FUENTE DE INFORMACIÓN: Cartografía del Instituto Geográfico Nacional, visor Iberpix 4 y OpenStreetMap.
FOTOGRAFÍA: Sony alfa 6700, iPhone 14 Pro.
ZONA: Lugo capital.
DESDE: Plaza de Santo Domingo, Lugo.
CERCA DE: Lugo.
ÉPOCA DE REALIZACIÓN: junio de 2024.
TIPO DE RUTA: circular.
NIVEL DE DIFICULTAD: bajo.
DATOS DESCARGADOS DE GPS GARMIN FÉNIX 7: Longitud: 4,71 km. Desnivel acumulado positivo: 62 m. Desnivel acumulado negativo: 62 m. Punto más alto: 474 m. Punto más bajo: 449 m. Tiempo empleado: 1 h 20 min (con calma y paradas para fotos). Tiempo en movimiento: 59 min.
MATERIAL: GPS, senderismo.
AGUA: no hay fuentes.
TIPO DE FIRME: camino, calle.
SEÑALIZACIÓN: no.
ITINERARIO:
Plaza de Santo Domingo – Rúa do Teatro – Puerta de la Estación – Adarve o Paseo de Ronda – Puerta Falsa – Plaza del Ferrol – Plaza de San Marcos – Plaza de Santo Domingo – Plaza de Abastos – Plaza de la Soledad – Jardines del Museo Provincial – Rúa Nova – Plaza del Campo – Rúa da Catedral – Plaza de Pío XII, Catedral de Santa María – Plaza Mayor – Rúa da Raíña – Plaza de Santo Domingo.
Descárgate la ruta y accede a más información (mapas, waypoints, altimetrías, fotos) en el siguiente enlace de Wikiloc:
Una vuelta por la Muralla Romana (Adarve o Paseo de Ronda) y el Casco Histórico de Lugo

LA RUTA:
La ruta de hoy es un paseo por Lugo, que incluye una vuelta a la Muralla Romana por el Adarve o Paseo de Ronda, y luego una visita al casco histórico.
La ciudad de Lugo es la más antigua de Galicia. Tuvo su origen en un campamento romano que fue creciendo hasta transformarse en una urbe, fundada como tal en el año 13 a.C por Paulo Fabio Máximo en nombre del emperador Augusto, quién le dio el nombre de Lucus Augusti. Su Muralla Romana es bastante posterior, del S.III de nuestra era, época en la que Lugo se convirtió en la capital de la provincia de Hispania Superior. Fue construida entre los años 265 y 325 d.C con fines defensivos, ante la amenaza de una invasión bárbara. En el año 2000 fue declarada por la UNESCO «Monumento Patrimonio de la Humanidad» y desde 2015 está catalogada como uno de los bienes individuales de la Ruta Jacobea primitiva. Entre sus múltiples curiosidades, destaca el hecho de que es una de las murallas romanas más antiguas, completas y mejor conservadas de la Península Ibérica, y la única que conserva íntegro su perímetro (2117 m), el cual se puede recorrer por su parte alta o adarve, o por su pie siguiendo la Ronda de la Muralla.



Desde el punto de vista arquitectónico, la muralla es una impresionante obra de ingeniería, llevada a cabo según los cánones del arquitecto romano Vitrubio (80 a.C-15 a.C). Su forma es cuadrangular, con vértices suavizados. La anchura de los muros es de 4,20 m, alcanzando los 7 m en algunos tramos. Originalmente contaba con 85 poderosas torres, de las cuales se conservan en mejor o peor estado 71, 60 de planta circular y 11 de planta cuadrangular. Actualmente su techo coincide con el adarve, pero en la antigüedad las torres debieron tener una estructura superior de al menos dos pisos. Esto último se supone a la vista de la Torre de A Mosqueira, la única que conserva vestigios de su parte alta. En tiempos de los romanos, la muralla contaba con 5 puertas (Porta Miñá, Porta Falsa, Porta de San Pedro, Porta Nova y Porta de Santiago), las cuales se abrían a las vías principales del trazado urbano. De ellas, parece que la Porta Miñá y la Falsa fueron construidas en el momento de levantar la muralla, y las otras 3 fueron un poco posteriores. Entre 1853 y 1921, debido a la expansión de la urbe, se abrieron otras 5 puertas: San Fernando (1853), la Estación (1875), Obispo Izquierdo (1888), Obispo Aguirre (1894) y Obispo Odoario (1921). Actualmente, de las 10 puertas, 6 son peatonales y 4 están abiertas al tráfico.


