San Emiliano-Laguna de las Verdes-Laguna la Recoleta-Valle de Valverde-Torrestío-San Emiliano (Babia)

  • FUENTE DE INFORMACIÓN: Cartografía del Instituto Geográfico Nacional, visor Iberpix 4.
  • FOTOGRAFÍA: iPhone 6.
  • ZONA: Comarca de Babia, Espacio Natural Valle de San Emiliano, Parque Natural de Babia y Luna – Cordillera Cantábrica, León-frontera con Asturias.
  • DESDE: San Emiliano (1189 msnm), Babia Baja, León.
  • CERCA DE: San Emiliano, La Majúa, Villasecino, Truébano, Riolago, Huergas de Babia, Torre de Babia, Torrestío, Torrebarrio.
  • ÉPOCA: septiembre de 2019. Tiempo: cubierto, lluvia durante gran parte del recorrido, Tª: 5-16 º C.
  • TIPO DE RUTA: circular.
  • DATOS TÉCNICOS:
    • Nivel de dificultad: alto.
    • Datos descargados de GPS SUUNTO Ambit3: Longitud: 48,27 km. Desnivel acumulado positivo: 1366 m. Desnivel acumulado negativo: 1366 m. Cota máxima: 1815 m. Cota mínima: 1157 m. Tiempo empleado: 6 h 06 min.
  • MATERIAL: bicicleta de montaña.
  • AGUA: Fuente la Portiecha en Torre de Babia, Fuente Fonfría. Se cruzan los ríos Torrestío, de la Majúa, Luna y Torre, así como los arroyos de la Reguera, de Villasecino, de Riolago, del Valle, Meruquil, Morro Negro y de Valverde.
  • TIPO DE FIRME: pista forestal, sendero, trochas.

ITINERARIO:
San Emiliano – LE-CV-102-12 – La Majúa – Puente de Abajo sobre el río de la Majúa – Villasecino – Truébano – Camino del Azadillo – Alto de La Reguera (1293 m) – Río Luna (Villasecino) – Ermita de la Virgen de Lazao – Puente sobre el Arroyo de Villasecino – Riolago – LE-CV-102-7 – Huergas de Barbia – Torre de Babia – Majada de las Verdes (1617 m) – Laguna de las Verdes (1735 m) – Laguna de Chabuezo (1705 m) – Majada de Chabuezo (1667 m) – El Mosquil de la Carrizal – Laguna la Recoleta (1788 m) – Collado de Veiga Redonda (1776 m) – Collado el Queixeiro (1751 m) – Valle de Valverde – Torrestío – LE-2401 – LE-481 – Torrebarrio – San Emiliano.

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San Emiliano-Laguna de las Verdes-Laguna la Recoleta-Valle de Valverde-Torrestío-San Emiliano (Babia)

LA COMARCA DE BABIA:
Dicen que en la Edad Media los Reyes de León tenían una residencia en la Comarca de Babia en la que pasaban temporadas estivales. El entorno babiano les producía un efecto relajante y les alejaba de los problemas y las obligaciones de la Corte, hasta tal punto que a sus súbditos se les justificaba su ausencia en ciertas audiencias diciendo que “estaban en Babia”. De ahí la expresión, utilizada ya por Quevedo, que se refiere a estar ensimismado o distraído y que todos hemos sufrido en el colegio.
Pues la Comarca de Babia, pese a lo peyorativo de la expresión, es un lugar de ensueño del norte de la provincia de León, con verdes valles y cumbres plateadas por su piedra caliza, en el que se crían caballos fuertes, el más popular de los cuales fue “Babieca”, la montura que inmortalizara el Cid Campeador. Limita al norte con Asturias y al este con la comarca de Luna, englobando los términos municipales de Cabrillanes y San Emiliano. Entre sus ríos, el Sil, el Luna y el Torrestío. El fondo del valle es bastante amplio y está rodeado elípticamente por cumbres que rebasan los 2.000 m de altitud, en las que se han descrito huellas glaciares. Destaca por su altitud y majestuosidad el famoso macizo de Las Ubiñas. El pueblo más alto y perdido de esta comarca es La Cueta, que también es le más elevado del Parque Natural de Babia y Luna y de la provincia de León. Este pueblecito, con menos de 40 habitantes y casas de piedra con tejado de pizarra, está ubicado a 1460 m de altitud y pertenece al municipio leonés de Cabrillanes. Su entorno de paz y silencio produce tal placidez que justifica plenamente la expresión popular dedicada a Babia.

Ya desde la Edad Media, la Comarca de Babia se divide en dos concejos:

  • Babia de AbajoBabia Baja o Babia de Yuso, ahora Ayuntamiento de San Emiliano.
  • Babia de ArribaBabia Alta o Babia de Suso, ahora Ayuntamiento de Cabrillanes.

