FUENTE DE INFORMACIÓN: Cartografía del Instituto Geográfico Nacional, visor Iberpix 4.
FOTOGRAFÍA: iPhone 14 Pro.
ZONA: Costa Ártabra, As Mariñas Coruñesas e Terras do Mandeo, Concellos de Abegondo, Carral, Mesía, Ordes, Oroso y Santiago, provincia de La Coruña.
DESDE: Puerto de Ferrol, provincia de La Coruña.
CERCA DE: Ferrol, Narón, Neda, Fene, Puentedeume, Miño, Betanzos, Sigüeiro y Santiago de Compostela.
ÉPOCA: agosto de 2024.
TIPO DE RUTA: lineal, solo ida.
NIVEL DE DIFICULTAD: moderado.
DATOS DESCARGAOS DE GPS GARMIN Fénix 7: Longitud: 119,12 km. Desnivel acumulado positivo: 2610 m. Desnivel acumulado negativo: 2357 m. Cota máxima: 478 m. Cota mínima: 3 m. Tiempo empleado: 13 h 23 min (con calma y paradas para fotos, marcar waypoints y tomar algo en Miño). Tiempo en movimiento: 10 h 48 min.
MATERIAL: bicicleta de montaña.
AGUA: Varias fuentes y lavadoiros. Se cruzan los Eume, Dandel, Baxoi, Mandeo, Mendo y Tambre; y los Regos de Laraxe, do Vidreiro, da Ponte Ribeira, Carboeiro y Salgueiro. Encoro de Beche.
TIPO DE FIRME: sendero, pista asfaltada, carretera.
SEÑALIZACIÓN: señales amarillas, letreros y mojones del Camino de Santiago.
ITINERARIO:
Etapa 1:
Ferrol – Caranza – Narón – Neda – Fene – Mundín – Vilar do Colo – O Pereiro – Cabanas – Pontedeume – Mirador de Aresito – Alto de Cermuzo (Lugar de As Pedridas) – Buíña – Río Dandel, Reserva de la Biosfera «Mariñas Coruñesas e Terras do Mandeo» – Rego do Vidreiro, Senda dos Muíños da Fraga do Ario – Alto de A Calvela – A Ponte Baxoi – Miño – Senda dos Sentidos (entre Praia da Ribeira y Ponte do Porco) – A Ponte do Porco – Marisma do Lambre – A Ponte do Lambre (río Lambre) – Trasmil – Alto do Coto de Souto (138 m) – A Fonte de Gas – San Martiño de Tiobre – A Ponte Vella (río Mandeo) – Betanzos.
Etapa 2:
Betanzos – Ponte Vella de As Cascas – O Coto – Parroquia de Cos (Santo Estevo) – Presedo – Parroquia de Leiro (Santaia) – Alto da Camposa do Vento (286 m), Piñeiral de Abaixo – Encoro de Beche – A Fraga, Os Cotadoiros – Monte de Castro Maior – As Travesas – Hospital de Bruma – Parroquia de San Pedro de Ardemil – Parroquia de San Pelayo de Buscás – Albergue de Peregrinos Rectoral de Poulo – Lugar de A Calle – A Ponte Vella de Pereira (Rego da Ponte Ribeira) – Os Carrás – Fonte da Santiña – A Ponte Ulloa (Rego Carboeiro) – Sigüeiro – Puente sobre el Río Tambre – Salgueiro – Bosque Encantado de A Carballosa – Alto das Brañas de Formarís (353 m) – Polígono Industrial do Tambre – Santiago de Compostela.
Descárgate la ruta y accede a más información (mapas, waypoints, altimetrías, fotos) en el siguiente enlace de Wikiloc:
El Camino de Santiago Inglés (Etapa I): de Ferrol a Betanzos
El Camino de Santiago Inglés (Etapa II): de Betanzos a Santiago de Compostela
El Camino de Santiago Inglés en bicicleta 2024