Iniciamos nuestro recorrido en la Plaza de Santo Domingo, presidida por un imponente águila imperial de bronce fundido, erigida sobre una columna clásica corintia de 15 m de altura. Se trata del Monumento al Bimilenario, construido en 1975 con motivo de celebración del segundo milenio de la fundación de Lugo. El ave está inspirada en el Águila de Carbedo, un hallazgo de las excavaciones arqueológicas de O Courel.


Abandonamos el coso por la Rúa do Teatro en dirección a la muralla, que alcanzamos bajo la Puerta de la Estación, abierta en el año 1875 para comunicar la cuidad con las vías del ferrocarril. Un año después se amplió y en 1921 se derribó para hacer la puerta actual, más amplia y pobre en elementos ornamentales debido a las deficiencias presupuestarias provocadas por la Primera Guerra Mundial. Las dos habitaciones incrustadas en sus muros sirvieron para la recaudación del «impuesto de consumos» durante los siglos XIX y XX, uno de los más gravosos e injustos con las clases más desfavorecidas, ya que grababa productos de primera necesidad. Unas escaleras intramuros nos permiten subir al Adarve o paseo de ronda, como se conoce al pasillo que recorre la parte superior de la muralla. El camino de tierra, protegido al exterior por un pretil almenado, permitía antiguamente hacer la ronda a los centinelas, así como como la distribución de defensores.



Dejando a la izquierda los Jardines de la Diputación y sus magnolios centenarios, llegamos a la altura de la Puerta Falsa. Conocida en los siglos XVII y XVIII como «del Boquete«, es una de las dos con las que contaba originalmente la muralla. Era un tipo de puerta que los romanos llamaban «posterulae«, abierta asimétricamente en el lienzo entre dos torres y de uso exclusivamente militar, ya que salía a una trinchera. Cerrada durante la Edad Media, se reabrió en el S.XVII para dar acceso al Hospital de San Bartolomé, ubicado en la Plaza del Ferrol, activo entre 1621 y 1860, y cuyo edificio ocupa actualmente el Colegio La Milagrosa. La puerta fue también lugar de paso del correo, por ser la más cercana al camino de La Coruña. Ya en el S.XX, se cerró al tráfico y se hicieron unas escaleras de subida a la muralla.






La siguiente puerta, la de San Fernando, es la más septentrional y la primera de las puertas «modernas». Fue abierta en el año 1853 en el lugar donde entraba el antiguo acueducto romano e inaugurada 5 años después por la Reina Isabel II. De hecho, en un principio se denominó «Puerta del Príncipe», en honor al infante Alfonso (futuro Alfonso XII), que nació por ese entonces (1857). En el S.XX (1962), fue derribada para proceder a ensancharla y convertirla en el principal acceso a la ciudad intramuros.


A escasos 250 m encontramos la Puerta Nueva, salida de la urbe hacia la ciudad de Brigantium (Betanzos) en tiempos de los romanos. A lo largo de la historia ha sufrido dos modificaciones. La primera en la época medieval, en la que, al igual que la Puerta Miñá, estaba dotada de un cuerpo de guardia, el cual se alojaba en una capilla dedicada la Santa Mariña y a la Virgen de los Remedios. El pequeño templo fue eliminado en 1785 a petición del párroco de la Iglesia de San Pedro, debido a la continua profanación de los recintos. La segunda reforma, más amplia, es del año 1900 y fue motivada por el estado ruinoso de la puerta, que amenazaba la seguridad de los viandantes.


En el extremo occidental de la muralla está la Puerta del Obispo Odoario, cuya construcción estuvo rodeada de polémica. El hueco se abrió en el año 1921, con el objetivo de comunicar la ciudad con el Hospital de Santa María, que en aquel momento se comenzó a construir en la plaza anexa. El por entonces alcalde, Ángel López Pérez, ordenó dinamitar la muralla para abrir la puerta, pero lo hizo sin permiso. Cinco vecinos denunciaron el hecho, lo que dio lugar a un pleito que perdió el consistorio. Este conflicto fue el detonante de que, el 16 de abril de ese mismo año, el Estado declarara «Monumento Nacional» a la Muralla de Lugo, con el fin protegerla frente a modificaciones arbitrarias o caprichosas. La nueva puerta se terminó de construir en 1928 y dos años más tarde, en 1930, se inauguró el hospital, cuyas dependencias incluían la capilla adyacente, llamada por extensión, de Santa María.




