Esta semana nos vamos hasta el Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara, un espacio natural protegido que, como su propio nombre indica, se extiende por el norte de la provincia de Guadalajara, esa gran desconocida !!! Sus más de 125.000 hectáreas engloban la parte guadalajareña de la Sierra de Ayllón, así como las Sierras de Alto Rey, de Pela y Gorda, constituyendo el enlace entre el Sistema Central y el Sistema Ibérico. De los múltiples hermosos rincones que atesora, hoy os quiero descubrir dos: una cascada, El Chorro de Valdesotos, y una montaña, el Pico Cabezas, humilde en altitud (1437 m), pero con unas vistas soberbias sobre el entorno. La ruta que os propongo, de algo más de 16 km y 700 m de desnivel positivo, carece de dificultad técnica, aunque en épocas de gran caudal, el vado de los arroyos puede tener cierta miga. Aun así, es recomendable hacerla en época de deshielo y fuera del estío, para ver la chorrera con más agua.
Partimos de Valdesotos (833 m), un bonito pueblo ubicado en el margen derecho del Río Jarama, a la vera del Arroyo de Palancares y al pie de Las Centeneras.


Dejamos el coche en el aparcamiento de la entrada y comenzamos dirigiéndonos al ayuntamiento. Por la derecha del mismo arranca el Camino de El Chorro, que inicialmente baja a cruzar por un puente el Arroyo de Palancares, afluente del Jarama.




Al otro lado del mismo hay una bifurcación. Por la derecha será por donde volveremos. Continuamos por la izquierda y enseguida, junto a una cruz, encontramos otra bifurcación. Seguimos por la derecha y a los pocos metros el camino, hasta ahora ancho y cómodo, da paso a una estrecha senda que discurre entre el espeso bosque de ribera que enmarca al Arroyo de Gazachuela, afluente del Palancares.




Tras ignorar algún ramal que conduce al arroyo y acometer un doble vado del mismo, salimos a un terreno despejado desde el que divisamos el precioso Barranco de Gazachuela, que desciende encajonado bajo la escarpada pared de La Quebrada. Por la izquierda sale una disimulada trocha por la que bajamos al Chorro de Valdesotos. El precioso paraje consta de dos cascadas y para acceder a él, hemos de vadear el arroyo ayudados por unos troncos dispuestos a modo de rudimentaria e inestable pasarela. En época de gran caudal, como era el caso, puede no ser tan sencillo y hay que asir las ramas de los árboles para no caerse. La primera cascada, alta y estrecha, está a mano derecha y está originada por el Arroyo del Carrizal.





La otra, más baja y la que aparece en todas las publicaciones como «El Chorro de Valdesotos«, la encontramos siguiendo unos metros por la izquierda, al fondo del Barranco de Gazachuela. Para llegar a ella hay que nadar hacia la poza de aguas cristalinas en la que termina. Si no, nos tenemos que conformar con verla desde la distancia.


Volviendo sobre nuestros pasos, vadeamos el Arroyo del Carrizal sobre su cascada, desde donde tenemos una muy buena vista del Chorro desde arriba.

A partir de ahí, la senda asciende, con exigente pendiente y entre jaras y cantueso, por la ladera E del cerro que divide las Vertientes del Carrizal y de Gazachuela. A medida que ganamos altura, disfrutamos de una mejor vista atrás de Valdesotos.


El cerrillo (997 m) está coronado por las ruinas de una antigua majada o tinada y desde él divisamos al fondo, en dirección N, nuestro objetivo, el Pico Cabezas.


Tras perder ligeramente altura hasta un pequeño collado (977 m), progresamos entre el denso jaral y retomamos la subida por la Loma del Miruelo, en la que volvimos a encontrar un camino ancho. A mitad de la loma, junto a un gigantesco hito desde el que se tiene una gran vista del valle, desembocamos en una pista forestal.



Giramos por ella a la derecha para seguir remontando el Barranco del Carrizal por su margen occidental y al poco nos topamos con una nueva bifurcación. Si siguiésemos de frente, podríamos subir al pico por su ladera SE (por donde nosotros bajamos). Nosotros continuamos por la pista de la izquierda, que primero sobrevuela sin desnivel la cabecera del Barranco de la Moraleja y luego desciende por su margen derecho en dirección S.


Tras unos 700 m, giramos 180º para remontar la Loma de la Moraleja por su vertiente occidental, disfrutando a nuestra izquierda de una fantástica vista de la cara E del cordal de Las Centeneras. Tres largas rectas de subida tendida se alternan con otros dos tramos de zetas, en los que la pendiente se endurece un poco.






Sobrepasada la cumbre del Pico Cabezas, que vemos a la derecha, abandonamos la pista, que sigue hacia el Collado de Hontanar, y nos desviamos hacia aquella por una trocha bien definida. En apenas 500 m alcanzamos la cima (1437 m), que está coronada un vértice geodésico emplazado sobre afiladas pizarras. Unos metros por debajo de la misma, hacia el SO, hay un pequeño vivac y un gran hito.




Las vistas son extraordinarias. Hacia el N vemos la Tierra Media de Ayllón y hacia el NE, el Embalse del Vado y el colosal Ocejón.


Hacia el E, Las Serranías; hacia el S, Valdesotos; y hacia el O, la vertiente oriental del arco SE del Circo de la Puebla, desde Sierra Gorda a Cabeza del Cardo.


El descenso lo hicimos por la cara SE, por una senda que arranca en una brecha abierta en el roquedo. De entrada es pendiente y pedregosa y apunta a El Vado, y luego vira al S para bajar más cómodamente por un pinar.


En la cabecera del Barranco del Carrizal, desembocamos en la pista forestal que sube desde la Loma del Miruelo y giramos por ella hacia la izquierda. De entrada caminamos por terreno llano, cruzando inadvertidamente el arroyo y obviando un desvío a la derecha hacia la Cuerda de Majadas, por la que también podríamos bajar al pueblo.


Pasado éste, perdimos ligeramente altura hasta la Loma del Riscal, donde abandonamos el carretil, que sigue hacia Las Serranías, para tomar una senda que arranca a mano izquierda. Hay que ir atentos al GPS, porque la salida no es evidente.


Tras cruzar el Arroyo de San Andrés y pasar junto a otra tinada en ruinas, llegamos a orillas del Barranco de Majadas, que desciende entre la loma del mismo nombre y el Cerro de Cabeza los Vallejos (a nuestra izquierda). A partir de ahí, la senda desciende entre jaras por el margen izquierdo del arroyo.




En la parte baja del barranco, disfrutamos de una fantástica vista de la ladera de La Quebrada, bajo la que se esconde El Chorro.


Pasada una fuente, la pendiente afloja al tiempo que divisamos al fondo Valdesotos, al que llegamos tras desembocar en el puente sobre el Arroyo de Palancares.


Ya en el pueblo, paseamos por sus calles y plazas, y visitamos su construcción más sobresaliente, la Iglesia de Santa Catalina de Alejandría, de estilo románico rural y que data del S.XVI.




Descubre más detalles acerca del recorrido y de la zona en los siguientes enlaces de nuestro blog y de Wikiloc:
Pico Cabezas desde Valdesotos por El Chorro
La ruta en Wikiloc

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