Dehesa Boyal y Acebal de Robregordo-Peña Zorrillo (Cuerda de los Llanos)-Somosierra-Acequia del río Madarquillos-Robregordo

  • FUENTE DE INFORMACIÓN: Cartografía del Instituto Geográfico Nacional, visor Iberpix 4.
  • FOTOGRAFÍA: iPhone 6s.
  • ZONA: Dehesa Boyal y Acebal de Robregordo. Cuerda de los Llanos, Somosierra, Montes Carpetanos – Sierra de Guadarrama. Provincia de Madrid.
  • DESDE: Robregordo, Calle Balagares (1299 msnm), provincia de Madrid.
  • CERCA DE: Robregordo, Somosierra.
  • ÉPOCA: mayo de 2019. Tiempo soleado, Tª: 14-25 ºC.
  • TIPO DE RUTA: circular.
  • DATOS TÉCNICOS:
    • Nivel de dificultad: bajo.
    • Datos descargados de GPS iPhone 6: Longitud: 14,91 km. Desnivel acumulado positivo: 424 m. Desnivel acumulado negativo: 424 m. Cota máxima: 1665 m. Cota mínima: 1317 m. Tiempo empleado: 6 h 15 min (con calma y con paradas para fotos y para comer). Tiempo en movimiento: 4 h 16 min.
    • Datos descargados de GPS SUUNTO Ambit 3: Longitud: 14,99 km. Desnivel acumulado positivo: 447 m. Desnivel acumulado negativo: 447 m. Punto más alto: 1665 m. Punto más bajo: 1302 m.
  • MATERIAL: GPS, senderismo.
  • TIPO DE FIRME: pista forestal, senderos, campo a través, pista asfaltada, carretera.
  • AGUA: no hay fuentes. Se cruza el río Madarquillos y los arroyos del Cordal del Pie, de Santo Domingo y de la Dehesa.
  • SEÑALIZACIÓN: no.

ITINERARIO:
Robregordo (N-IA, Calle Balagares) – Camino de la Dehesa – Área recreativa El Plantío – Dehesa Boyal y Acebal de Robregordo – Arroyo del Corral del Pie – Cañada de Santo Domingo – Arroyo de Santo Domingo – Cuerda de los Llanos – Peña Zorrillo (1642 m) – Estación de tierra D-VOR – Reajo de la Gitana – Caseta del Torno Norte – Hangar de la Antigua Escuela de vuelo sin motor de Somosierra – Base de Retén – Helipuerto de Somosierra – Colladillo – Arroyo de la Dehesa – Senda de la Acequia del Arroyo de la Dehesa y del río Madarquillos – N-IA – Robregordo.

Descárgate la ruta y accede a más información (mapas, waypoints, altimetrías, fotos) en el siguiente enlace de Wikiloc:
Dehesa Boyal y Acebal de Robregordo-Peña Zorrillo (Cuerda de los Llanos)-Somosierra-Acequia del río Madarquillos-Robregordo

EL ENTORNO:
Descubre más acerca de la zona en los siguientes enlaces de nuestro blog:
La Sierra de Guadarrama
Los Montes Carpetanos y Somosierra

La Cuerda de los Llanos es una alineación montañosa de cimas redondeadas que rondan los 1600 m de altitud, incluida dentro de la Somosierra y que se extiende en dirección NE desde las Praderas de Santo Domingo hasta el Reajo de la Gitana. Su cumbre más representativa es Peña Zorrillo (1642 m).

El Río Madarquillos, también llamado “de la Puebla“, se origina de una extensa red de arroyos que bajan de la Somosierra (de Santo Domingo, de la Laguna, Corral del Pie, Algüeras, de las Atalayas, de los Peces) y la Sierra Cebollera (de la Dehesa), recorriendo luego un amplio valle orientado al sur, plagado de vaguadas, bosques de ribera y dehesas boyales, para finalmente terminar alimentando con sus aguas el Embalse de Puentes Viejas, en Buitrago de Lozoya.