Desde el siguiente tramo se disfruta de una de las vistas más icónicas de la muralla, con las torres de la catedral como telón de fondo.


En el barrio de A Tinería se esconde la Puerta Miñá, una de las dos más antiguas de la muralla, pues fue abierta en el momento de su construcción. También es la que mejor conserva su estructura original romana, ya que apenas ha sido modificada en dos milenios. Al igual que su contemporánea, la Puerta Falsa, contaba con un hueco donde se alojaba el cuerpo de guardia, el cual fue utilizado hasta el S.XIX como capilla. Su nombre, que en época medieval era «Miné» o «Mineana», hace referencia al Río Miño, que un kilómetro más al sur se cruza por el Puente Romano. A pocos metros de la misma estaba el antiguo hospital de San Miguel o “Casa de los Pobres Vergonzosos”, destinado a enfermos, desamparados y probablemente también a peregrinos.





Hasta esta puerta llegaba, procedente del foro, una de las calles principales del antiguo Lucus Augusti, el «decumano máximo», hoy convertido en la Rúa da Tinería. Al final de la misma encontramos uno de los rincones más bonitos de Lugo, una pequeña plazoleta con diferentes especies de arce que decoran la entrada de una casa solariega del S.XVIII, hoy reconvertida en el Hotel Monumento Pazo de Orbán e Sangro.


Por la Puerta Miñá abandonan la ciudad el Camino de Santiago Primitivo o Camino de Oviedo, la Ruta Jacobea más antigua; así como las vías romanas XIX y XX del Itinerario Antonino, dos trazados paralelos que enlazan Braga con Astorga. Lo primero que se encuentra el peregrino extramuros, antes de afrontar los 98 kilómetros que lo separan de la Plaza del Obradoiro, es el Barrio do Carme, una pequeña aldea anexa al corazón de la ciudad, que está presidida por la Capilla de la Cofradía de la Virgen del Carmen. Esa es la razón por la que a esta puerta se la conoce popularmente como Puerta del Carmen. La iglesia, hoy en proceso de rehabilitación, fue levantada en el S.XVIII y principios del XIX sobre las ruinas de la derruida Ermita de Nuestra Señora del Camino. En este lugar al pie de la calzada romana, conocido como el Regueiro dos Hortos (Reguero de los Huertos), nació supuestamente San Froilán, patrón de la ciudad.


Un poco más adelante, casi en el extremo S de la muralla, está la Puerta de Santiago, ubicada bajo la majestuosa fachada de la Catedral de Santa María. Esta puerta, presente ya en la época romana, es la otra salida habitual del Camino Primitivo. De hecho, está decorada en su interior con la imagen de Santiago Matamoros. La presencia a su lado del escudo de armas del Obispo Izquierdo nos recuerda que hasta 1589 fue una puerta privada propiedad de la Iglesia, utilizada exclusivamente por los canónigos y sus sirvientes para acceder a sus huertas. En el S.XII se la conocía también como «Puerta del Posticu, Porticu o Postigo», debido a que albergaba un portillo abierto en la hoja de otra puerta de mayores dimensiones. En tiempos de la peste (SS.XVI y XVII), era el único acceso permitido a la ciudad y en el S.XVIII (año 1759) fue ensanchada por el Obispo Izquierdo y Tavira para facilitar la entrada de carruajes. Además, es la única puerta de la muralla desde la que se tiene acceso al adarve a través de una rampa.







Otro obispo, en este caso Aguirre, da nombre a la siguiente puerta, abierta para facilitar la comunicación con el nuevo seminario construido bajo su ejercicio, y con el antiguo cementerio. En uno de sus laterales hay unas pequeñas puertas que dan a dos habitaciones que servían de fielatos y una placa conmemorativa del obispo.


Casi a continuación, abriéndose hacia el Parque de la Plaza de la Constitución, está la Puerta del Campo Castelo, también llamada del Obispo Izquierdo o de la Cárcel. Este último nombre tiene que ver con el hecho de que fue la inauguración de la prisión extramuros, en 1887, lo que motivó la creación de la puerta un año después, con el objetivo de facilitar el cambio de guardia y el acceso al juzgado. La cárcel estuvo operativa casi un siglo, acogiendo miles de presos políticos, y hoy es un centro cultural y social.




