está el Cruceiro de Pazo, del que se desconoce la fecha exacta de construcción. La sencilla cruz que lo remata es muy curiosa, ya que tiene una representación de Jesucristo por un lado y de la Virgen por el otro.



Por encima del aparcamiento sale un sendero en dirección E, por el que arrancamos la ruta. Está balizado con las siglas M.A.E., que hacen referencia a la Ruta Mais alá dos Eidos, otro de los itinerarios locales. En apenas 600 m, entre prados y fincas, llegamos a la vecina Gunxel.


Allí cruzamos la carretera que va a la Antigua Central da Ventureira y continuamos por el Camiño dos Paces, dejando a la izquierda el Lavadoiro Público de Gunxel, que data del año 1962. Un letrero en la salida del sendero nos recuerda que por aquí discurre el Camiño Vello de Caaveiro, una circular entre A Capela y el Monasterio de San Juan de Caaveiro, cuyas trazas vamos a seguir en esta primera parte de nuestro recorrido.



Enseguida nos internamos en el bosque autóctono que abraza el Río Sesín, también llamado Rego da Mazoca o Río da Brea, afluente del Eume y auténtico protagonista de esta ruta. Cruzando un par de arroyos llegamos a la vera del mismo en A Carboeira, que forma ya parte del Parque Etnográfico del Río Sesín. Aquí los «carboeiros» fabricaban antiguamente, a partir de leña de carballo o toxo, el carbón vegetal con el que funcionaban las cocinas de las casas antes de la llegada del butano.




Ignorando una estrecha senda que sale hacia la derecha, por la que luego volveremos, cruzamos el río por el Ponte da Mazoca, una joya construida en piedra en el S.XVIII.



A continuación, pasando por A Mazoca y O Mosqueiro, llegamos a la pequeña aldea de Os Paces, donde hay un hórreo y algunas casas antiguas de piedra bastante bien conservadas.






En este punto abandonamos el Camiño Vello de Caaveiro, que sigue de frente hacia el cenobio, y giramos a la derecha por una pista asfaltada que baja hasta desembocar de nuevo en la carretera a Ventureira.


La ruta sigue por la derecha hacia los molinos del Sesín, pero merece la pena continuar unos 50 m en dirección a la central y tomar un disimulado sendero a mano derecha que baja a la Fervenza da Mazoca. Son unos 300 m bastante empinados, que luego hay que subir, pero la belleza del paraje lo compensa.



Lo primero que nos encontramos son dos molinos, el primero bastante bien conservado, y el segundo en estado ruinoso.






Y por encima de ellos, la espectacular cascada, por la que el Rego da Mazoca se precipita desde una altura de unos 5 a 7 m.



Tras deshacer lo andado, continuamos carretera arriba, dejando a la derecha un aparcamiento en el que también se podría comenzar la ruta, y cruzando el Rego da Mazoca por un puente de piedra. Al final del mismo vemos, a un lado y a otro, sendos desvíos a los molinos de agua del Sesín.




Por la izquierda encontramos 3 muíños. El primero está en la margen derecha y se puede visitar.



Los otros dos están en la margen izquierda, son privados y solo se pueden ver desde lejos agotando la senda. El último, llamado Muíño dos Paces, ha sido reconvertido en vivienda y está actualmente habitado.





De vuelta en la carretera, tomamos ahora el otro desvío, por el que sigue la circular, y enseguida nos topamos con otro molino, muy bien conservado y junto al que se puede ver la «moa«, o piedra de moler, y el canal de entrada del agua.





La senda sigue remontando el cauce del río, que forma algún pequeño salto y bucólicos rincones.


Un poco más arriba, donde el Sesín se encañona bajo unos grandes bolos graníticos, unas escaleras de madera nos suben hasta el Soutelo, donde otrora se dejaban madurar durante unos 20 días los erizos cerrados, para que se abriesen y se pudiesen recolectar las castañas.






Unos 100 m más adelante, tras cruzar un pequeño rego por una pasarela, llegamos de vuelta a la Carboeira y el Ponte da Mazoca, donde enlazamos con el camino de ida para regresar por él al museo.



Desde el punto de vista técnico, el recorrido carece de dificultad.
En resumen, una ruta fácil y corta por el precioso entorno del Río Sesín, antesala noroccidental de las Fragas del Eume.
