Pico Amatua (969 m, Los Ancares)

El Pico Amatua (969 m), también llamado Alto de A Matoa, Peña Amatua o As Penas da Matoa, es una montaña leonesa de Los Ancares y la Comarca de El Bierzo. A pesar de su humilde altitud (969 m) comparado con los grandes picos de esta sierra, es una cumbre emblemática por 3 motivos: su hermoso perfil piramidal, su estratégica ubicación y su curiosa historia. Su fotogénica silueta se debe a sus inexpugnables caras S y O, que se desprenden con fuerte pendiente hacia el Río Ancares, el cual, tras dejar el cerro de soslayo, se encañona en las Hoces del Diablo. Sus caras N y E son más suaves, siendo la primera la única accesible desde el punto de vista montañero. Por su ubicación, a la entrada del Alto Valle de Ancares, el Amatua puede considerarse el «Can Cerbero» de Los Ancares leoneses. Cuando uno accede a la sierra por el Puerto de Lumeras, lo primero que ve es el cerro en primer plano, secundado al fondo por el Alto de los Forcadones y el Cerro de la Pesca. Pero quizá lo que hace más interesante a esta montaña es su historia, ya que fue asiento del desaparecido Castillo de Ancares.

El Castillo de Ancares fue construido sobre el Alto de A Matoa en el S.XIV por orden del Obispo de Astorga y durante muchos años fue un símbolo del poder feudal. En el año 1467, siendo señor de estas tierras el poderoso caballero D. Pedro Álvarez de Osorio, Conde de Lemos, tuvo lugar una sublevación popular al estilo de la Gran Guerra Irmandiña (librada en la vecina Galicia en la misma época). El conflicto estalló cuando el juez de tierra del Monasterio de San Andrés de Espinareda reclamó al campesinado el pago de impuestos para mantener la fortaleza. Éstos, secundados por el clérigo rural D. Diego Gómez de Ancares, se negaron a pagar las rentas, lo cual derivó en unos violentos enfrentamientos que se prolongaron hasta 1469 y que condujeron al abandono y destrucción del castillo. Prueba de todo esto son los restos de la torre, que todavía pueden verse en lo alto de la cima del Amatua. Algunas fuentes aseguran que además de la fortificación, el cerro albergaba un foso a la entrada de la misma y una explotación minera en su base, muy probablemente de hierro.

Rutas de ascensión