LA RUTA:
La ruta de hoy es una circular por la Comarca de Babia que partiendo de San Emiliano recorre los pueblos de la Babia Baja, para luego ascender hasta la Laguna de las Verdes y la Laguna Recoleta, regresando a San Emiliano por el Valle de Valverde y Torrestío.

9:00 am. Partimos de San Emiliano, capital de la Babia Baja o Babia de Yuso. Día muy gris, con la lluvia en el aire y con previsión de empeorar a medida que pasasen las horas.

Salimos del pueblo por su extremo oeste, cruzamos el río Torrestío por un puente y continuamos por carretera (LE-CV-102-12) hasta La Majúa. Casi sin entrar en el pueblo, pasamos sobre el río de la Majúa por el Puente de Abajo y abandonamos el asfalto para continuar por una pista en dirección a Villasecino.

Antes de entrar en Villasecino, nos desviamos a la izquierda en una bifurcación para bajar por un camino hasta Truébano, en cuya entrada pasamos sobre el río Luna.

Cruzamos el pueblo y salimos del mismo por el Camino del Azadillo, por el que realizamos la primera subida del día, corta (aproximadamente 1,5 km) pero exigente, terminando en un alto (1293 m) donde se cruza el Arroyo de la Reguera.

Una vez arriba, giramos a la derecha para hacer un rápido descenso paralelos al arroyo hasta su desembocadura en el río Luna, en el extremo oeste de Villasecino. Antes del puente, giramos a la izquierda para seguir hacia el oeste por el camino de Riolago.

Tras dejar a la izquierda la Ermita de la Virgen de Lazao y atravesar el Arroyo de Villasecino por un estrecho puente, llegamos a Riolago, desde donde continuamos por carretera (LE-CV-102-7) hasta Huergas de Babia.

Lloviendo más intensamente y con la temperatura en descenso, abandonamos las Huergas hacia el NO por un camino por el que en unos 2,5 km en suave pendiente ascendente llegamos a Torre de Babia. A la entrada del pueblo, encaramado en lo alto de un pequeño cerro sede de un castro en tiempos astures, vemos la bonita Iglesia parroquial.

Torre de Babia se halla en un enclave privilegiado, en el fondo de un valle entre montañas calizas surcado por el río Torre, que baja desde la Laguna de las Verdes. El pueblo se llama así por la torre defensiva que albergó y de la que hoy solo quedan los restos. En la Edad Media fue una fortificación que protegía el tránsito por los puertos de la Cordillera Cantábrica. 

Aquí termina el periplo por los pueblos de la Babia Baja y comienza la parte más dura y alpina, pero también más espectacular de la ruta.

Atravesamos Torre de Babia subiendo por la calle La Senra, al final de la cual enlazamos con una pista que sale del pueblo en dirección N. Cruzamos el río por el Puente la Portiecha (también llamado la Senra), dejamos a la derecha el edificio de la antigua central eléctrica (hoy en desuso) y un poco más arriba, pasamos al lado de la Fuente la Portiecha. A partir de ahí, seguimos subiendo dejando a izquierda y derecha caminos secundarios. La ruta está bien señalizada mediante postes colocados por la Asociación Cuatro Valles. La pendiente se endurece a medida que vamos remontando el empinado valle, por el que en los meses fuera del verano baja el río formando pequeñas cascadas. Tramos duros se van alternando con otros más descansados, pero técnicamente no tiene dificultad alguna.

Y así llegamos a la Majada de las Verdes (1617 m), hasta donde suben las ovejas a pasar el verano y con ellas el pastor, que se cobija en alguno de los dos chozos. Este hermoso lugar está rodeado de asombrosas montañas de formas retorcidas, resultado de un modelo glaciar que ha ido cincelando y modelando sus paredes con los reventones que causa el agua al congelarse y descongelarse, contrayendo y dilatando alternativamente la piedra.

Aquí se acaba la pista y comienza la parte más técnica del recorrido. Abandonamos la majada por un sendero (más bien trocha 😜) que sale por detrás del refugio viejo. Tras una muy dura rampa inicial, hemos de atravesar (yo andando) un paso bastante expuesto y aéreo sobre el río Torre, que unos metros más abajo se va encajonando en la cabecera del valle. Desde aquí se tiene una muy buena vista de la Veiga de Treméu, donde se pueden ver restos de la morrena del glaciar que otrora ocupó el valle.