EL CAMINO INGLÉS:
El Camino de Santiago Inglés es una de las múltiples rutas jacobeas que se dirigen a Santiago de Compostela, capital espiritual, Ciudad Santa y gran centro de peregrinación de la cristiandad. Tal honor, que Santiago comparte con Roma, Jerusalén, Santo Toribio de Liébana y Caravaca de la Cruz, se debe a que su catedral alberga supuestamente los restos de Santiago el Mayor, gran evangelizador de Occidente. Hace más de 20 siglos, sus discípulos trasladaron sus restos a un por entonces yermo paraje denominado Campo de las Estrellas, la actual Compostela. El nombre de la ruta guarda relación con el hecho de que es la tradicionalmente utilizada por la gente de los países anglosajones y del norte de Europa para llegar a Santiago. Tras partir de sus lugares de origen en barco, arribaban a los puertos de Ferrol, La Coruña, y en menor medida, Viveiro y Ribadeo, y desde allí completaban la travesía a pie siguiendo este Camino. Los orígenes del mismo se remontan al S.XII, concretamente, al año 1147, cuando una escuadra cruzada de ingleses, alemanes y flamencos visitó la tumba del apóstol camino de Tierra Santa y Lisboa. A partir de ahí, esta vía de peregrinación se consolidó, y prueba de ello son las piezas de cerámica y numismática inglesas de los siglos XIV y XV halladas en las excavaciones de la catedral. Ya en el S.XVI, la ruptura del Rey Enrique VIII de Inglaterra con la Iglesia Católica debido a su divorcio de Catalina de Aragón, origen del anglicanismo, puso fin a la peregrinación anglosajona y condenó este Camino al ostracismo.


Actualmente, el Camino Inglés, que discurre íntegramente por la provincia de La Coruña, cuenta con dos itinerarios: uno desde Ferrol, de unos 118 km, y otro más corto desde La Coruña, de 73 km. Ambos trazados confluyen en As Travesas, cerca de Hospital de Bruma, y comparten los últimos 45 km. La mayoría de la gente lo hace a pie, dividiendo la travesía en 6 etapas y haciendo noche en los puntos intermedios de Neda, Pontedeume, Betanzos, Bruma y Sigüeiro.
LA RUTA:
Nuestra ruta de hoy es el Camino Inglés en bicicleta, que hicimos en 2 etapas: la primera de Ferrol a Betanzos, y la segunda de Betanzos a Santiago.
Etapa 1 (Ferrol – Betanzos)
El kilómetro 0 está situado en el Puerto de Ferrol, punto estratégico de lo que los romanos llamaban Portus Magnus Artabrorum. Allí encontramos una oficina de atención al peregrino, en la que podemos informarnos acerca del recorrido y obtener la credencial. El Camino arranca por la estrecha Calle Carme Curuxeiras, en pleno Ferrol Vello, y cruza inicialmente la ciudad hacia el E, pasando por la Iglesia de San Francisco, la Plaza de Amboage, la Calle Real, El Cantón de Molíns y la Iglesia de las Angustias.






Luego bordea la muralla de los antiguos astilleros de Bazán hasta el Barrio de Caranza, donde llegamos de nuevo a orillas del mar. A partir de ahí, iniciamos un periplo de unos 20 km sin apenas desnivel por el extremo oriental de la Ría de Ferrol, que nos llevará hasta Fene. De entrada, pasamos por las Ensenadas de Caranza y del Montón, entre las que está la sencilla Capilla de Santa María de Caranza.


En lugar de cruzar la Ría por el Puente de las Pías, el Camino sigue por la orilla septentrional hacia Narón, rodea la Ensenada de la Gándara y tras una breve subida, llega al Monasterio de San Martiño de Xuvia, fundado por la orden benedictina en el S.IX. En la actualidad, cuenta con una iglesia de base románica, al lado de la cual hay un cruceiro y una estatua del Sagrado Corazón.



Unos 2,5 km después, en O Outeiro, encontramos una bifurcación. El ramal de la derecha, más corto, cruza por un puente la común desembocadura de los Ríos Salgueiro y Freixeiro (o de Santa Cecilia), pero tiene un tramo de escaleras, por lo que no es muy recomendable para bicicletas. El ramal de la izquierda, por el que continuamos, da un pequeño rodeo pasando por el antiguo Molino de las Aceñas (Muíño das Aceas), que funcionaba movido por las mareas y que en el S.XVIII formaba parte, junto con el vecino Molino de Xuvia, de las Reales Fábricas de Carlos IV.






