De Grado del Pico a Villacadima por el Manadero del Aguisejo, las Cuevas del Agua y del Portalón, y la Sima de Villacadima

FUENTE DE INFORMACIÓN: Cartografía del Instituto Geográfico Nacional, visor Iberpix 4.
FOTOGRAFÍA: Sony alfa 6700, iPhone 14 Pro.
ZONA: Tierra de Ayllón y Sierra de Pela - Sierra de Ayllón nororiental, Sistema Central. Provincias de Segovia y Guadalajara.
DESDE: Grado del Pico (1273 m), municipio de Ayllón, provincia de Segovia.
CERCA DE: Grado del Pico, Villacadima, Santibañez de Ayllón, Ayllón.
ÉPOCA DE REALIZACIÓN: febrero de 2025.
TIPO DE RUTA: circular.
NIVEL DE DIFICULTAD: moderado.
DATOS DESCARGADOS DE GPS GARMIN FÉNIX 7: Longitud: 16,90 km. Desnivel acumulado positivo: 287 m. Desnivel acumulado negativo: 287 m. Cota máxima: 1411 m. Cota mínima: 1254 m. Tiempo empleado: 4 h 56 min (con mucha calma y paradas para sacar fotos y marcar waypoints). Tiempo en movimiento: 3 h 44 min.
MATERIAL: GPS, senderismo.
AGUA: fuente en Grado del Pico. Se cruza el Río Aguisejo y el Arroyo de los Prados.
TIPO DE FIRME: camino, senda, trocha.
SEÑALIZACIÓN: balizas y letreros de Segovia Bike-Grandes Rutas.

ITINERARIO:
Grado del Pico (1273 m) – Senda de los Caracoles – El Corral – Manadero del Aguisejo – Tenadas del Pinar – Hoces del Arroyo de los Prados – Cueva del Portalón – Cueva del Agua – Ermita de San Roque – Villacadima (1339 m) – Camino de Cantalojas – Camino de la Sima – Sima de Villacadima – Hoces del Arroyo de los Prados – Manadero del Aguisejo – Molino del Manadero – Grado del Pico.

Descárgate la ruta y accede a más información (mapas, waypoints, altimetrías, fotos) en el siguiente enlace de Wikiloc:
De Grado del Pico a Villacadima por el Manadero del Aguisejo, las Cuevas del Agua y del Portalón, y la Sima de Villacadima

EL ENTORNO:
Descubre más acerca de la zona en los siguientes enlaces de nuestro blog:
Sierra de Ayllón
La Tierra de Ayllón
Grado del Pico
Villacadima

LA RUTA:
La ruta de hoy es una circular entre Grado del Pico y Villacadima, pasando por el Manadero del Aguisejo, las Hoces del Arroyo de los Prados, las Cuevas del Agua y del Portalón, y la Sima de Villacadima.

Partimos de Grado del Pico (1273 m), un pequeño pueblo de la Tierra de Ayllón ubicado junto al Río Aguisejo, al pie del Pico de Grado y la Sierra de Pela. Dejamos el coche a la entrada del mismo, junto a una baliza de Segovia Bikes-Grandes Rutas, cuya ruta GR5 pasa por aquí.

Comenzamos bajando por la Calle del Carril y girando a la izquierda por la Senda de los Caracoles, que toma el nombre del hotel rural al que conduce.

El camino deja atrás el pueblo discurriendo sin apenas desnivel entre granjas y pequeñas fincas de la ribera del Aguisejo y la ladera de El Barranquillo.

Tras dejar a la derecha el Molino del Manadero, por el que pasaremos de vuelta, cruzamos, por sendos puentes, primero un arroyo y luego el Río Aguisejo. Junto a este último hay una amplia explanada en la que se puede dejar el coche y donde también se puede empezar la ruta.

Apartándonos del camino apenas 100 m a la izquierda, encontramos el Manadero del Aguisejo. Las aguas de los Arroyos de los Prados, Valquiciosa y la Sima confluyen un poco más arriba en un acuífero subterráneo, filtrándose entre porosas rocas calizas y al dar aquí con una capa impermeable, salen al exterior generando una balsa conocida el Manantial del Manadero. Un lugar precioso y muy fotogénico. El Aguisejo inicia aquí un curso de unos 25 km, que lo llevará en dirección NO por los segovianos municipios de Ayllón y Languilla, para finalmente entregar sus aguas al Río Riaza, afluente a su vez del Duero.

De vuelta en el sendero, pasamos por el hotel y dejamos arriba a la derecha las Tenadas del Pinar, hoy en ruinas.

