La curiosa historia de la Loma del Noruego

La Loma del Noruego es un apéndice de la Cuerda Larga que se extiende en dirección N-NE, a modo de contrafuerte, desde el Alto de las Guarramillas hasta el Puerto de Cotos. Su máxima altura antes de comenzar a subir la ladera de las Guarramillas es la Peña del Águila (2004 m). No hay que confundir esta prominencia con las otras tres “Peña del Águila” que hemos subido en el Sistema Central: la vecina de la Peñota (2008 m) en la Sierra de Guadarrama, la ubicada en la ladera oeste del Valle del río del Riato (1657 m) y la que hay sobre Peñalba de la Sierra (1650 m), estas dos últimas en la Sierra de Ayllón. La Loma es recorrida por el PR-M 31, así que sus dificultades técnicas son escasas. Tan solo hay que tener precaución con la climatología en invierno y con la abundante nieve, lo que suele hacer necesario el uso de raquetas.

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Vista NE desde la Loma del Noruego. A la izquierda, el Macizo de Peñalara. Al fondo, Las nevadas cumbres de Ayllón.

El porqué de su nombre es una curiosa y bonita historia. En realidad, hace referencia a dos noruegos a los que se les atribuyen los primeros intentos de practicar el esquí en la Sierra de Guadarrama a principios del siglo XX, Birger Sörensen y Sigurd Christiansen.

Birger Sörensen (1877, Fredrikstad, Noruega) llegó a Madrid para encargarse de la sucursal de la calle Argumosa de su empresa familiar “Compañía de Maderas Sörensen Jakhelin y CIA”, cuya sede central estaba ubicada en Barum, en la región noruega de Christiania. Curiosamente, esta zona de Noruega es de gran tradición alpina y de hecho, en ella se inauguró la primera escuela europea de esquí moderno y se celebró el primer campeonato internacional. Gran amante del deporte blanco, Birger añoraba la práctica del esquí en su tierra natal. Por fortuna para él, su negocio le obligó a hacer varios viajes a la sierra, ya que encargaba madera en el aserradero de la Sociedad Belga de los Pinares del Paular, cerca de Rascafría. No es difícil imaginar, que en alguna de aquellas excursiones junto a su apoderado en la empresa y también entusiasta del esquí, Sigurd Christiansen, ambos se fijasen en el Circo de las Guarramillas como un lugar ideal para volver a practicar su deporte favorito. De esta forma, Sörensen comenzó a lanzarse con unos esquís rudimentarios, tablones de madera sin ninguna flexibilidad, por la pendiente que desde la Bola del Mundo baja al Puerto de Cotos y que hoy, más de 100 años después, se conoce, en honor al que probablemente fue el pionero del esquí en España, como la “Loma del Noruego”. Y no lo hicieron solos, ya que por casualidad entablaron amistad con algunos españoles afines a la Institución Libre de Enseñanza y entusiastas de la montaña, entre los que estaban Manuel Bartolomé Cossío y Manuel González de Amezúa. Ambos estaban fascinados por la nieve, leían revistas sobre deportes de invierno que les mandaba un amigo residente en Suiza y disfrutaban con el relato de la travesía de esquí de fondo a través de Groenlandia contenida en “Hacia el Polo” de Fridtjof Nansen. Los noruegos les fabricaron a sus amigos españoles 3 pares de esquíes de madera en su empresa y les iniciaron en la práctica del esquí entre 1903 y 1904. Por lo tanto, podemos decir que en la fábrica madrileña de madera de la Calle Argumosa, en el actual barrio de Lavapiés, se fabricaron los primeros esquís de España y que sus propietarios noruegos introdujeron el esquí moderno en la Sierra de Guadarrama y en nuestro país.

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Loma del Noruego hacia el Alto de las Guarramillas.

Por desgracia, en 1910, Birger Sörensen falleció a la edad de 33 años, víctima de una fiebre tifoidea, una enfermedad que por aquel entonces no se sabía tratar. Su legado, no obstante, no fue pequeño. Las lecciones a sus amigos españoles no cayeron en saco roto.
El primero de ellos, el riojano Don Manuel Bartolomé Cossío (Haro 1857-Collado Mediano 1935), historiador de arte y pedagogo krausista, además de ser autor de un estudio monumental sobre la obra de El Greco y dirigir el Museo Pedagójico Nacional, se convirtió en un ilustre guadarramista. Hoy en día, la fuente de aguas cristalinas que hay al comienzo de la bajada desde el Puerto de la Morcuera hacia Rascafría lleva su nombre (Fuente Cossío).
El segundo, Don Manuel González de Amezúa, parece que ya era un gran montañero cuando conoció a Sörensen. Cazador experto, se encontró en la Sierra de Gredos con un insigne abulense y escopeta negra furtiva de Candeleda, Don Isidoro Blázquez, el cuál le cambió la percepción por la montaña y le convirtió en alpinista en los primeros años del S. XX. Tras su experiencia en Guadarrama con Sörensen, en 1906 o 1907 funda el “Twenty Club”, del que también formaron parte otros jóvenes llamados Posado, Aguinaga, Armiñán, Dupui, Marqués de Quintanar, Kindelan, Arche y Martín Camero. El Twenty fue realmente el embrión del Club Alpino Español, el cuál se crea con sede en el Ventorrillo el 18 de mayo de 1908 y fue presidido por González de Amezúa. Además de frecuentar Guadarrama, Don Manuel siguió haciendo excursiones por Gredos y creando afición por la sierra abulense, ya que solía acudir acompañado por distintas personalidades, cazadores y sobre todo alpinistas. Aquellas primeras expediciones, con las que de alguna manera contribuyó al nacimiento de la práctica del alpinismo en España, se hacían sobre todo al Almanzor, y excepto una vez que subieron desde Candeleda, en el resto de ocasiones accedieron al pico por su cara norte, desde Hoyos del Espino, subiendo más o menos por donde se hace ahora pero utilizando caminos de caballerías, que eran los únicos que existían en aquel entonces. Se cree que González de Amezúa fue el primer alpinista en conquistar la cima del Almanzor en invierno y también el primero en hacer una serie de croquis e itinerarios por la sierra abulense que llegaron incluso a publicarse en 1929. Otra cosa importante que hizo, como buen cazador, fue convencer al entorno del Rey de España para que se crease en 1905 el “Coto Real de Gredos de Cabra Hispánica”, lo que ayudó a conservar una especie que estaba en peligro. Gracias a eso, se prohibió su caza hasta 1911, que es cuando tiene lugar la primera cacería real. Hoy en día, en el Ventorrillo, del que era asiduo, hay un monolito en su memoria y una calle de Cercedilla, la que sale del pueblo por el polideportivo y de la que parte el Camino del Calvario, lleva su nombre.

Bibliografía:
La Loma del Noruego. Un noruego llamado Birger Sörensen
Libro “101 curiosidades de la historia de la Sierra de Guadarrama” (Ángel Sánchez Crespo, Guadarramistas, 2014)
Historia de la estación de esquí del Puerto de Navacerrada
Las huellas guiris de la Sierra de Guadarrama
El grupo de los alemanes” y el paisaje de la Sierra de Guadarrama
«Gredos ayudó al nacimiento de la práctica del alpinismo en España»

RUTAS NUESTRAS POR LA LOMA DEL NORUEGO:
Descubre algunas rutas por esta zona en los siguientes enlaces de nuestro blog.

Puerto de Cotos-Loma del Noruego-Alto de las Guarramillas-La Maliciosa

Invernal Puerto de Cotos-Cabeza de Hierro Menor por la Loma del Noruego y La Cuerda Larga