Al otro lado del pequeño estuario, seguimos cómodamente por el Paseo Marítimo de Xuvia hasta Neda, ubicada al fondo de la Ría. Allí, las aguas saladas del Océano Atlantico se mezclan con las dulces del Río Grande de Xuvia. Antiguamente, el Camino cruzaba por el Puente Nuevo peatonal hacia el Albergue de Peregrinos, pero a día de hoy lo hace por A Ponte de Xuvia o Puente de los Andrade, cuya estructura de doble arco de piedra soporta la carretera. El puente actual es del S.XIX, aunque anteriormente hubo otros dos, uno romano y otro medieval. Antes del mismo está el Magnolio centenario de Xuvia, del que se sabe, casi con seguridad, que estaba plantado antes de 1789, por lo que su edad supera los 230 años. Aguas arriba vemos el Molino de Xuvia, que allá por el S.XIX era el principal productor de harina de Galicia. Fue construido en el año 1775 por los empresarios franceses Juan Lestache (Real Fábrica de Harinas de Lestache) y Francisco Bucau, y constaba de dos molinos con cuatro ruedas. Con posterioridad, las instalaciones también albergaron una fábrica de papel, de tejidos y otra de laminados de cobre.






Del otro lado del puente está la Escultura al Pan de Neda, uno de los más famosos de Galicia junto con los de Cea (Ourense) y Carral (A Coruña). Su secreto parece ser el agua del Río Belelle, que hacía funcionar múltiples molinos harineros a su paso, de los cuales se conservan 14.


El recorrido por la otra margen de la Ría es mucho más anodino, dado que coquetea con la carretera. Los únicos puntos de interés son la Parroquia de Santa María de Neda, el anexo puente sobre el Río Belelle y un par de lavadoiros (Conces y A Casanova).






Al llegar a Fene, atravesamos el pueblo y combinando pequeñas carreteras sin tráfico con caminos, nos dirigimos al Polígono de Vilar do Colo, al que llegamos tras una breve pero exigente subida. En el trayecto pasamos por A Fonte de A Revolta y por el Muíño y el Lavadoiro de Mundín (Rego Magalofes).




El siguiente tramo de bajada a Cabanas es para mi el más feo del Camino. Hasta hace poco, el trazado iba más a la derecha y bajaba por bonitos senderos y pistas asfaltadas hasta la Playa de la Magdalena. Sin embargo, tras una reciente modificación, lo hace por asfalto, cruzando incluso peligrosamente la N-651. Una decisión incomprensible y desde mi punto de vista, desafortunada. Los únicos puntos de interés son el Lavadoiro de O Pereiro y una bifurcación señalizada, en la que podemos optar por dar un rodeo por la Pena do Raposo, alternativa que le añade algo más de 1 km, pero que evita el cruce peligroso. En cualquier caso, el Camino principal es el otro.



Una vez abajo, cruzamos el Río Eume justo antes de su desembocadura por el Ponte da Pedra, que da acceso a Pontedeume.


En el casco histórico de la antigua Villa de los Andrade iniciamos la subida más dura del Camino, un kilómetro y medio «vertical», primero por estrechas callejuelas y luego por una pista asfaltada que asciende por las estribaciones orientales del Monte Breamo hasta el Alto de Cermuzo (Lugar de As Pedridas, 165 m). Las rampas rondan el 15% de pendiente y más o menos a la mitad del «muro», podemos hacer un alto en el Mirador de Aresito, desde el que se tiene una bonita vista atrás del pueblo.




Superado el escollo, nos relajamos en una bajada de 3 km, primero por asfalto pasando por la Fonte-lavadoiro de Buíña, y luego por una corredoira que acompaña al Río Dandel a través de un sombrío bosque de robles y castaños, en el que cruzamos varios puentes de madera. Un paraje precioso, puerta de entrada a la Reserva de la Biosfera «Mariñas Coruñesas e Terras do Mandeo«.




Junto al Campo de Golf de Miño, el Dandel entrega sus aguas al Rego do Vidreiro, que el Camino cruza por un puente. Al otro lado, pasamos bajo la AP-9 y retomamos la subida por la Senda dos Muíños da Fraga do Ario hasta el Alto de A Calvela, un vasto eucaliptal salpicado por algún que otro carballo.


