Las vertientes leonesa y gallega de Los Ancares, a cuál más bonita y cada una con sus singularidades, están salpicadas por numerosos pueblos, pequeños museos en los que pervive la secreta historia de esta sierra. Muchos de ellos se localizan a lo largo de las carreteras principales y son más conocidos, pero otros, alejados de aquellas, son lugares recónditos olvidados por la civilización. Hoy os invito a conocer dos pequeñas aldeas bercianas, ubicadas al pie de los Ancares leoneses, en las que el reloj parece haberse parado hace mucho tiempo, Suertes y Espinareda de Ancares. Para ello os propongo una circular fácil y corta, prácticamente un paseo, que enlaza ambos pueblos pasando también por la Fuente de la Macén.
Partimos del centro de Suertes, el pueblo con el nombre más «afortunado» de Ancares. Más concretamente, del Puente sobre el Río de la Vega, al lado del cual está el molino harinero más grande y más bonito de los 3 que todavía se tienen en pie en la zona.





Siguiendo las indicaciones hacia Espinareda, llegamos a la Iglesia de San Miguel, que data del S.XVIII. Algunos, entre ellos el IGN, la llaman Ermita de San Roque, quizá por ser éste el patrón de las fiestas. El sencillo templo, adosado al camposanto, cuenta con una bonita espadaña que alberga dos campanas del año 1799, obra de Juan de Ballesteros. Unas escaleras nos permiten subir hasta ellas y admirarlas, merece la pena.







Por encima de la iglesia tomamos un camino que zigzaguea ladera arriba, desde el que, pasada una bifurcación en la que seguimos por la derecha, disfrutamos de una estupenda vista del pueblo y del valle.





Nuestra idea era continuar hasta Espinareda, hacia la que supuestamente se dirige el sendero tras girar a la derecha a la altura de Los Follos. Sin embargo, para nuestra sorpresa, en el punto en el que gira lo encontramos totalmente cerrado, cosa habitual en Ancares. Una pena que los municipios no cuiden un poco más estos caminos ancestrales y los mantengan abiertos. En lugar de eso, el camino sigue de frente unos metros hasta la Fuente de la Macén, un tenue reguero apenas visible entre la maleza, que arranca al lado de una preciosa castiñeira.

De vuelta en el pueblo, continuamos por un sendero que arranca por encima del cementerio en dirección SE y que discurre por el margen izquierdo del Río de la Vega atravesando un frondoso bosque.





Tras unos 500 m, giramos a la izquierda por una pequeña carretera (LE-4209) que muere un poco más adelante en Espinareda de Ancares. Una placa nos anuncia que estamos en el «Mirador del Descanso y la Belleza, donde viven las buenas gentes de Ancares«. La aldea está ubicada sobre el horcajo entre el Río de la Vega y el Arroyo de la Carballeda. Sin incendio de por medio, a Espinareda le pasa lo mismo que a su vecino Suertes, que ha sido rehabilitado sin respetar el estilo tradicional ancarés. Muchas de sus pallozas y hórreos están en estado ruinoso y los «teitos» de centeno se han sustituido por otros de pizarra. La mayoría de las viviendas son modernas, pero aún quedan algunas antiguas «de lousa» que le dan mucho encanto.




A diferencia de Suertes, que reclama para sí una, cuenta con una amplia plaza, que alberga en su parte alta una bonita fuente de piedra.


A la izquierda de la misma está la Iglesia parroquial de San Martín, en muy buen estado y con unas bonitas vidrieras. Su espadaña, por desgracia, no conserva las campanas originales del año 1861, que fueron fundidas para hacer otras modernas, de las cuales actualmente solo se puede ver una.







Abandonamos el pueblo por su parte alta, donde hay un cerezo gigante y un par de casas antiguas con detalles curiosos.





El asfalto da paso a un camino que se dirige al NO, pasando por varios castaños centenarios y una fuente.






Enseguida llegamos a una bifurcación. El ramal de la derecha sube al Alto del Tabillón o Pico Ferreira. Nosotros continuamos por la izquierda hasta una pequeña pradera. Según el mapa, el sendero sigue de frente, pero estaba muy cerrado, por lo que nos tiramos a la izquierda para bajar fácilmente al Souto de Raxol, un sorprendente rincón lleno de enormes castaños.






El souto está dividido en dos por el Arroyo de Raxol, que cruzamos por un puente de madera.


Al otro lado están los ejemplares más longevos, con troncos hercúleos llenos de profundas cicatrices.


Saliendo del bosque nos reencontramos con el camino, ahora diáfano, por el que llegamos de vuelta a Suertes.


Descubre más detalles acerca del recorrido y de la zona en los siguientes enlaces de nuestro blog y de Wikiloc:
De Suertes a la Fuente de la Macén y Espinareda de Ancares
La ruta en Wikiloc

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