Esta semana nos vamos hasta el Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara, el espacio natural protegido más grande de Aragón. Su singular geología, dominada por mallos y cañones, lo convierte en un referente mundial del barranquismo y la escalada. Sus cumbres más elevadas se concentran en la Sierra de Guara, una cadena montañosa del Prepirineo oscense ubicada en la zona central del Parque, a unos 25 km de la ciudad de Huesca. Su techo es el Tozal de Guara (2077 m), también llamado Puntón de Guara o Pico de Guara.

Hoy os invito a subir a su segunda cumbre más alta, que también lo es del Prepirineo aragonés, el Tozal de Cubilás (1938 m), también llamado de los Buitres o de Cubilars. Para ello os propongo una ruta técnicamente fácil, pero larga (casi 19 km) y con bastante desnivel positivo (unos 1200 m).

Partimos de Santa Cilia de Panzano (728 m), una pequeña pedanía de Casbas de Huesca (Comarca Hoya de Huesca), ubicada sobre el Río Formiga, al pie de la falda sur del Tozal de Cubilás. Su edificio más representativo es la Iglesia Parroquial dedicada a Santa Cecilia y Santa Bárbara, construida en el S.XVIII utilizando materiales de un antiguo monasterio románico del S.XII, que estaba ubicado en el actual cementerio.




Dejamos el coche en el aparcamiento de la parte alta del pueblo y arrancamos por el Camino de Used, que parte sin apenas desnivel hacia el NE, por la izquierda del camposanto. Al fondo divisamos claramente nuestro objetivo, el Tozal de Cubilás. De entrada hemos de obviar un par de ramales que bajan al Barranco de Santa Cilia la Valle y un poco más adelante, otro a la derecha que conduce al Solencio de Santa Cilia.


En 1 kilómetro llegamos al Aparcamiento de La Plana, donde también se puede comenzar la ruta y en el que hay unos paneles informativos de la sierra y de la Ruta al Tozal de Guara (SC4), cuyo primer tramo es común con la nuestra.


A partir de ahí comenzamos a subir, disfrutando de una buena vista del pueblo y alternando tramos de tierra con 3 rampas hormigonadas, la última de las cuales, especialmente dura, nos deja en la Peña del Agón (919 m), un buen mirador sobre el barranco del mismo nombre.




Girando hacia el NO, seguimos remontando el barranco por la zona de Leneras y Las Pauletas hasta llegar al desvío a la Ermita de la Virgen de Arraro.





Continuamos por la derecha y enseguida el camino da paso a un estrecho y pedregoso sendero, que zigzaguea hasta llegar a una pradera al pie de los riscos de Las Moladeras. Al fondo podemos ver el Tozal de Guara, hoy medio sumido en la niebla.



Un poco más arriba encontramos otra pradera más pequeña, en la que se esconde un antiguo chozo, hoy en ruinas y devorado por la maleza.


Desde este punto la senda comienza a estar hitada y asciende entre bojes rastreros, trazando unas empinadas zetas por la pared oriental del Barranco de Yara. A medida que ganamos altura, vamos disfrutando de mejores vistas del mismo. En la pared occidental, al pie del Tozal de Arraro, coronado en tiempos por un castillo, podemos ver (tirando de zoom) los restos de la Ermita de la Virgen de Arraro. Construida en el S.XII y de estilo románico, era originalmente el templo parroquial de una pequeña aldea, llamada también Arraro, la cual se despobló durante la invasión musulmana. Años más tarde, cuando el Rey Sancho Ramírez reconquistó el Somontano, volvió a ocuparse, para después caer definitivamente en el olvido y quedar reducida a una simple ermita.






La pendiente nos da una efímera tregua antes de llegar a la cabecera del barranco, que nace apenas unos metros más arriba, bajo la cara S del Tozal, en la Fuente de Fondarrés.


Allí se inicia la llamada Cuesta del Pajarico, unos 500 m realmente empinados sobre piedra suelta, que finalizan en las Balsas o Balsetas de Fondarrés. Se llama así a 3 curiosos hoyos excavados en el terreno, en los que se acumula el agua que brota de un manantial vecino y que sirven de bebederos para los buitres.





Junto a ellos vemos un letrero que apunta hacia la Mesa Informativa, un mirador ubicado a apenas 50 m, desde el que podemos admirar abajo las escarpadas Fajanas de los Canciles.


A partir de ahí, la ascensión prosigue entre arbustos de erizón (Echinospartum horridum), un gran benefactor del paisaje, ya que evita la erosión de las laderas desprovistas de vegetación arbórea. En el estío florece, conformando un espectacular manto amarillo.


A unos 1740 m de altitud (km 7,7 de ruta), encontramos otra bifurcación. El ramal de la izquierda sigue hacia el Collado de Vallemona y el Puntón de Guara (Ruta SC4), y nosotros por la derecha por el Camino de Used.

La pendiente se suaviza y unos 300 m después, alcanzamos la cuerda principal de la sierra en el Cuello de la Cruceta de Cubilás (1804 m). A la izquierda tenemos Punta Vallemona y de frente los Llanos de Cupierlo, hacia los que baja el Camino de Used.



Girando a la derecha, enfilamos el Tozal de Cubilás, para el que nos resta apenas 1 km. De entrada hay una senda bien definida que pasa por una pequeña precima (1834 m), pero desde el siguiente collado (1827 m) la cosa se enreda un poco, ya que hemos de atrochar por el engorroso canchal que tapiza la cumbre.




La cima (1938 m) es alomada y está coronada por una caseta cerrada y una antena de telecomunicaciones. Por su altitud y ubicación es un excelente mirador del Cordal de Guara, los Llanos de Cupierlo, depresión de colapso kárstico que alberga numerosas dolinas, la Grallera Alta de Guara, el vecino Cabezo, el Pirineo aragonés y la Hoya de Huesca. A nosotros, por desgracia, una repentina niebla nos impidió disfrutar plenamente de las vistas.





Descubre más detalles acerca del recorrido y de la zona en los siguientes enlaces de nuestro blog y de Wikiloc:
Tozal de Cubilás o de los Buitres desde Santa Cilia de Panzano por la Ruta SC5 de Guara Central
La ruta en Wikiloc

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