LA RUTA:
La ruta de hoy parte de Robregordo, atraviesa la Dehesa Boyal y el Acebal, remonta la Cañada de Santo Domingo hasta ganar la Cuerda de los Llanos, recorre ésta hasta el Reajo de la Gitana pasando por Peña Zorrillo, desciende por la ladera de Somosierra y regresa a Robregordo por la Senda de la Acequia del Arroyo de la Dehesa y del río Madarquillos.

Dejamos el coche en un lateral de la carretera N-IA, en el extremo norte del pueblo de Robregordo, justo al lado de un panel explicativo con las rutas de senderismo que hay por la zona. Salimos por el llamado “Camino de la Dehesa“. Inicialmente, bajamos por una pista asfaltada durante unos 300 m hasta cruzar el río Madarquillos por el Área recreativa El Plantío.

Saliendo por el Camino de la Dehesa.
Área recreativa El Plantío, junto al río Madarquillos.

Al otro lado del río, comenzamos a subir por una pista forestal que durante algo más de 2 km atraviesa la Dehesa Boyal de Robregordo. En el camino nos encontramos hermosos ejemplares de acebo, mi árbol favorito. Hasta ahora, los mejores acebos los había encontrado en mis queridos Ancares, pero desde luego éstos de Robregordo no les van a la zaga. El acebo es un árbol que suele ser pequeño y crecer a la sombra de otros de mayor envergadura y sin embargo, aquí podemos ver gigantescos ejemplares elevándose solitarios hacia el incomparable cielo de Guadarrama.

Acebo gigante.
Hojas de acebo: son perennes, simples, enteras, de entre 3 y 8 cm, coriáceas, pinchudas (en especial las de más abajo) y de un inigualable color verde brillante. En primavera tienen unas pequeñas flores blancas o blanco-rosadas que aparecen en las axilas de las hojas y contienen 4 pétalos y 4 sépalos.
Acebo gigante.
Camino de la Dehesa.
Frutos del acebo: son unas drupas redondeadas del tamaño de un guisante (entre 7 y 10 mm). Originalmente verdes, maduran en octubre hacia un intenso color rojo reluciente y se mantienen en el árbol durante buena parte del invierno. Suelen formar parte de la decoración navideña de muchos hogares. Como curiosidad, decir que aunque son muy apreciados por las aves, en especial zorzales y mirlos, pero resultan tóxicos para los humanos, bastando 20 o 30 para provocar la muerte.
Atravesando la Dehesa de Robregordo.
A la derecha de la pista se pueden ver, al otro lado de la N-I, las cumbre de Sierra Cebollera.
Acebo gigante.

La subida termina en lo alto del “Cordel de la Dehesa”, a unos 1480 m de altitud (km 2,8 de ruta), donde salimos de la Dehesa Boyal atravesando una cancela y un paso canadiense.

Salida de la Dehesa Boyal.

A partir de ahí, entramos en una zona de pinar y la pista desciende ligeramente hasta cruzar el Arroyo del Corral del Pie, que poco más abajo confluye con el de Santo Domingo para dar lugar al río Madarquillos.

Arroyo del Corral del Pie.

Unos 200 m después, llegamos a un cruce de caminos, donde seguimos de frente (segunda salida por la derecha).

La flecha roja señala el camino a seguir.

A escasos metros, la pista gira a la izquierda para subir por la Cañada de Santo Domingo. Por delante, una ascensión de unos 2 km hasta alcanzar la Cuerda de los Llanos.

Giro a la izquierda hacia la Cañada de Santo Domingo.
Inicio de la subida por la Cañada de Santo Domingo.

El camino discurre paralelo por arriba al Arroyo de Santo Domingo. Tras unos 600 m, cruzamos un pequeño arroyo y poco después, nos incorporamos a una pista forestal que viene por la izquierda.

Lucas en cabeza por la Cañada de Santo Domingo.
Al fondo y arriba, la Cuerda de los Llanos.
Vadeando un pequeño riachuelo.
Vallejo del Arroyo de Santo Domingo.
Incorporándonos a la pista forestal.

Tomamos la nueva pista hacia la derecha. En realidad, se trata de una pista conocida, ya que es la que recorrimos cuando hicimos “La Horizontal de Somosierra“, una espectacular ruta de BTT que une los puertos de Somosierra y Navafría. A los 150 m, cruzamos el Arroyo de Santo Domingo e inmediatamente nos desviamos a la izquierda por un camino que sube hacia el Arroyo Hoyo Redondo.

