Monasterio de Caaveiro y Fragas del Eume por las zetas de la «Casa del Casero» (Camiño Vello de Caaveiro)

FUENTE DE INFORMACIÓN: Cartografía del Instituto Geográfico Nacional, visor Iberpix 4.
FOTOGRAFÍA: iPhone 11 Pro.
ZONA: Parque Natural de las Fragas do Eume.
DESDE: carretera entre As Neves y la Central de Ventureira (342 m), bajo el Lugar de Os Paces.
CERCA DE: As Neves, A Capela, Pontedeume, As Pontes de García Rodríguez.
ÉPOCA: diciembre de 2020. Tiempo: cubierto, lluvia intermitente.
TIPO DE RUTA: lineal, ida y vuelta.
NIVEL DE DIFICULTAD: bajo.
Datos descargados de GPS SUUNTO Ambit3: Longitud: 5,08 km. Desnivel acumulado positivo: 323 m. Desnivel acumulado negativo: 323 m. Cota máxima: 342 m. Cota mínima: 52 m. Tiempo empleado: 2 h 16 min (con calma, paradas para fotos y visita al Monasterio). Tiempo en movimiento: 1 h 08 min.
MATERIAL: GPS, senderismo.
AGUA: Fuente junto al puente románico de Caaveiro. Se cruzan los ríos Eume y Sesín.
TIPO DE FIRME: sendero.
SEÑALIZACIÓN: letreros indicativos.

ITINERARIO:
Carretera entre As Neves y la Central de Ventureira (bajo el Lugar de Os Paces) – Camiño Vello de Caaveiro – las zetas de la «Casa del Casero» – Monasterio de Caaveiro – Puente románico (río Sesín o Rego da Mazoca), Molino del Sesín – Monasterio – Puente de Santa Cristina (río Eume) – Monasterio y vuelta por el mismo camino.

Descárgate la ruta y accede a más información (mapas, waypoints, altimetrías, fotos) en el siguiente enlace de Wikiloc:
Monasterio de Caaveiro por las zetas de la «Casa del Casero» (Camiño Vello de Caaveiro)

EL ENTORNO:
Descubre más detalles acerca de las Fragas, el río Eume y el Monasterio en los siguientes enlaces de nuestro blog:
Las Fragas del Eume
El río Eume
El Monasterio de Caaveiro

LA RUTA:
La ruta de hoy desciende al Monasterio de San Juan de Caaveiro desde la carretera a la Central de Ventureira por las zetas de la «Casa del Casero» (Camiño Vello de Caaveiro).

Partimos de la carretera que une As Neves con la Central de Ventureira. Para llegar al punto de salida, cogimos la carretera AC-564 en Río do Pozo hasta As Neves y una vez allí, tomamos la primera salida importante a la derecha (por delante de Casa Toñita) en dirección al Eume. La carretera pasa por Estoxa y Gunxel y se bifurca. Tomamos el ramal de la derecha y bajamos hasta ver una una pequeña explanada a la izquierda, en la que hay unos letreros indicativos y donde se puede dejar el coche (comprobar que coincida con nuestro waypoint de salida). Llovía intensamente, por lo que esperamos dentro del coche a ver si escampaba un poco. Al final no paró del todo, pero nos animamos y salimos.

Comenzamos a caminar por la carretera en dirección a la Central. A los pocos metros, la vía cruza la Ruta de Caaveiro (Camiño Vello de Caaveiro), que hacia arriba (izquierda) conduce al «Portal de entrada de las Fragas del Eume» y hacia abajo (derecha), por donde seguimos, al monasterio.

En este entorno hay múltiples senderos y rutas con nombre propio que a menudo se entremezclan y confunden. Tal es el caso de la Ruta do Medievo y el Camiño Vello de Caaveiro, ambas mostradas en los paneles informativos.

La Ruta do Medievo

La Ruta do Medievo es un sendero de largo recorrido (GR-50 y GR-55), que va desde Mandeo, en Betanzos, hasta la Sierra de la Capelada. En total son casi 90 km.

Para bajar de A Capela hasta el Monasterio de Caaveiro, la Ruta do Medievo utiliza el Camiño Vello (tramo señalado en amarillo en la imagen adjunta), que desde la Iglesia parroquial de Santiago de Capela (S.XII) en O Pousadoiro, desciende siguiendo el cauce del Rego de Sillabreu hasta el cenobio.

El tramo que pasa por As Fragas del Eume es un pequeño segmento del GR que discurre entre Queixeiro (Monfero) y As Neves (A Capela).

El Camiño Vello de Caaveiro

El Camiño Vello de Caaveiro era un antiguo camino medieval que se utilizaba para comunicar As Neves con el Monasterio de Caaveiro. Hoy se ha reconvertido en una ruta de senderismo, que el Concello de A Capela tiene etiquetada como «Ruta 1: ruta de Caaveiro«.