La siguiente protagonista, para variar, no es una puerta, sino una de las torres de la muralla, la única con nombre propio, la Torre de A Mosqueira. A diferencia de las otras 70 que han llegado hasta nuestros días, ésta conserva la parte superior, dos grandes ventanales con arco de medio punto, donde en tiempos se alojaban las armas con las que las guarniciones romanas protegían la ciudad.




La ultima de las puertas es la de San Pedro, presente ya en la época romana. Si la Puerta de Santiago es eminentemente de salida y tiene por ello la decoración en el interior, ésta lo es de entrada y su ornamentación luce hacia el exterior. Por ella suelen acceder a Lugo los que recorren el Camino Primitivo y aquí termina también el Camino Real de Castilla, empleado en el Medievo por mercaderes de Toledo que comerciaban en la ciudad. Esta última es la razón por la que se la conoce también como «Puerta Toletana o Toledana«. Su decoración incluye un frontón triangular con el escudo de la ciudad y rematado con la corona real, que está flanqueado por dos leones rampantes y apoyado sobre un querubín y una cartela oval con la inscripción del año de reconstrucción de la puerta, 1781. Tras esa reforma, la puerta tenía un cuerpo de guardia con una estructura semejante a la de las Puertas Miñá y Nueva, reconvertido en capilla y que fue derribado en 1846.



Tras bajar del Adarve por las escaleras de la Puerta Falsa, iniciamos un pequeño recorrido por el casco histórico, que nos condujo por las principales plazas de la ciudad intramuros. Primero por las Plazas del Ferrol, de San Marcos y de Santo Domingo. En esta última contemplamos la Iglesia del Convento de Santo Domingo, construida en los siglos XIII y XIV por los padres dominicos. Mezcla de estilos gótico (ábsides de la cabecera) y barroco (pórtico sur), se vincula actualmente al convento de las monjas agustinas, a cuya clausura da la fachada principal (que por lo tanto no es visible).








Luego vistamos la Plaza de Abastos y la Plaza de la Soledad, que acoge el tríptico conformado por la Iglesia de San Pedro, la Capilla de la Soledad (año 1690) y el Museo Provincial. La iglesia data de los siglos XIV y XV, y estuvo inicialmente vinculada al anexo Convento de la Orden de San Francisco. El 8 de diciembre de 1638, el convento sufrió un terrible incendio del que solo se salvaron, por estar construidos en piedra, la iglesia y el claustro. Ya en el S.XX, la iglesia se convirtió en la Parroquia de San Pedro (año 1915), que hasta entonces había tenido su sede en la catedral de Lugo, y posteriormente fue declarada Monumento Nacional (año 1931). En 1957, lo que quedaba del antiguo convento fue demolido para albergar el Museo Provincial de Lugo, originalmente establecido en el Pazo de San Marcos. El claustro, la cocina y el refectorio del antiguo convento franciscano forman parte en la actualidad de dicho museo, cuyos jardines visitamos accediendo por la Plaza Hijos de Antón de Marcos.






Al final de la Rúa Nova o «calle de los vinos» está la coqueta Plaza del Campo, epicentro de la gastronomía y la vida nocturna de la ciudad, y otro de sus rincones más hermosos. De pequeño tamaño y curiosa forma triangular, está considerada la plaza más antigua de Lugo. Presidiéndola, encontramos una fuente barroca del año 1754, coronada por una estatua de San Vicente Ferrer y en cuya base está esculpido el blasón del Obispo Izquierdo. A su alrededor, en una característica ordenación medieval, se disponen preciosas casas también barrocas, cuyas fachadas de cantería se apoyan en arcos que forman soportales.




Desde allí nos dirigimos por la Rúa da Catedral hasta la Plaza de Pío XII, referencia monumental de la ciudad por albergar la Catedral de Santa María, que fue construida entre los años 1129 y 1273 y mezcla estilos románico, gótico, barroco y neoclásico.



A continuación, rodeamos la Plaza Mayor, pasando por el Círculo de las Artes, las esculturas de Paulo Fabio Máximo y César Augusto, fundadores de Lucus Augusti, y el Templete de la Música.





Finalmente, en la esquina de la Casa do Concello, tomamos la Rúa da Raíña y pasando por la Iglesia de Santiago A Nova y la estatua de Castelao, llegamos de vuelta a la Plaza de Santo Domingo.




En resumen, un paseo ideal para conocer Lugo, una ciudad legendaria con muchísimo encanto.