Fotografía tomada desde la pista de “La Horizontal de Somosierra”. La flecha roja señala el desvío hacia la Cuerda de los Llanos. Detrás, el cauce del Arroyo de Santo Domingo que acabamos de cruzar.

Tras otros 200 m de subida, la pista gira 90º a la derecha hacia el Arroyo Hoyo Redondo, dejando un denso pinar a la izquierda. Escondida entre los pinos, sale una trocha por la que nos desviamos para seguir subiendo por la Cañada. Salvo que sepas que está ahí, es difícil de ver, así que nosotros utilizamos el GPS para localizarla.

Señalando la salida de la trocha.
Principio del sendero.

El estrecho sendero asciende serpenteando entre los pinos durante unos 500 m, hasta desembocar en una pista forestal. Por momentos parece perderse, pero en cualquier caso no es difícil continuar campo a través hasta volver a encontrarlo.

Subiendo por el pinar.
Cruzándonos con la pista forestal.

Continuamos por la nueva pista hacia la izquierda y en apenas 300 m, llegamos a una explanada ubicada a unos 1620 m de altitud, donde alcanzamos la Cuerda de los Llanos.

En la Cuerda de los Llanos.

La pista continúa de frente para atravesar una valla, pero nosotros nos desviamos a la derecha por un pequeño sendero, por el que continuamos recorriendo la cuerda en dirección NE. De repente, frente a nosotros, un par de parapentes multicolor salieron de la nada y levantaron un plástico vuelo con destino a algún pueblecito segoviano (he leído que generalmente Siguero). Qué envidia de sensaciones !!! Casi sin esfuerzo, coronamos Peña Zorrillo (1642 m), la cumbre más significativa de la Cuerda de los Llanos.

Felix señalando el single-track por el que nos desviamos a la derecha para seguir por la cuerda.
Al fondo a la derecha, Peña Zorrillo, en cuya ladera norte se puede ver un parapente levantando el vuelo.
Llegando a Peña Zorrillo, que es fácilmente identificable por la aguja de la cima.

La cima es redondeada, pero está rematada por un pequeño promontorio rocoso y una gran aguja de hormigón que le dan cierta personalidad. Lo mejor, sin duda, son las vistas que desde allí se tienen de la vertiente segoviana.

Vista SO: Cuerda de los Llanos hacia Colgadizos.
Vista NO hacia la vertiente segoviana.
Cima de Peña Zorrillo (1642 m).
Lucas coronando.
Vista SE hacia Robregordo y Somosierra. Abajo, en primer término, la pista por la que continuamos en dirección NE.
Aguja de Peña Zorrillo. Vista NE: continuación de la cuerda hacia el Reajo de la Gitana.

Justo bajo la línea de cumbres hay una valla de alambre. Se puede seguir cresteando por arriba o por debajo de ella. Nosotros preferimos bajar y atravesarla en un sitio en el que estaba rota, para llegar a una pista inferior por la que seguimos hacia el NE.

En la pista forestal inferior, que tomamos hacia la izquierda.

Tras unos 800 m con una leve pendiente ascendente, llegamos al techo de la ruta, una Estación de tierra D-VOR ubicada a 1662 m de altitud. Confieso que no tenía ni idea de lo que era el artilugio que teníamos delante. Ya en casa, investigué y descubrí que era un radiofaro omnidireccional VHF, un tipo de antena que sirve de radioayuda a la navegación aérea (les sirve a los aviones para seguir una ruta preestablecida).

Al fondo, la antena D-VOR.
Estación de tierra D-VOR.

A partir de ahí, la pista comienza a descender en dirección NE. De frente, vemos nuestros próximos objetivos.

Iniciando el descenso. Abajo, el Hangar de la Antigua Escuela de Vuelo sin Motor de Somosierra.
Vista panorámica detallada de los waypoints de la bajada.

Al poco, llegamos a una intersección, donde nuestro camino se junta con la pista que recorre la cuerda por encima de la anteriormente mencionada valla de alambre.

