FUENTE DE INFORMACIÓN: Cartografía del Instituto Geográfico Nacional, visor Iberpix 4.
FOTOGRAFÍA: Sony alfa 6700, iPhone 14 Pro.
ZONA: Monumento Natural Chorreras del Cabriel, Serranía de Cuenca.
DESDE: Enguídanos (734 m), provincia de Cuenca.
CERCA DE: Enguídanos, Víllora, Minglanilla.
ÉPOCA: febrero de 2025.
TIPO DE RUTA: lineal, ida y vuelta.
NIVEL DE DIFICULTAD: bajo.
DATOS DESCARGADOS DE GPS GARMIN FÉNIX 7: Longitud: 12,84 km. Desnivel acumulado positivo: 240 m. Desnivel acumulado negativo: 240 m. Cota máxima: 788 m. Cota mínima: 661 m. Tiempo empleado: 3 h 52 min (con calma y paradas para sacar fotos y marcar waypoints). Tiempo en movimiento: 2 h 49 min.
MATERIAL: GPS, senderismo.
AGUA: fuente en Enguídanos. Se cruza el Río Cabriel.
TIPO DE FIRME: camino, senda.
SEÑALIZACIÓN: marcas de PR-CU 53 y GR-66.
ITINERARIO:
Aparcamiento público Playeta la Lastra, Enguídanos – PR-CU 53, GR-66 – Puente sobre el Río Cabriel – Represa de la Lastra – La Romerosa – La Junta – Chorreras Bajas del Cabriel – Poza del Orón – Chorreras Altas del Cabriel, y vuelta por el mismo camino.
Descárgate la ruta y accede a más información (mapas, waypoints, altimetrías, fotos) en el siguiente enlace de Wikiloc:
Chorreras del Cabriel desde Enguídanos (Serranía de Cuenca)

EL ENTORNO:
El Monumento Natural Chorreras del Cabriel es un enclave natural de gran belleza del Sistema Ibérico, situado en la provincia de Cuenca, entre los términos municipales de Enguídanos y Víllora. Su singular geología, caracterizada por formaciones tobáceas ligadas a un ambiente fluvial, lo convierte en uno de los mejores ejemplos en España de rampa tobácea cuaternaria. El protagonista del mismo es el Río Cabriel, principal afluente del Júcar, que nace en los Montes Universales (Teruel) y sigue un curso de 220 km por las provincias de Cuenca, Albacete y Valencia, para finalmente entregar sus aguas al Júcar en la localidad valenciana de Cofrentes. El paraje de Las Chorreras se encuentra en su curso medio, en un tramo de 2,5 km que se va desde la Presa de Víllora al horcajo con el Río Guadazaón. A él se puede acceder tanto desde Víllora como desde Enguídanos.

Aviso: Por culpa de los devastadores efectos de la DANA de octubre de 2024, la ruta desde Enguídanos ha permanecido cerrada hasta hace muy poco y a fecha de hoy, solo se ha reabierto el sendero del margen izquierdo del río. El del margen derecho sigue cerrado por peligro de derrumbe.
LA RUTA:
La ruta de hoy accede a las Chorreras del Cabriel desde el pueblo de Enguídanos.
Partimos de Enguídanos, un bonito pueblo de la Serranía Baja conquense, ubicado a unos 734 m de altitud sobre la margen derecha del Río Cabriel. En lo alto del mismo se alza su Castillo-Fortaleza, que data del S.XI.



La ruta se puede empezar en el centro del pueblo, donde arranca el PR-CU 53 o «Sendero de las Chorreras«, que comparte trazado con el GR-66 y por el que vamos a remontar el curso del Cabriel. Nosotros lo hicimos un poco más abajo, en el Aparcamiento público Playeta la Lastra, para poder dejar el coche. Comenzamos bajando por asfalto hasta cruzar el río por un puente, dejando a la izquierda otro puente sobre el Arroyo del Vallejo de la Araña.



Al otro lado sale un camino que discurre agradablemente a la vera del río, sobre el que tenemos una muy buena vista de Enguídanos. En apenas 500 m llegamos a la antigua Presa de la Lastra, construida en el año 1925 y último elemento regulador del caudal del Cabriel antes del Embalse de Contreras.






Un poco más adelante, nos alejamos momentáneamente del cauce pasando entre unos cortados calizos y una amplia pradera, al fondo de la cual hemos de ignorar una variante del PR que sale a la derecha y que accede a las cascadas por Las Hoyas.


Seguimos de frente y regresamos a orillas del Cabriel, que se muestra esquivo, dejándose apenas ver entre la espesa vegetación de ribera.


Tras angostarse ligeramente entre un cañizal, el sendero serpentea suavemente por la zona de La Romerosa y La Junta, donde se pueden ver varias casas y cobertizos en ruinas. El topónimo «La Junta» hace referencia a la unión de los Ríos Guadazaón y Cabriel, que está justo enfrente.





Frente a la pequeña aldea de Salto, fácilmente identificable por su ermita, hay un vado que hoy estaba imposible de afrontar por la fuerte corriente. En otras condiciones es posible pasar para hacer la parte final de la ruta circular.



Unos 600 después, pasado un puente actualmente derruido, vemos a mano izquierda un disimulado desvío que conduce a los primeros saltos de agua, conocidos como las Chorreras Bajas del Cabriel.




De nuevo en el camino, empezamos a subir con moderada pendiente y por encima de una enorme masía en ruinas, encontramos un segundo desvío hacia la Poza del Orón, un bucólico rincón al que llegamos en algo menos de 200 m.






Deshaciendo lo andado, retomamos la senda, que se estrecha y se empina por la ladera E del valle.


La subida finaliza en una extensa planicie (788 m), en la que encontramos varios miradores desde los que podemos contemplar el espectacular paraje de las Chorreras del Cabriel. A nuestros pies, un intrincado laberinto tobáceo por el que el río ha ido excavando a lo largo de millones de años un ingenioso cañón. En su descenso, el Cabriel se remansa en varias pozas de color turquesa, que se comunican entre sí por preciosas y enérgicas cascadas, las llamadas Chorreras Altas.


El Río se hace Roca
Más allá de la belleza paisajística, el principal valor de este entorno, y el que ha motivado su declaración como monumento natural, es la presencia de depósitos tobáceos de gran extensión y la existencia de estromatolitos activos. Las tobas son rocas que se originan en los medios acuáticos (ríos y lagunas) continentales. Su formación es debida al depósito de sucesivas capas de calcita sobre musgos y plantas que viven en el cauce. Al petrificarse, los restos vegetales se descomponen y desaparecen, pero sus moldes quedan a menudo impresos en la roca resultante, que es la toba. Cuando las tobas están generadas por cianobacterias se denominan «estromatolitos».



Los miradores están protegidos por vallas y pasos acordonados. Si uno se sale de ellos para asomarse al abismo en busca de la mejor fotografía, se expone a una fatal caída.




El recorrido suele prolongarse hasta la Presa de Víllora, donde se cruza al otro lado para volver por la senda del margen derecho. Como ésta última está actualmente cerrada, nosotros terminamos antes, bajando al río por una senda escalonada. La vuelta la hicimos por el mismo camino de la ida.

Desde el punto de vista técnico, el recorrido carece de dificultad.
En resumen, una ruta obligada dentro de la Serranía de Cuenca, que nos descubre uno de los parajes naturales más hermosos y curiosos de la geografía española.