Hay dos variantes: la primera (abajo) discurre más por senderos y pasa por el Ponte da Mazoca; y la segunda (derecha) tiene un tramo por carretera y pasa por el Parque Etnográfico del río Sesín (molinos y Fervenza da Mazoca).

Las «zetas de la Casa del Casero» son parte de este recorrido, uniendo el cenobio con la Carretera de la Central de Ventureira (línea roja discontinua).

La Ruta do Medievo desciende por el Camino Vello desde A Capela hasta el Monasterio de Caaveiro (línea amarilla discontinua).

El sendero, ancho y limpio, desciende por la frondosa ladera en busca del río Eume. Es una bajada bonita y sencilla, que discurre entre robles, castaños, abedules, eucaliptos y laureles. A ratos es bastante pendiente y si está mojado, como era hoy el caso, resbala un poco.

No tiene pérdida. Inicialmente hay un par de ramales a izquierda y derecha hacia senderos cerrados por la maleza que hay que ignorar. Después del segundo de ellos, encontramos una bifurcación bien señalizada: el ramal de la izquierda baja hasta conectar con la Senda da Ventureira, y por la derecha sigue el Camiño Vello de Caaveiro.

Al pasar al lado de las ruinas, de lo que en otros tiempos debió ser una cabaña, ya podemos ver el Eume al fondo del cañón.

Un poco más abajo, el camino se une al sendero que viene de la Central de Ventureira para llegar juntos al cenobio.

La llegada al Monasterio de San Juan de Caaveiro fue idílica. Quizá el coronavirus, quizá el mal tiempo, pero no había ni un alma, cosa inusual por estos lares. Solo silencio, amenizado tímidamente por el sonido del río Sesín precipitándose ladera abajo, y esa atmósfera única que se disfruta en las fragas después de haber llovido. Visto así, uno entiende por qué a finales del S.X, un grupo de eremitas escogió este lugar para alejarse del mundo, rezar y meditar.

Por suerte, el monasterio estaba abierto. Un lujo poder visitarlo en soledad. Para los que lo hemos conocido en estado ruinoso muchos años atrás, el verlo como está ahora, restaurado, nos hace apreciar más el buen trabajo que se ha hecho.

Unas preciosas escaleras, hoy verdes de musgo, nos dan acceso a las tres estancias que se pueden visitar: la Iglesia de Santa Isabel, la Casa de los Canónigos y el Pabellón de don Pío.

Lo primero que nos encontramos es la iglesia, la más pequeña de las dos que llegó a albergar el monasterio (la otra era la «Colegial», que ha desaparecido). Al pie de la misma hay un pequeño patio, en el que se pueden ver restos de algunas columnas y capiteles elegantemente dispuestos.

El campanario barroco es del S.XVIII, obra de Simón Rodríguez. Al templo se accede por una puerta lateral de arco apuntado y en su interior destaca su ábside románico del S.XII y una puerta neorrománica que se abrió al oeste.

Al salir de la iglesia, la vista panorámica de Las Fragas desde el balcón que asoma al S es sencillamente espectacular.

Los otros dos edificios son casi anexos y están situados a un nivel un poco superior hacia el O.

Al primero de ellos, el Pabellón de don Pío, se entra por el N.

La Casa de los Canónigos, la más occidental de las tres estancias, albergaba algunas de las celdas de los monjes.

Como no podía ser de otra forma, aprovechamos la visita a Caaveiro para acercarnos a los dos ríos anexos: el Sesín y el Eume. Al primero de ellos, también llamado Rego da Mazoca, se accede por un camino de pizarra que parte desde la parte trasera de la taberna.

El lugar bien merece los 100 m de bajada. Naturaleza exuberante e historia concentradas: el puente románico de Caaveiro; el viejo Molino de dos «moas», donde dicen que antiguamente molían el grano los monjes; y los pequeños saltos de agua del Sesín, que en esta época bajaba con renovada fuerza, serpenteando entre las rocas. La capa verde de musgo que tapizaba árboles y piedras, contrastando con el marrón-rojizo de las hojas de roble, puso color a la más bella de las acuarelas.

Al otro lado del puente, por donde sigue la Ruta do Medievo (GR-55) y el Camiño Vello, encontramos una antigua fuente.

Finalmente, tras deshacer lo andado hasta la taberna, bajamos al Eume, el otro protagonista de las Fragas. A esta altura, el río pasa bajo el Puente de Santa Cristina, puerta de Caaveiro cuando se accede por la carretera de Ombre.

La vuelta la hicimos por el mismo camino.

Desde el punto de vista técnico, el recorrido carece de dificultad, con la salvedad de que en mojado la bajada es un poco resbaladiza.

Ruta fácil, corta, sombría y preciosa, que combina naturaleza e historia y permite acceder al Monasterio de Caaveiro desde un sitio poco convencional, evitando el concurrido y controlado acceso popular desde Ombre.