Esta semana regresamos a mis queridos Ancares para visitar dos despoblados bercianos, unos auténticos tesoros en peligro de extinción que bien merecerían un poco de cariño y una partida presupuestaria: Villarbón y La Bustarga. El primero está considerado la última pedanía del municipio de Valle de Ancares, por ser la más meridional. Está ubicado a unos 1109 m de altitud, en el margen derecho del Cañón de las Peñas del Diablo, por el que el Río Ancares escapa del valle que lleva su nombre en busca del Cúa.


La Bustarga, a pesar de estar a poco más de 2 kilómetros y medio al S de Villarbón, pertenece al municipio de Vega de Espinareda, aunque antiguamente dependía de Burbia. Se encuentra localizada a unos 911 m de altitud, en el Barranco del Amor de la Presa, al N de San Martín de Moreda.

La ruta que os propongo, un fácil recorrido lineal de 12,5 km y unos 600 m de desnivel, accede a Villarbón y La Bustarga desde la carretera que une los Puertos de Lumeras y de Ancares (LE-4211).
El Camino a Villarbón sale del km 14,4 de la LE-4211, de una curva ubicada bajo el Pico Amatua. No obstante, como quiera que ahí no se puede dejar el coche, es mejor seguir dirección Candín unos 300 m, hasta un pequeño entrante que hay a mano derecha donde caben unos 5 coches. La salida de la ruta está anunciada por cartel que nos informa sobre el pueblo de Villarbón.




El camino, ancho y apto para un todoterreno, arranca hormigonado y cruzando por un puente el Río Ancares, que a estas alturas ya es un río de envergadura, tras haber reunido valle arriba las aguas del Río Cuíña, el Arroyo de Miravalles y el Río de la Vega.


Al otro lado, iniciamos una subida de casi 3 km, con pendiente moderada pero sin descansos, que nos llevará hasta Villarbón. De entrada caminamos entre robles y pasamos por dos merenderos, el primero se me antoja privado y el segundo, más bonito, rústico y de piedra, se esconde junto al Arroyo de Coroncín. Escasos metros antes de este último hay una bifurcación, en la que seguimos por la izquierda. El ramal de la derecha también lleva al pueblo, pero dando un rodeo.







A unos 950 m de altitud, el camino gira 90º a la derecha y enfila el Valle del Río Ancares, que hacia el S se encajona en el espectacular Cañón de las Peñas del Diablo o de las Peñas Blancas. A mano izquierda, podemos ver abajo, en la ladera que se desprende hacia el río, un antiguo corral de pizarra.






Al fondo divisamos también los picachos del Curoncín, que separan la Vertiente del Amor de la Presa, donde está La Bustarga, del Cañón del Ancares.

Al final de una larga recta, en la que los robles dan paso a encinas y castaños, entramos en Villarbón (1109 m), un precioso pueblo abandonado, víctima de la despoblación del medio rural de la década de los 60 y 70.


A escasos 50 m, por el camino que sale a la derecha, se llega a un merendero con una bonita fuente–lavadero techada que, ya sea a la ida o a la vuelta, merece la pena visitar.



Tras el letrero que anuncia la aldea nos encontramos a su único habitante en el momento actual, dudo que censado, que junto a su perro ocupa la primera de las casas. A juzgar por el aspecto exterior de la vivienda, que data de 1921, y por las herramientas que tiene, ha realizado en ella un buen trabajo de restauración.



Unos metros más adelante hay un precioso hórreo bien conservado, que en tiempos debió ser «de teito«, supongo que de centeno como era costumbre por estos lares, pero que ahora lo tiene de pizarra. Por encima y por debajo del mismo salen las dos calles principales del pueblo: por la derecha la de Carralón y por la izquierda la Villarbón. Entre ambas hay varias callejas perpendiculares, algunas con nombre propio (del Modosín, del Sargento Tejerina). Nosotros optamos por ir por la de Carralón, dejando la otra para la vuelta.