Desde allí bajamos por tranquilas carreteritas interiores hasta A Ponte Baxoi, uno de los 7 puentes construidos por orden de Fernán Pérez de Andrade, noble apodado «o Boo» que gobernó estas tierras en el S.XIV. El río que cruza, el Baxoi, forma aguas abajo unas preciosas marismas antes de desembocar en el mar en la Playa Grande de Miño.




Apenas 1 kilómetro más adelante entramos en Miño, un animado pueblo costero, en el que bien merece la pena hacer un alto para beber algo y probar los deliciosos callos que suelen poner de tapa.


Con energías renovadas reemprendimos la marcha y guiados por las señales jacobeas, llegamos a la desembocadura del Río Lambre en la Playa de la Alameda, extremo meridional de la Ría de Betanzos. Allí encontramos el Monumento a los Andrade, que nos recuerda que el anexo Ponte do Porco se levantó sobre las ruinas de otro de los puentes construidos por su señor feudal. De hecho, el puente actual esconde una cabeza de jabalí, símbolo de la Casa de Andrade.




En este punto dejamos atrás el Gran Golfo Ártabro para adentrarnos en las tierras del interior de la provincia de La Coruña. Siguiendo poco más de 1 kilómetro por el margen derecho del río llegamos al Puente de Lambre, construido en piedra, de estilo gótico y atribuido también al caballero Don Fernán.



Por él cruzamos el río para adentrarnos en el Concello de Paderne y sin apenas respiro, afrontamos la última subida de la etapa, unos 3 km por una pista asfaltada, divididos en 2 tramos separados por una efímera bajada: el primero hasta el Lugar de Trasmil pasando por el lavadoiro de Lambre, y el segundo hasta el Alto do Coto de Souto (138 m). En este último encontramos uno de los muchos puestos de avituallamiento a cambio de la voluntad que hay a lo largo del Camino. Encomiable la labor de quien los mantiene para cuidar del peregrino. Un poco más adelante, gozamos de una muy buena vista de la Marisma de O Mandeo.





Desde allí continuamos sin apenas ganar ni perder altura hasta la vieja Fonte de Gas (año 1884) y la Iglesia de San Martiño de Tiobre, ubicada en Betanzos o Vello, núcleo primigenio del actual Betanzos. Las primeras referencias a este precioso templo románico son del S.IX (año 830), pero algunos aseguran que allí ya había una capilla en tiempos de los romanos o los suevos. A lo largo de la historia ha experimentado al menos 3 reformas: en el S.XII, cuando fue consagrada por Gelmírez, en el S.XIX y la más reciente, en el año 1972.





Abajo, en el fondo del Valle del Mandeo, divisamos ya Betanzos, al que llegamos bajando por el Santuario de Nuestra Señora del Camino o Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, un templo de estilo renacentista, levantado a finales del S.XVI (1568-1601) bajo la dirección de Juan de Herrera.



Tras cruzar el Río Mandeo por A Ponte Vella, accedimos al casco histórico de la «Ciudad de los Caballeros» por la puerta a la que da nombre el puente, y subiendo por sus callejuelas llegamos a la Plaza Hermanos García Naveira, centro neurálgico de la villa y llamada así en honor de los grandes benefactores de la misma.





Presidiendo la plaza, final de esta primera etapa, están la Iglesia de Santo Domingo, de estilo renacentista-barroco, construida entre los siglos XVI y XVIII; la Fuente de Diana, de bronce y estilo versallesco, que data de mediados del S.XIX, y la estatua de los hermanos García Naveira, betanceiros ilustres.




Etapa 2 (Betanzos – Santiago)
Por el gran simbolismo que tiene para el Camino, comenzamos la segunda etapa en la Iglesia de Santiago, ubicada en una modesta esquina de la Plaza de la Constitución. Hacia sus agujas, grandes dominadoras de la colina que se alza entre los ríos Mandeo y Mendo y por la que se extiende el casco histórico de Betanzos, parecen apuntar los brazos de los Hermanos García Naveira.

