Ruta de los Tres Puentes del Río Guadarrama en Galapagar (Alcanzorla, Herrera y La Navata)

FUENTE DE INFORMACIÓN: Cartografía del Instituto Geográfico Nacional, visor Iberpix 4.
FOTOGRAFÍA: Sony alfa 6700, iPhone 14 Pro.
ZONA: Parque Regional del Curso Medio del Río Guadarrama. Provincia de Madrid.
DESDE: Paseo de Riomonte nº 52, La Navata, Galapagar, Madrid.
CERCA DE: La Navata, Galapagar, Parquelagos, Torrelodones.
ÉPOCA: mayo de 2026.
TIPO DE RUTA: circular.
NIVEL DE DIFICULTAD: bajo.
DATOS DESCARGADOS DE GPS GARMIN FÉNIX 7: Longitud: 7,57 km. Desnivel acumulado positivo: 208 m. Desnivel acumulado negativo: 208 m. Cota máxima: 866 m. Cota mínima: 789 m. Tiempo empleado: 2 h 31 min (con calma y paradas para sacar fotos y marcar waypoints). Tiempo en movimiento: 1 h 58 min.
MATERIAL: GPS, senderismo.
AGUA: no hay fuentes. Se cruza el Río Guadarrama y el Arroyo del Cerrolén.
TIPO DE FIRME: sendero, calle, carretera.
SEÑALIZACIÓN: letreros en los puentes.

ITINERARIO:
La Navata – .

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Ruta de los Tres Puentes del Río Guadarrama en Galapagar (Alcanzorla, Herrera y La Navata)

EL ENTORNO:
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Sierra de Guadarrama

LA RUTA:
La ruta de hoy es .

Ruta circular desde La Navata pasando por:

El Puente Nuevo, también llamado de Las Minas, es una obra del último tercio del siglo XVI (finalizado en 1583), realizada por Juan de Herrera, que se construyó para acondicionar uno de los caminos que comunicaban Madrid con el Real Sitio de El Escorial y que el Rey Felipe II utilizaba en sus desplazamientos desde Madrid, donde en 1561 había establecido la Corte, hacia El Escorial. Se encuentra a medio camino entre Torrelodones y Galapagar. Hasta la edificación del citado puente, la vía más utilizada por Felipe II era el Real Camino de Valladolid, que pasaba por Torrelodones, Collado Villalba y Guadarrama. Una vez inaugurado, se abrió una ruta más rápida y confortable, que, desviándose en Torrelodones, llegaba hasta Galapagar y, desde aquí, hasta El Escorial. Se trata de una construcción inequívocamente vinculada al Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, como así prueban las parrillas escurialenses instaladas en cada uno de sus frontales. Hasta el último tercio del siglo XX, pasaba por el mismo la comarcal M-519, siendo en la actualidad de caracter peatonal, dejando al descubierto el enlosado renacentista del tablero, tras eliminarse la capa de asfalto. En uno de los extremos del puente, se ubican dos mojones de piedra de 1793, que delimitan un vedado de caza menor. 

El Puente de la Alcanzorla, también llamado de la Alcanzorra, es de origen musulmán, probablemente levantado entre los siglos IX y XI, sobre el río Guadarrama. Durante la dominación musulmana, existió en las tierras de Madrid un camino militar que permitía la rápida comunicación de todo un sistema de almenaras, torres de señales luminosas que vigilaban la Marca Media, la frontera de Al-Andalus con los reinos cristianos del norte de la Península, durante el período califal, que va desde el siglo IX al XI, zona fronteriza de vital importancia para la defensa de Toledo. A través de este camino se ligaban torres-vigía y ciudadelas, diseminadas longitudinalmente entre Talamanca de Jarama y el Valle del Tiétar. En la Comunidad de Madrid todavía quedan vestigios de los puentes sobre los que pasaba esta vía: el de Talamanca sobre el río Jarama, el de Pasadero (Navalagamella) sobre el río Perales, el de Grajal sobre el Manzanares (Colmenar Viejo), el del San Juan (Pelayos de la Presa), sobre el Alberche y el de Alcanzorla o Alcanzorra sobre el río Guadarrama. Aunque hasta hace bien poco, el puente de Alcanzorla se creía romano, es del tipo conocido como “lomo de asno”, y los puentes romanos suelen ser, por norma general, de calzada plana. El estado de conservación de nuestro puente es bastante precario, aunque los restos están bien consolidados en las tareas de restauración llevadas a cabo.  

El Puente de La Navata, de epoca altomedieval, se construyó al caer en ruina el antiquísimo puente de Alcanzorla, probablemente en el siglo XIV. Era utilizado por los viajeros que provenían del norte (Camino Real de Francia) así como las carreras de postas que, sorteando la capital y a través de Hoyo de Manzanares, enlazaban en Galapagar con la ruta habitual hacia el Real Sitio. También fue obligado paso de carreteros que venían del Cordel de Valladolid y que transportaban cereales y vinos hacia los ricos núcleos de Colmenar Viejo, Hoyo y Manzanares El Real. Se sabe que el Marqués de Santillana, constructor y dueño de los ingenios molineros de allí, pudo potenciar el lugar rehabilitando el viejo puente. Por testimonios fotográficos de los años 40 del siglo XX parece que la plataforma está aún en uso y es utilizado para el transporte harinero de los molinos anejos. Desde entonces, se aprecia el deterioro de su tablero (con ausencia de pretiles y extradós irregular) utilizándose exclusivamente para caballerías en recua, jinetes o paseantes. Con el auge urbanístico de la zona y para evitar el paso peatonal por el estrecho puente de la carretera local cercana, se decidió adosar un tablero-viga de hormigón como puente-tubería para aguas residuales camuflado, que daba servicio a una estación de bombeo de aguas y que sirve de pasarela vecinal con lo que se soluciona de paso el problema de comunicación entre ambas márgenes. A su lado también quedan restos de las viejas construcciones molineras que explotaban el cauce y debido a ello, también es conocido como Puente del Molino o Puente Viejo.