A partir de ahí, el hasta ahora ancho camino da paso a una estrecha senda que se adentra en el curioso paraje de las Hoces del Arroyo de los Prados. Sus blancos cortados calizos son morada de buitres leonados, que anidan en sus múltiples oquedades y cuevas. Es muy frecuente verlos, ya sea sobrevolando majestuosamente nuestras cabezas o encaramados en el roquedo. Los primeros cortados que nos encontramos, en la margen derecha (tomando como referencia el sentido de la corriente), son los de Fuente Santito.

En la confluencia con el Barranco de Valquiciosa, el arroyo se nos muestra tímidamente como un pequeño reguero, pero enseguida se torna en un cauce seco encañonado entre los cortados de La Calera (al O) y El Llano (al E).

Al pie de estos últimos, que marcan la frontera entre Guadalajara y Segovia, sale disimuladamente a la derecha una senda que sube a la Sima de Villacadima, por la que luego volveremos.

Poco después divisamos al fondo del valle, bajo el Lomo del Herrero, la Cueva del Águila.

Para llegar a ella hay que abandonar la senda y atrochar ladera arriba en dirección a los eólicos de La Esperanza. En el camino nos encontramos otros dos abrigos. El primero es un pequeño corral acondicionado bajo una visera de roca.

El segundo es la Cueva del Portalón, que dicen alberga pinturas rupestres, aunque muy mal conservadas.

La Cueva del Agua, utilizada como refugio por los pastores de la zona, se llama así porque al parecer es frecuente escuchar el constante goteo del agua en su interior, aunque hoy no era el caso.

Tras bajar para retomar la senda y después de cruzar el reseco lecho del arroyo un par de veces, llegamos a Villacadima, el más suroriental de los pueblos de la Tierra de Ayllón y el único guadalajareño. Entramos a él por la Ermita de San Roque, que tiene adosado el camposanto.

En el pueblo recorrimos primero las Plazas de Abajo, donde está el Consistorio, y Cuatro Calles.

Y finalmente visitamos la Iglesia de San Pedro Apóstol, joya del románico rural de Guadalajara, cuya fachada sur da a la Plaza de Arriba. El templo data de los S.XII y XIII, aunque fue modificado y ampliado en el S.XVI. Destaca especialmente su portada, con detalles que dejan entrever cierta influencia mudéjar y de las más bellas del románico de la Sierra de Pela.

Iniciamos la vuelta por el Camino de Cantalojas, desde el que tenemos una bonita vista atrás de Villacadima al pie de la Sierra de Pela. El que decidió poner los eólicos sobre ella demostró una absoluta falta de sensibilidad, aparte de que si esa colección de armatostes de hierro, atentado contra el entorno y La Naturaleza, es ecológica, que baje Dios y lo vea. Pero el mundo está así.

Pasado el Cerro de Las Casas (1413 m), abandonamos el Camino de Cantalojas para seguir por el Camino de la Sima, llamado así porque conduce a la Sima de Villacadima, ubicada a poco más de 3 km del pueblo. Se trata de una cueva subterránea formada a lo largo de miles de años por la erosión y disolución de las rocas calizas. La entrada es humilde, un agujero en la tierra de apenas 3 m de diámetro, y para nada hace presagiar lo que nos vamos a encontrar en el interior. Un tramo de escaleras talladas en la roca nos introduce en un gigantesco, húmedo y oscuro sumidero kárstico. Dicen que es una de las simas más profundas de España y uno se sobrecoge ante tan fascinante fenómeno geológico. Algunas publicaciones le atribuyen 70 m de profundidad, pero yo bajé al fondo y me parecen como mucho 20, no se. La luz le entra también por un pequeño respiradero del techo, pero hay que tirar de frontal para estar cómodo.

Desde allí bajamos primero por un camino ancho y luego por una estrecha vereda que discurre sobre el cauce seco del Arroyo de la Sima, hasta desembocar en el camino de ida a la altura de Carra Galve.

De vuelta en el Manadero del Aguisejo, tomamos ahora el camino de la izquierda, que conduce a Grado del Pico pasando por el Molino del Manadero.

Entramos en el pueblo cruzando el Aguisejo por un puente y pasando por el Potro de Herrar, llegamos a la plaza, donde está el bar y la fuente de Nuestra Señora del Carmen (año 1917).

Finalizamos nuestro recorrido visitando el monumento románico más oriental de la provincia de Segovia, la Iglesia de San Pedro. El templo original fue levantado en el S.XIII, aunque posteriormente fue remodelado en los SS.XV y XVI. Su elemento de más valor es su galería porticada, considerada una de las mejores del románico rural segoviano y español.

Desde el punto de vista técnico, el recorrido carece de dificultad salvo la bajada a la sima, que requiere extremar las precauciones, ya que un resbalón puede ser fatal.

En resumen, una ruta preciosa y fácil que combina a la perfección Naturaleza y Románico, llena de curiosos rincones que merece la pena conocer.