El templo, de estilo gótico, fue edificado en el S.XV sobre otro más antiguo románico, por orden de Fernán Pérez de Andrade «O Mozo», señor feudal de la comarca. La fachada actual se realizó entre los años 1899 y 1901. En el S.XV se construyó el anexo Pazo de Bendaña, y a mediados del S.XVI se levantó entre ambos la Torre municipal del Reloj, de planta hexagonal.




El primer tramo hasta Hospital de Bruma es a buen seguro el más duro del Camino Inglés, ya que de los casi 26 km de los que consta, 22 y medio son de subida casi ininterrumpida, desde prácticamente el nivel del mar hasta As Travesas (447 m), punto más alto del Camino. En el trayecto encontraremos algún rellano de descanso y únicamente un corto tramo de bajada, entre los kilómetros 4 y 6.
Abandonamos Betanzos cruzando el Río Mendo por A Ponte Vella das Cascas, citada ya en un documento del año 1200.


Sin tiempo para calentar las piernas, afrontamos una subida «peleona» de unos 3 km por asfalto, primero por el Monte de O Coto, desde el que tenemos una buena vista atrás del pueblo y el Valle del Mandeo; y luego, tras cruzar sobre la A-6 y un pequeño descanso, por el Monte de O Pedrido.

Tras un par de kilómetros de descenso, en los que entramos en el Concello de Abegondo, y un pequeño tramo llano, llegamos a la Iglesia de San Esteban de Cos (Igrexa de Santo Estevo de Cos), de estilo rural, planta de cruz latina y junto a la que hay un bonito cruceiro.



Retomamos la subida, ahora tendida y por pistas de montaña, y en unos 4 km nos plantamos en la aldea de Presedo, donde hay una fuente y un albergue. A la derecha, ligeramente apartado del Camino, podemos ver el Santuario de Nuestra Señora de la Saleta o Iglesia de Santa María de Presedo, del S.XVIII y estilo barroco.




Un par de kilómetros más adelante está la Parroquia de Santa Eulalia de Leiro (Igrexa de Santaia de Leiro), también barroca del S.XVIII y adosada al camposanto, como es costumbre por estos lares.


Unos 500 m después, abandonamos el asfalto para tomar una pista forestal a la derecha que sube por el Monte da Igrexa y el Piñeiral de Abaixo hasta el Alto da Camposa do Vento (286 m), para luego llanear hasta el Embalse de Beche. El plácido encoro, en torno al cual se ha creado un área recreativa, es un pequeño oasis en el camino y un buen lugar para relajarse un poco antes de reemprender la marcha.




Desde allí continuamos ascendiendo por senderos pasando por A Fraga, donde hay una granja de visones, y el Monte de Castro Maior, cuya cima alberga un castro de la edad ferro-romana llamado de Coto da Cerca o Maior de Vizoño. La subida culmina desembocando en la carretera AC-542 a la altura de As Travesas, techo del Camino Inglés, donde nos unimos al ramal que viene desde La Coruña.




Unos 3 km más adelante entramos en Hospital de Bruma, donde hay dos albergues en los que suelen hacer noche los peregrinos, uno privado y otro público. Este último esta emplazado junto a un regato, en un terreno adyacente al que en su día albergó el antiguo hospital de peregrinos que da nombre al pueblo. El sanatorio, documentado ya en el año 1175, se erigía contiguo a una capilla, también desaparecida, y en él pernoctó Carlos I de España en el año 1520, y posteriormente su hijo Felipe II cuando iba rumbo a Inglaterra para contraer matrimonio.


Al final de la aldea encontramos la Iglesia de San Lorenzo de Bruma, una pequeña pero preciosa ermita gótica del S.XVI, que aún conserva el arco de triunfo primigenio escondido detrás de un falso techo.