Dicen que hace muchos muchos años, una lengua glaciar de más de 7 km de longitud se extendía por el Valle de Torre de Babia. El hielo procedente de 3 circos distintos alcanzó un espesor máximo de más de 200 m en una zona al pie de los picos en la que excavó una gran cubeta. Hoy en día, allí crecen frescos y verdes pastizales donde recalan vacas y ovejas trashumantes, son… los “praderíos de Treméu“.

Superado el trago, con la vertical e imponente pared del Montihuero (2180 m) a nuestra izquierda y la amenazante aguja de Las Coloradas (2004 m) enfrente, continuamos al lado del arroyo hasta alcanzar el paraje de la Laguna de las Verdes (1735 m). De origen glaciar, debe su nombre a la apariencia que presenta en los meses del estío, cuando está seca y cubierta de una verde vegetación. Hoy era uno de esos días. Su profundidad es escasa debido a la gran cantidad de piedras que acaban en ella tras resbalar por la ladera del Montihuero.

Tras vagar un poco por la zona para sacar alguna foto y apremiados por las condiciones meteorológicas que empeoraban por momentos con viento, frío y lluvia, reemprendimos la marcha. Por desgracia para mí, mi móvil dijo basta por la humedad y me quedé sin cámara, por lo que pasé a depender de la amable ayuda de Silvia. He de advertir que desde aquí hasta el Collado de Veiga Redonda la ruta es muy poco ciclable, al menos para la mayoría de los mortales. Yo iba con gente técnicamente muy buena del BBT Seselle, bregada en los enrevesados senderos del Bike Artabrorum y todos, obligados por la pendiente, el matorral o las piedras, tuvimos que poner pie a tierra de forma más o menos intermitente según el caso. Esta circunstancia no afea para nada la ruta, pero es bueno saber a lo que nos enfrentamos.

Desde la laguna, giramos casi 360º para seguir subiendo hacia el NE por una trocha. Tras dejar a la izquierda el manantial natural de la Fuente Fonfría (que no vi), la senda desciende momentáneamente hasta una segunda laguna ubicada a 1705 m de altitud. Es más pequeña que la de las Verdes y carece de nombre en los mapas, aunque se conoce como Laguna de Chabuezo (o Chagüezo para otros). La distancia entre las dos lagunas es de aproximadamente 1,5 km.

Un poco más abajo está la Majada de Chabuezo (1667 m), donde encontramos las ruinas de antiguos chozos y varios corrales para el ganado. Retomando la subida, en apenas 600 m dejamos sobre nosotros un rellano donde se asienta una gran nave ganadera y un abrevadero, el Mosquil de la Carrizal. Desde allí parte una pista que baja hasta Torre de Babia, pero nosotros continuamos subiendo hasta la Laguna la Recoleta (1788 m), ubicada al pie del hueco que se abre entre La Cervata y Peña Congosto. Obviamente, también estaba seca.

Unos metros al E de la laguna alcanzamos el techo de la ruta (1815 m), para a continuación bajar al Collado de Veiga Redonda (1776 m), donde tomamos una pista por la que hicimos un rápido descenso hasta cruzar por segunda vez el río de la Majúa. Con las piernas ya castigadas, afrontamos una corta pero dura rampa (la última de la ruta) hasta el Collado el Queixeiro (1751 m). Desde allí, ya todo fue bajada por el Valle de Valverde hasta Torrestío. El descenso es rápido pero hay que tener cuidado que tiene algún tramo técnico. Ya en el pueblo, paramos en el bar para tomar una estrella y calentarnos un poco.

Teníamos pensado volver a San Emiliano por caminos, pero la lluvia iba a más, por lo que decidimos completar la ruta cómodamente por carretera pasando por Torrebarrio.

El merecido homenaje final con un buen cocido en el hotel de montaña Valle San Emiliano fue para recordar 😜.

Desde el punto de vista técnico, he catalogado la ruta de difícil por el mencionado tramo de casi 6 km entre la Majada de las Verdes y el Collado de Veiga Redonda. La dureza de la misma vino determinada por la distancia recorrida (algo más de 48 km) y el desnivel acumulado positivo de casi 1400 m, pero sobre todo, por la adversa climatología y los tramos en los que tuvimos que llevar la bici a cuestas.

En resumen, una espectacular vuelta en bici de montaña por la Comarca de Babia, uno de los mayores tesoros naturales de León y también de España. Lo tiene todo: preciosos pueblos babianos, dos valles de ensueño (Torre y Valverde) surcados por caudalosos arroyos y ríos, lagunas glaciares (Las Verdes, Chabuezo y la Recoleta) rodeadas por escarpados picos de más de 2000 m, zonas técnicas, desnivel y rampas imposibles…Que más se puede pedir ? Y lo mejor, como siempre, la compañía, mis amigos de BBT Seselle, con los que siempre es un placer pedalear y lo que viene después 😜…