Circular por la Fraga del río Belelle (Muíño da Ribeira, presa, central hidroeléctrica, A Fervenza, Mirador de Viladonelle)

FUENTE DE INFORMACIÓN: Cartografía del Instituto Geográfico Nacional, visor Iberpix 4.
FOTOGRAFÍA: iPhone 11 Pro.
ZONA: Fraga del río Belelle.
DESDE: Antiguo Chiringuito del Belelle (234 m), entre A Brea de Sillobre y A Ribeira, carretera DP-3503 entre San Marcos y la AC-121, Parroquia de Sillobre, Concello de Fene.
CERCA DE: Fene, San Marcos, A Capela.
ÉPOCA: agosto de 2020. Tiempo: nublado. ÉPOCA RECOMENDADA: cualquiera.
TIPO DE RUTA: circular.
NIVEL DE DIFICULTAD: moderado.
Datos descargados de GPS SUUNTO Ambit3: Long: 10,64 km. Desnivel acumulado positivo: 290 m. Desnivel acumulado negativo: 290 m. Cota máxima: 253 m. Cota mínima: 74 m. Tiempo: 3 h 58 min (con mucha calma, paradas para sacar fotos y para contemplar la cascada).
MATERIAL: GPS, senderismo.
AGUA: Río Belelle, Rego das Carvelas.
TIPO DE FIRME: sendero, camino, carretera.

ITINERARIO:
Antiguo Chiringuito del Belelle – Puente sobre el Belelle (I) – Muíño da Ribeira – Senda del Belelle – Puente sobre el Belelle (II) – Presa (I) – Canal del Belelle – pequeña cascada – Bajada de los 38 codos – Merendero – Presa (II) – A Fervenza do Belelle – Central hidroeléctrica – Puente sobre el Belelle (III) – Mirador de Viladonelle – Iglesia parroquial de San Andrés de Viladonelle – O Chao da Aldea – Paso sobre O Rego das Carvelas – Monte de O Couce – Aldea de Belelle – Puente sobre el Belelle (II) – Senda del Belelle – Muíño da Ribeira – Chiringuito del Belelle.

Descárgate la ruta y accede a más información (mapas, waypoints, altimetrías, fotos) en el siguiente enlace de Wikiloc:
Circular por la Fraga del río Belelle (Muíño da Ribeira, presa, central hidroeléctrica, A Fervenza, Mirador de Viladonelle)

EL RÍO:
El río Belelle es un río de la provincia de La Coruña. Nace en el Barranco de la Cernada, al pie de O Pico Vello, en San Martiño de Goente (municipio de As Pontes de García Rodríguez). Discurre por los municipios de A Capela, Fene y finalmente, Neda, donde desemboca en la ría de Xuvia-Ferrol. Da cobijo a distintas zonas de gran riqueza paisajística y ecológica. Es conocido por su cascada (en gallego «a fervenza»), un salto de agua de más de 40 metros, y también por su idoneidad para la pesca de la trucha. Históricamente, el río Belelle ha sido de gran importancia económica para la comarca ferrolana, por dar luz (central hidroeléctrica del Monte Marraxón, Neda), blancura (lavado de las velas de los buques en el S.XVIII), agua (abastecimiento de agua a Ferrol y a otras parroquias) y pan (molinos harineros para la elaboración del famoso «Pan de Neda»).

LA RUTA:
La ruta de hoy es una vuelta circular por la Fraga del río Belelle y A Fervenza.

Dejamos el coche en el antiguo Chiringuito del Belelle, ubicado entre A Brea de Sillobre y A Ribeira, en la carretera DP-3503 (que une San Marcos con la AC-121). Salimos cruzando el río por el puente y al otro lado nos encontramos el Muíño da Ribeira, restaurado hace relativamente poco.

Continuamos hacia la izquierda por la Senda del Belelle, un estrecho sendero que discurre agradablemente a la vera del río, dejándonos bucólicos rincones en donde apetece parase a fotografiarlo.

En aproximadamente 1 km, llegamos a un segundo puente. Por la derecha será por donde volvamos. Ahora cruzamos el río para continuar por su otra orilla.

Tras otros 500 m, en los que pasamos al lado de un tranquilo remanso del río alimentado por unos pequeños saltos de agua, el camino parece morir en la presa.

Saltando un pequeño murete, podemos acceder a la pasarela que hay sobre el muro de contención y ver el río.

Hacia arriba salen un par de senderos que remontan la ladera, pero nosotros los ignoramos y cruzamos el canal que alimenta la central por una pasarela.