Llegando a la intersección con la pista superior.

Giramos a la derecha y continuamos bajando hasta el Reajo de la Gitana, punto en el que abandonamos la Cuerda de los Llanos para virar hacia el sur. A partir de aquí, nos encontramos las ruinas de varias construcciones que formaron parte de la Antigua Escuela de Vuelo sin Motor de Somosierra.

Realmente, en esta ladera suroriental de Somosierra reposan los vestigios de una auténtica leyenda de la Aviación Española. Son las huellas históricas de algunos de los pioneros del Vuelo sin Motor en nuestro país. Lo asombroso de las montañas es, como digo en la portada de este blog, que “permanecen en el tiempo de una forma radicalmente diferente a la de los hombres, breve y tormentosa” y son testigos mudos de nuestro paso por ellas. En este caso, las laderas de la Somosierra fueron testigo de una bonita historia que bien merece unas líneas de este blog.

La Antigua Escuela Oficial de Vuelo sin Motor de Somosierra se fundó en el año 1942 y estuvo en funcionamiento hasta 1980. Sus primeros profesores fueron Miguel Tauler, Rafael Enseñat, Augusto Núñez Valletta, Manuel Feito y Andrés Carreño. Contaba con dos pistas, la Norte (la más usada) y la Sur (o de La Laguna). Dicen de ella que siempre estuvo rodeada de un halo de romanticismo, derivado de su ubicación en la montaña de Guadarrama, de las duras condiciones climatológicas que soportaban los pilotos, de la difícil orografía y muy especialmente, de la utilización combinada de planeadores clásicos con el más rudimentario sistema de lanzamiento (“sandows“), lo cual fue la esencia de la Escuela durante muchos años. Los aparatos utilizados fueron en su mayoría planeadores elementales de cortos vuelos, prototipos alemanes entre los que destacó el mítico Schulgleiter SG-38 (apodado “Guitarra” ). En el vuelo sin motor, un punto clave es cómo se pone el avión en vuelo. Para ello se emplean diferentes métodos, siendo los más utilizados el remolque “por torno” (un motor que enrolla un cable de cientos de metros al que se une el velero) y el remolque por avioneta. Una vez arriba, el planeador se desacopla del sistema de lanzamiento y el piloto aprovecha los movimientos de las masas de aire para ganar altura. Sin embargo, el sistema original, el más antiguo (años 20 y 30 del S. XX), era el lanzamiento de los veleros ladera abajo mediante un sistema de gomas elásticas conocido como “sandows” (para entendernos, una especie de “catapultas de goma”). Pues bien, la de Somosierra, está considerada la única Escuela española basada en el lanzamiento por “sandows” y el genuino “nido ibérico” del SG-38. Con el paso de los años, la Escuela “de arriba” incorporó el sistema de remolque por tornos y amplió sus instalaciones con una nueva pista de aterrizaje auxiliar construida en el llano norte, a pie de puerto y al lado de Santo Tomé. Este “campo de abajo” albergó luego el “Club Loreto de Vuelo a Vela”, lo que supuso el declive de la “Escuela de arriba” y el fin de su actividad. Las abandonadas instalaciones de la Escuela siguen en pie, aunque sufriendo el inexorable deterioro que imprimen el paso de los años y el rigor del clima. Como anécdota, decir que en la Escuela de Somosierra se batió en su momento el récord de altura de Vuelo sin Motor. Lo consiguió Rafael Enseñat a bordo de un Grunau “Baby”, con el que se elevó hasta los 2650 m sobre las cumbres de Colgadizos. Cuentan, que teniendo en cuenta que aquel día la temperatura en el suelo era de un grado sobre cero, el piloto podía estar fácilmente volando a veinte grados bajo cero y que cuando aterrizó, lo tuvieron que sacar de la cabina porque estaba literalmente “tieso”.

Bibliografía:
Somosierra en el recuerdo. Jaime Julve Pérez. Huesca Areo Club.
Historia del Vuelo sin Motor. OoCities.

La primera de las viejas construcciones de la Escuela que nos encontramos fue la Caseta del Torno Norte, ubicada a unos 1600 m de altitud en la zona del Reajo de la Gitana.