A partir de ahí, encontramos un sin fin de «casas de lousa» o casa tradicional berciana, evolución de las pallozas, en diferentes niveles de destrucción. Las hay que están casi derrumbadas, otras están muy bien conservadas y con evidentes signos de rehabilitación, y algunas conservan incluso los corredores o balcones de madera semicerrados de la planta alta. Entre ellas, en la pradera que da al E, están las ruinas de la antigua Iglesia de Santa Bárbara, en honor a la cual se celebraban las fiestas del pueblo cada 4 de diciembre.
La casa tradicional berciana está construida a base de piedra, pizarra y madera. Originalmente eran de una sola planta, aunque evolucionaron a dos, siendo la primera utilizada para el ganado, como almacén, despensa o bodega, y la superior para la vivienda. Solo ocasionalmente cuentan con una tercera planta, bajo cubierta, dedicada a desván o sobrado, en la que se solían guardar las uvas o la matanza ya curada. Los muros son de piedra obtenida de las zonas montañosas, generalmente roca pizarrosa, cuarcita y granito. Los tejados están hechos de losas irregulares de pizarra, que sustituyen a los tradicionales "teitos" de paja de centeno, utilizados en las pallozas hasta el S.XIX. De ahí lo de "casas de lousa". La pizarra también se emplea para recubrir la chimenea y el suelo de la planta baja. Siempre que se podía, la casa se construía con un corredor de madera de roble o castaño. Éste volaba sobre la calle con barandilla o tableteado, recorriendo la fachada principal, aunque en algunos casos prolongaba a otros lados de la casa. El corredor no era una terraza de recreo, sino que se empleaba para hacer labores manuales en tiempo de lluvia, para secar pimientos (guindillas que luego se molían para hacer pimentón), el maíz, y hasta las ramas de laurel que se utilizaban el Domingo de Ramos y luego como condimento esencial. El patín, o escalera de losa de piedra que subía a la planta alta, es otro elemento característico de estas viviendas.









Al final de la calle está la Plaza de la Piedra, al fondo de la cual hay un par de casas con corredor.






Pasadas éstas, arranca en dirección S el Camino de La Bustarga, por el que seguimos ruta.


Enseguida encontramos una bifurcación en la que continuamos por la derecha. El ramal de la izquierda baja hasta el Puente del Amor, una romántica pasarela sobre el Río Ancares que hemos visitado recientemente en otra de nuestras rutas.


A partir de ahí, el sendero no tiene pérdida y desciende con bastante pendiente y entre encinas hasta cruzar el Arroyo del Amor de la Presa por un puente, pasando antes por una cancilla.






Al otro lado, continuamos ya con menos desnivel por el margen derecho del arroyo a través del precioso bosque de La Moruca.



Tras pasar por otra cancela y por una fuente–abrevadero del año 1965, entramos en La Bustarga (911 m), otro despoblado lleno de encanto, donde fuimos recibidos por unos hermosos caballos.









Aunque según el diccionario de Miñano, la aldea llegó a contar con 66 vecinos y 20 casas ocupadas, desde los años 60 está prácticamente deshabitada debido al éxodo rural. En 2023 contaba con 2 vecinos (datos del INE). Nosotros encontramos muchas casas semi-derruidas, pero también otras bien restauradas, una incluso con piscina.


En la parte alta está la Ermita de Santa Ana, una reliquia en tan lamentable estado de conservación que figura en la lista roja del Patrimonio. El templo original data de los siglos XV y XVI, pero fue erigido sobre otro medieval.





Por el barrio occidental, que aglutina el mayor número de casas, baja la Regueira de Valdacasa (Arroyo del Cuvial), que en el deshielo forma un pequeño salto de agua.






En la calle de abajo (Camino de San Martín a La Bustarga) hay varias casas tradicionales bercianas con corredor rehabilitadas, el otro gran tesoro del pueblo.






Merece la pena bajar hasta la pradera que hay junto al Arroyo del Amor de la Presa, porque desde allí tenemos una estupenda vista de las preciosas galerías de madera.



La vuelta la hicimos por el mismo camino de la ida, con la única excepción de que atravesamos Villarbón por la calle de abajo (Villarbón). En ella encontramos pruebas de que el pueblo cuenta con luz y agua, y para nuestra sorpresa, otra casa con corredor habitada y con la ropa tendida.









Descubre más detalles acerca del recorrido y de la zona en los siguientes enlaces de nuestro blog y de Wikiloc:
Despoblados de Villarbón y La Bustarga desde Lumeras por el Cañón del Río Ancares y el Arroyo del Amor de la Presa
La ruta en Wikiloc

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