A partir de ahí, la senda se convierte en un estrecho single-track que discurre entre la acequia (izquierda) y el río, el cual va progresivamente quedando más y más abajo, adentrándose en el cañón hasta perderse en la espesura de la Fraga. Este tramo es sumamente bonito, original y divertido. Antiguamente era una ruta que podía resultar peligrosa, especialmente si llovía, ya que se vuelve resbaladiza y la caída hacia la derecha es de cuidado. Hoy por hoy, desde mi punto de vista, ha sido convenientemente rehabilitada, respetando cuidadosamente el entorno. Una sucesión de pasarelas, túneles y escaleras, nos permiten atravesar con seguridad uno de los bosques atlánticos más bellos y disfrutar de su enorme variedad de árboles autóctonos.

Tras algo más de 2 km muy angostos, el paisaje se abre un poco y llegamos a una pequeña cascada, desde la que tenemos una bonita vista del cañón. Es estacional o intermitente, ya que otras veces que he pasado por aquí no llevaba agua. Una pasarela la cruza por arriba.

Unos metros más adelante, tomamos un desvío a la derecha e iniciamos la «bajada de los 38 codos«, una senda en «zetas» con un desnivel de 150 m hasta el río. No he contado los giros, pero lo he visto en internet y me fío del que lo ha hecho. Durante el descenso, encontramos dos puntos o miradores naturales (desde los que se puede admirar la Fervenza) y un merendero rústico.

Llegando abajo, nos encontramos una bifurcación. Por la derecha se va directamente a la cascada, pero nosotros fuimos hacia la izquierda y antes de llegar al puente, giramos a la derecha para pasar por una pequeña presa que hay río arriba.

Desde allí, enlazamos con el camino de arriba y continuamos por él hasta A Fervenza o Cascada del Belelle, también llamada por algunos «Fervenza do Marraxón«. Este salto de agua, de unos 45 m de altura, en el que el río Belelle se precipita por una pared granítica, es sin duda alguna uno de los parajes naturales más espectaculares de Galicia. El ensordecedor ruido del agua al caer, las gotas en suspensión que nos empapan imperceptiblemente y la maravillosa fraga circundante, crean una atmósfera única. Si encima no hay gente, que no era hoy el caso, pues un lujo. En invierno lleva mucha más agua, pero aún en verano resulta increíble. Debajo del chorro principal hay una poza a la que se puede acceder con una pequeña trepada y donde es un lujo pegarse un chapuzón.

Deshaciendo lo andado, regresamos a la Central hidroeléctrica, construida a principios del S.XX para dotar de electricidad a la ciudad de Ferrol. Su fuente de energía son las aguas del canal (por el que caminamos antes), que se precipitan unos 125 m desde lo alto del Monte Marraxón.

Cruzamos el río por el puente y al otro lado, subiendo unas escaleras, tomamos el sendero hacia Viladonelle.

Iniciamos entonces una fatigosa ascensión de unos 500 m, en los que superamos 130 m de desnivel, hasta llegar al Mirador de Viladonelle.

Las vistas de A Fervenza y la Fraga desde esta atalaya, ubicada a unos 155 m de altitud, son impresionantes.

La subida termina en una bifurcación que hay un poco más adelante, en la que seguimos por la derecha hasta desembocar en una pista asfaltada por la que llegamos a Viladonelle.

Antes de entrar en la aldea, paramos en la Iglesia parroquial de San Andrés, un buen lugar para tomarse un bocadillo y reponer fuerzas.

Desde allí, continuamos por asfalto (pero sin coches) hasta As Carvelas, donde, tras pasar sobre el Rego del mismo nombre, nos desviamos a la derecha por un camino.

A partir de aquí, afrontamos la última ascensión de la ruta, unos 500 m por el Monte de O Couce. El camino es bonito, pero el paisaje cambia radicalmente, ya que el variado bosque de ribera da paso a un monótono eucaliptal. La subida termina en una intersección con un sendero que cogimos hacia la izquierda.

Por terreno llano, vislumbrando la Cuerda das Louseiras a nuestra izquierda y después de otra bifurcación (izquierda), desembocamos en una carretera por la que llegamos a la Aldea de Belelle.

Sin entrar en el pueblo, nos desviamos a la derecha entre unas casas, para coger un camino por el que enlazamos con la ruta de ida a la altura del segundo puente sobre el Belelle.

Finalmente, giramos a la izquierda antes del puente y regresamos al Muíño da Ribeira por la Senda del Belelle.

Desde el punto de vista técnico, el recorrido carece de dificultad, con la salvedad de que en mojado habrá que extremar las precauciones en la Senda del Belelle para no resbalar.

En resumen, un lujo de ruta, de río, de fraga y de cascada. Un lugar único, ideal para perderse. Las vecinas Fragas del Eume llevan quizá la fama, pero la Fraga del Belelle y A Fervenza es una auténtica joya de la Naturaleza.