Rutas de senderismo y alpinismo

Sendero de Las Chorreras de San Martín del Pimpollar

Esta semana os invito a dar un relajado paseo por la vertiente norte de Gredos, visitando una de sus cascadas más hermosas, Las Chorreras del Pimpollar, un buen lugar para darse un refrescante baño en verano y para disfrutar de la fuerza y la espectacularidad de las gargantas de esta sierra en invierno.

Como se puede apreciar en las fotos, hicimos la ruta bajo un cielo teñido de gris por el humo y la ceniza del vecino incendio de Jarilla, y con el corazón encogido por la ola de incendios más catastrófica del S.XXI en España. Una plaga fruto de la maldad más cobarde, incompetencia y falta de previsión, que ha azotado sin piedad a mi querido Macizo Galaico-Leonés. He dudado hasta hoy si publicar las rutas del verano, pero finalmente lo hago, con el ánimo de que contar la belleza de nuestra Montaña es una forma de contrarrestar la vileza del hombre, el mayor enemigo de si mismo y de La Naturaleza. Mi admiración y reconocimiento a todas las personas que se han dejado sus fuerzas, e incluso su vida, por intentar salvar nuestros valles, nuestros picos y nuestros pueblos. Su esfuerzo no será estéril !!!

Partimos de San Martín del Pimpollar (1337 m), una localidad abulense integrada en la comarca del Alto Tormes, cuyo término municipal está incluido en el Parque Regional de la Sierra de Gredos.

Dejamos el coche en la parte alta, junto al chozo, los restos arqueológicos y el potro de herrar y arrancamos calle abajo, cruzando el Río Bohorno o Arroyo de las Canales por el Puente de la Cacera, junto al que hay una fuente.

Al otro lado, dejamos a la derecha la Calle Carretera, que será por donde volvamos, y continuamos por la izquierda para, tras unos 400 m, dejar atrás el pueblo cruzando la Garganta de Navarenas o Río Arenillas por el Puente del Arrovalle.

Por delante del cementerio giramos casi 180 grados a la derecha y comenzamos a subir suavemente en dirección S por una pista de tierra. Enseguida alcanzamos las Cerradas del Molino, desde las que disfrutamos de una formidable vista de San Martín del Pimpollar.

Seguimos avanzando sin apenas desnivel y un poco más adelante, comenzamos a ver a nuestra derecha el Río del Pinar, que riega los Prados de Pascual García, verdes pastizales de uso ganadero.

Desde allí retomamos tímidamente la subida y unos 600 m después, encontramos el desvío hacia El Chorro del Pimpollar, ubicado a apenas 100 m y anunciado por un pequeño cartel ilustrado. Se trata del más relevante de una sucesión de pequeños saltos de agua originados por el Río del Pinar, que tras recibir las aguas de los Trampales, se precipita por un rocoso despeñadero en busca del Río Arenillas, afluente del Alberche. El estío no es el mejor momento para verlo en todo su esplendor, ya que su anchura se reduce considerablemente, pero aún así es un paraje muy hermoso.

Unos 100 m más arriba, nos volvimos a desviar para contemplar la chorrera superior, algo más baja pero no exenta de encanto.

De nuevo en la senda, cruzamos el río por el Puente de Las Cepedas y continuamos caminando relajadamente por su otra margen, con la Sierra del Arenal como telón de fondo.

Poco a poco, el camino, llamado en los mapas «de San Martín del Pimpollar al Cordel«, se aleja del cauce y vuelve a picar hacia arriba hacia el Pago de los Trampales, donde cruzamos el arroyo del mismo nombre y uno de sus afluentes entre las Fuentes de la Sabina y de la Leche.

Con algo más de pendiente, alcanzamos los pradales de El Cierro, zona de pasto alimentada por la Fuente del Prado Real. Allí abandonamos el camino, que da un rodeo hacia la derecha, para seguir paralelos al cercado por una senda estrecha y algo cerrada de escobas, retamas e hiniestas. Mirando atrás, en dirección SE, divisamos la gran mole rocosa del Pico Torozo, que se alza majestuosa al otro lado del Puerto del Pico.

Este tramo, un tanto farragoso pero de apenas 300 m, finaliza en una cancilla que da acceso al cruce de caminos de la Cruz de Piedra. Allí desembocamos en la Cañada de Prado Real, una antigua vía de la trashumancia por la que actualmente discurre el GR-10, que recorre el Cordel que une la localidad abulense de Piedrahita con el Puerto del Pico.

Por él seguimos hacia la derecha (dirección Piedrahita) y tras unos 700 m prácticamente llanos, iniciamos un paulatino descenso hacia el Valle de Navarenas, al fondo del cual encontramos las Casas del mismo nombre, una finca ganadera.

Pasadas éstas, en la zona conocida como Los Prados, coqueteamos con el Río Arenillas o Garganta de Navarenas, que desciende hasta aquí desde el Puerto del Arenal.

El GR lo cruza por el Puente de Navarenas, pero nosotros, justo antes, nos desviamos a la derecha por otro sendero de largo recorrido, el GR-293, que en este tramo (etapa 14) discurre entre San Martín del Pimpollar y Navarredonda de Gredos.

Tras una efímera subida inicial entre el piornal, comenzamos a bajar acompañando al Arenillas por la zona de La Fábrica, donde atravesamos otra cancilla, y Los Malagones, punto frecuentemente anegado por un arroyo que baja del Cerro de Navarenas.

A partir de ahí, cambiamos el titular del valle por uno de sus afluentes, el Arroyo Espinoso, por cuyo margen izquierdo y entre fincas ganaderas, zarzamoras y choperas, llegamos de vuelta a San Martín del Pimpollar.

Entramos en el pueblo cruzando por segunda vez la Garganta de Navarenas por El Pontón, bajo el cual podemos ver un viejo molino, rehabilitado con gusto, y su caz.

Y terminamos la ruta visitando la bonita Iglesia de San Martín Obispo, de estilo románico y construida con piedra de la región en el S.XVI.

Descubre más detalles acerca del recorrido y de la zona en los siguientes enlaces de nuestro blog y de Wikiloc:  
Las Chorreras de San Martín del Pimpollar
La ruta en Wikiloc

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