Caseta del Torno Norte.

Desde allí, seguimos bajando hasta encontrarnos con el antiguo hangar y enfrente, a lo lejos, el Edificio central.

Bajando por la ladera de Somosierra. Al fondo, hacia el este, el Pico Tres Provincias.
Al fondo, el hangar.
Ruinas del hangar de la Antigua Escuela de Vuelo sin Motor de Somosierra.
Edificio central.

Superadas las instalaciones aeronáuticas, continuamos descendiendo, pasamos por una base de retén y 1 km después, llegamos al helipuerto de Somosierra.

Base de retén.
Bajando hacia Somosierra.
Abajo, el pueblo de Somosierra.
Helipuerto de Somosierra.

Dejamos el pueblo (el más alto y septentrional de la Comunidad de Madrid) abajo y llegamos a una bifurcación en la que tomamos el ramal de la izquierda, un camino que discurre paralelo a la N-I.

Bifurcación. El ramal de la derecha conduce a la “Horizontal de Somosierra”. Seguimos por la izquierda.
Camino paralelo a la N-I (a la izquierda).

Después de atravesar un par de cancelas de alambre, nos desviamos a la derecha por un sendero, por el que en aproximadamente 1 km llegamos a Colladillo. En esta zona confluyen los arroyos Algüeras y de la Dehesa para, un poco más abajo, alimentar con sus aguas al recién estrenado Madarquillos. Al llegar a la altura de un pequeño murete, giramos a la izquierda y en unos 100 m cruzamos el Arroyo de la Dehesa por un bonito puente de piedra.

Zona de Colladillo. Antes del murete, giramos a la izquierda hacia el Arroyo de la Dehesa.

Nada más pasar el puente, cuando el camino empieza a subir, tomamos un estrecho sendero a la derecha por el que bajamos a cruzar de nuevo el Arroyo de la Dehesa (esta vez sin puente).

Desviándonos a la derecha por un sendero que baja al Arroyo de la Dehesa.

Al otro lado, se inicia la singular Senda de la acequia del Arroyo de la Dehesa y del río Madarquillos. Este estrecho sendero, de enorme belleza, discurre paralelo a la acequia, dejando abajo a la derecha el Arroyo de la Dehesa, primero, y el río Madarquillos, después. La sensación es única, con el agua correteando alegre a la izquierda de nuestros pies y hermosos ejemplares de acebos, majuelos y avellanos, entre otros, contribuyendo a crear un mágico túnel verde. Un estupendo bocadillo, seguido de una mini-siesta a la sombra de un árbol pusieron la guinda.

Inicio de la Senda de la acequia.
Abajo, el río Madarquillos.
A la derecha, un gran ejemplar de acebo.
Río Madarquillos.

Cuando ya nos las prometíamos felices y nos veíamos de vuelta, vino la sorpresa. Nuestra admirada montañera Ana Fernández, inspiradora de esta ruta, ya nos había advertido del peligro de realizarla en el crudo invierno, con el agua congelada a ambos lados de la acequia. En primavera, como pudimos constatar, el problema es otro, el barro. En el tramo final, el agua desbordada enfangó hasta el extremo el sendero, haciéndolo impracticable. Solo con la ayuda de los bastones, pudimos avanzar sobre el afilado canto de las piedras que delimitan la acequia. Fueron sólo unos metros, pero vaya aventura !!!

Al final, una cancela puso fin a la senda y casi a la ruta, pues en unos metros desembocamos en la carretera N-IA y girando por ella a la derecha, llegamos al coche.

Robregordo.

El recorrido no tiene ninguna dificultad desde el punto de vista técnico, a excepción de la ya comentada coyuntura en la parte final de la Senda de la acequia.

En resumen, una ruta muy variada con indudables atractivos: un acebal único (Dehesa de Robregordo), una cuerda con inmejorables vistas de la vertiente segoviana de la sierra (Los Llanos), una ladera histórica para la Aviación Española (Somosierra) y una senda con un encanto especial (Acequia del río Madarquillos).

AGRADECIMIENTOS:
A Ana Fernández, que con su ruta inspiró la nuestra.