El siguiente tramo del camino, de unos 26 km y que nos lleva hasta Sigüeiro, tiene un perfil ligeramente descendente, con subidas escasas y cortas.
Comenzamos por asfalto, adentrándonos en el Concello de Ordes y pasando junto a excelsos maizales, llegamos a Ardemil. Cuenta la leyenda que en este paraje se libró una cruenta batalla contra los musulmanes, que «ardieron mil» ante la furia de las tropas locales, y de ahí el nombre. Allí, en Lugar conocido como Cabeza de Lobo, vemos un cruceiro y detrás, la Iglesia de San Pedro de Ardemil, de estilo románico rural. A poca distancia, yendo por el medio de unas fincas, encontraríamos la Fuente de San Pedro, a la que, en los años de sequía, los vecinos llevaban en procesión la imagen de San Pedro para lavarle los pies e implorar la lluvia.





A unos 600 m, en O Castro, dejamos a la izquierda la curiosidad jocosa de la ruta, un auténtico museo al aire libre que alberga «El Dino del Camino Inglés«, una montaña rusa de tractores y varias figuras de piedra. En este lugar se celebra cada verano la tradicional Festa da Malla, organizada por la asociación cultural Castro da Croa, que es la que patrocina la colocación de elementos y atracciones en el entorno.



Enseguida, tras un corto tramo por un bosque, llegamos a la Iglesia San Pelayo de Buscás (Igrexa de San Paio de Buscás), de base románica con modificaciones barrocas. En su fachada este, mirando al peregrino, destaca una pequeña hornacina con la colorida figura de San Pelayo, martirizado en Córdoba con tan solo 14 años.






Desde allí bajamos por asfalto hasta el Lugar de Vilariño, donde retomamos el sendero para ascender primero por un robledal hasta el Albergue de Peregrinos Rectoral de Poulo, que dejamos a la derecha, y luego por un ancestral túnel de laureles hasta el Lugar de O Outeiro. Sin duda alguna, uno de los tramos más hermosos del Camino, que se prolonga descendiendo entre maizales hasta prácticamente el Lugar de A Calle.


En la pequeña aldea se encuentra la Capilla de Nuestra Señora de la Merced (Capela de Nosa Señora das Mercedes de Poulo) y el último bar que vamos a encontrar hasta Sigüeiro. Frente a él, un bonito cruceiro y en el dintel de la casa de al lado, denominada Maldonado, hay escondida una inscripción que atestigua el paso y pernocta en el lugar del Rey Felipe II allá por el año 1554. Se aprecia bastante mal porque se encuentra en sombra bajo una cochera, por lo que hay que utilizar la linterna del móvil para leerla.


Tras cruzar con precaución la DP-3802, continuamos por una pista asfaltada hasta A Ponte Vella de Pereira, que cruza el Rego da Ponte da Ribeira. El puente medieval queda escondido bajo la carretera, por lo que para apreciarlo hay que descender unos metros hasta el arroyo.

Un poco más adelante, una preciosa corredoira por el bosque nos da acceso al Lugar de Os Carrás, en la Parroquia de Santa Cruz de Montaos, última estación ordense de la ruta.



Apenas 1 kilómetro y medio después, en el Lugar de Baxoia (Parroquia de Santa María de Deixebre), un cartel nos informa de que entramos en el Concello de Oroso.

Enseguida cruzamos bajo la AP-9 y al otro lado encaramos una interminable recta térrea con numerosos toboganes, que discurre paralela a la autopista, separada de ésta por una hilera de árboles. En ella encontramos la Fonte da Santiña y el Lavadoiro de Dolores.




La pista muere en el Parque Empresarial de Sigüeiro, a cuyo casco urbano accedimos cruzando el Rego Carboeiro por A Ponte Ulloa.


El último tramo del Camino, aunque corto (unos 17 km), dista de ser un paseo, si bien el entusiasmo por saber cerca Compostela enmascara toda dificultad.
Abandonamos Sigüeiro cruzando el Río Tambre por el puente medieval, cuya belleza apreciamos mejor desde abajo que desde la moderna carretera que lo profana. Fue levantado en el S.XIV por orden del archimencionado noble D. Fernán. Así lo atestigua un blasón de la familia Andrade que, allá por el año 1755, había tallado en la piedra de la cabecera del puente y que hoy se puede ver en el Museo del Castillo de San Antón de La Coruña. No obstante, se cree que en el lugar ya existía un puente en la época de los romanos, el cual formaba parte de la vía XX del Itinerario Antonino. El que vemos actualmente ha sufrido varias reformas a lo largo de los años: una dudosa en el S.XV, en el S.XX, cuando se acomete la obra del ensanche del tablero para armonizarlo con la carretera, y otra más polémica en el XXI para reforzar los pilares. La trabajada obra de cantería, mezcla de estilos románico y gótico, consta de 6 vanos conformados por otros tantos arcos, todos de medio punto a excepción de uno que es apuntado. Entre sus historias destaca el haber sido escenario del enfrentamiento, espada en mano, entre dos caballeros medievales, Álvaro Pérez de Moscoso y Gómez Pérez das Mariñas, quienes suspiraban por la misma mujer.



Al otro lado entramos en el Concello de Santiago de Compostela. Por delante, 3 subidas con sus correspondientes bajadas. La primera, la más larga y tendida, comienza entre viviendas aisladas, fincas y campos de cultivo, y se prolonga por el Bosque de Marantes hasta el Lugar de A Lameira. En el posterior descenso hacia el Lugar de Vilasuso, unos graciosos monigotes al lado del camino parecen decirnos «ánimo que ya queda poco».


La segunda ascensión, más corta pero también más explosiva y pedregosa, discurre por el Monte Salgueiro y nos conduce a uno de los parajes más bellos del Camino, el Bosque Encantado de A Carballosa, anunciado por un cartel y una bruja escondida entre la espesa arboleda.




Y la tercera y última subida, postre inesperado, comienza tras cruzar el Rego Salgueiro y nos lleva hasta el Alto das Brañas de Formarís (353 m).


La entrada a Santiago está un tanto afeada por el paso por el Polígono Industrial do Tambre, aunque tras una reciente reforma da una mejor sensación. Una vez en el casco urbano, las señales jacobeas nos conducen a través de las callejuelas, pasando por una serie de templos que son historia viva de Compostela: la Iglesia de San Cayetano, la Capilla de Nuestra Señora de Pastoriza, el Convento del Carmen (o de Nuestra Señora del Monte Carmelo), y el Convento de Santa Clara.




Bajando por la Rúa dos Loureiros llegamos a la Porta da Pena, antigua entrada a las murallas de la ciudad, y desde allí, por la calle del mismo nombre y dejando a la derecha la Iglesia de San Martín Pinario, llegamos a la Plaza de la Azabachería o de la Inmaculada.




Finalmente, cruzando bajo el Arco do Pazo, pasadizo que se abre bajo el Pazo de Xelmírez (antiguo Palacio Episcopal), entramos en la Plaza del Obradoiro, punto final de nuestro Camino. Enmarcada por la Catedral de Santiago, el Hostal de los Reyes Católicos y el Pazo de Raxoi, es sin duda alguna una de las plazas más hermosas y de mayor carga espiritual del mundo.



Desde el punto de vista técnico, el recorrido carece de dificultad. Nosotros seguimos fielmente el trazado de la ruta jacobea (edición 2024), que es totalmente ciclable a excepción de los 2 mencionados tramos de escaleras, uno evitable (por el Muíño das Aceas) y otro no (el de Vilar do Colo). No obstante, hay que tener en cuenta que el recorrido puede variar de un año a otro porque está sujeto a los caprichos de la administración. Las dos etapas en los que lo dividimos son muy diferentes. La primera, eminentemente costera, tiene un perfil «rompepiernas» y vistas espectaculares sobre el mar. La segunda, de subidas y bajadas más progresivas, discurre por la Galicia interior y su encanto radica más en los lugares que en los paisajes. Desde mi punto de vista y por ponerle una pega, el Camino Inglés abusa del asfalto, especialmente en la bajada de Vilar do Colo a Pontedeume y en la DP-0105, entre Santo Estevo de Cos y Presedo. En cualquier caso, el encanto de los caminos compensa con creces la falta de gracia de los tramos de asfalto.
En resumen, una ruta jacobea corta, impregnada de esa atmósfera tan especial que rodea al Camino y llena de preciosos rincones. Yo tuve el enorme privilegio de compartirla con mi hija Lucía, que derrochó paciencia, entusiasmo y pundonor para que pudiésemos culminarla. La misa del peregrino y la mágica noche compostelana pusieron el broche de oro a un viaje inolvidable.


