FUENTE DE INFORMACIÓN: Cartografía del Instituto Geográfico Nacional, visor Iberpix 4.
FOTOGRAFÍA: Sony alfa 6700, iPhone 14 Pro.
ZONA: Aravalle, Sierra de Gredos (Sector Central) - Sistema Central.
DESDE: Aparcamiento Ruta Laguna de la Nava, Nava del Barco, Avila.
CERCA DE: Nava del Barco, Tormellas, Navalonguilla.
ÉPOCA: julio de 2026.
TIPO DE RUTA: lineal, ida y vuelta.
NIVEL DE DIFICULTAD: alto.
DATOS DESCARGADOS DE GPS GARMIN FÉNIX 7: Longitud: 26,12 km. Desnivel acumulado positivo: 1350 m. Desnivel acumulado negativo: 1350 m. Punto más alto: 2367 m. Punto más bajo: 1165 m. Tiempo empleado: 12 h 28 min (con calma y paradas para sacar fotos y marcar waypoints). Tiempo en movimiento: 8 h 02 min.
MATERIAL: GPS, senderismo (en época estival). Crampones, piolets (con nieve y hielo).
AGUA: 4 fuentes (de Zarzalejo, de La Losa, del Chero y de la Micaela). Se cruzan las Gargantas de Galín Gómez y de la Nava, y el Arroyo Fuente del Ronchito.
TIPO DE FIRME: sendero, canchal.
SEÑALIZACIÓN: marcas del PR-AV 39 e hitos.
ITINERARIO:
Aparcamiento Ruta Laguna de la Nava, Nava del Barco – PR-AV 39 – Los Colmenares – Puente de la Yunta (Garganta de Galín Gómez) – Garganta de la Nava – Refugio de Navacasera (1423 m) – Fuente de La Losa – Refugio de La Losa (1503 m) – Vado de la Garganta de la Nava – Virgen de la Roca (1587 m) – Cascadas de la Garganta de la Nava – Campa (1710 m) – Refugio derruido (1750 m) – Fuente del Chero – Fuente de la Micalela – Plateau (1885 m) – Laguna de la Nava (1950 m) – Refugio de la Laguna de la Nava y Petroglifo (1965 m) – precima 1 (2310 m) – precima 2 (2340 m) – Alto del Corral del Diablo (2366 m), y vuelta por el mismo camino de la ida.
Descárgate la ruta y accede a más información (mapas, waypoints, altimetrías, fotos) en el siguiente enlace de Wikiloc:
Laguna de la Nava y Corral del Diablo desde Nava del Barco: «Viaje al Circo Perfecto»
EL ENTORNO:
Descubre más acerca de la zona en el siguiente enlace de nuestro blog:
Sierra de Gredos
LA RUTA:
La ruta de hoy asciende a la Laguna de la Nava y al Corral del Diablo desde Nava del Barco.
Partimos de Nava del Barco, un pequeño pueblo abulense ubicado en la Comarca del Alto Aravalle, al norte del Macizo Occidental de Gredos. Al lado de la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario tomamos la carretera que conduce a Umbrías (AV-P-542) y a los 500 m vemos a mano izquierda dos aparcamientos anexos: el del Mirador Estelar Nava del Barco y el de la Ruta Laguna de la Nava, donde dejamos el coche. Allí encontramos un cartel informativo sobre la travesía, que está recorrida por el PR-AV 39.
El sendero arranca subiendo suavemente por el margen izquierdo de la Garganta de Galín Gómez y está hormigonado a tramos para permitir el paso de los todoterreno de los ganaderos. Al principio discurre por terreno despejado, pero enseguida se sumerge en un frondoso bosque poblado mayoritariamente por robles, aunque también hay castaños, encinas, alisos y serbales. A la vera del mismo, en la zona de Los Colmenares, hay fincas valladas en las que, según la época del año, podemos ver ganado vacuno pastando.
Superado el primer kilómetro, obviamos un ramal a la izquierda que baja a cruzar el río por un puente en la zona de Las Juntas, llamada así porque allí une sus aguas a las de la Garganta de la Nava. Ojo con este desvío, porque en épocas de gran caudal puede ser necesario tomarlo, para ir por esa otra margen del río y así evitar tener que vadearlo más arriba.
Unos metros más adelante pasamos por la Fuente de Zarzalejo, seca en el estío, y a continuación (km 1,8) cruzamos la Garganta de Galín Gómez por el Puente de la Yunta. Al otro lado pasamos una cancela y un paso canadiense y enseguida el camino se bifurca. El ramal de la derecha sigue remontando la Garganta de Galín Gómez, mientras que el de la izquierda, por el que continuamos, hace lo propio con la Garganta de la Nava. A partir de ahí, desaparece el hormigón, aparecen los hitos y la pendiente se endurece un poco bajo las laderas E y S del Cerro del Camocho.
Una nueva cancilla nos da paso a un tramo pedregoso, a menudo encharcado por un torrente que cruza.
Tras pasar una tercera cancilla, el camino se torna en senda, dejamos atrás el bosque y continuamos ganado altura entre arbustos y matorral bajo. El único escollo es el Arroyo de la Fuente de la Matilda, cuyo cruce es intrascendente en el estío, pero que en el deshielo puede ser un tanto dificultoso, ya que todo el entorno suele estar anegado.
Pasado éste, seguimos subiendo por verdes prados salpicados por bolos graníticos y hoy por multitud de vacas, pasando por el Refugio de Navacasera (1423 m), el primero de los 4 chozos que encontraremos a lo largo de la ruta. Desde allí divisamos ya, al fondo, la imponente muralla rocosa que flanquea el tramo alto de la garganta.
A nuestra izquierda vemos por primera vez el río y la senda se angosta un poco entre éste y la ladera E de la Cuerda de Riscos Altos. A juzgar por los hitos, hay más de una opción de senda. Nosotros fuimos por una que discurre más cerca del cauce, pasando por una preciosa poza, y volvimos por otra más alejada del mismo.
Un poco más arriba, al final de otra zona de pastos, encontramos el Refugio de la Losa (1503 m) y la fuente del mismo nombre, que mana disimuladamente al pie de un peñasco berroqueño.
Seguimos de frente, dejando a la izquierda una chorrera estacional que se desprende desde la Cuerda del Prado Campo, y al poco, bajo un cortado, cruzamos una valla y un pequeño riachuelo, puerta de entrada a la zona más intrincada de la garganta.
A partir de ahí, la senda se vuelve bastante más pedregosa y se avanza con algo más de dificultad hasta llegar a un pequeño rellano, a unos 1550 m de altitud, en el que hemos de cruzar la garganta. No está indicado y hay que ir atentos, pero podemos identificar el lugar entre dos postes alineados a ambos lados del río, unidos por algunos hitos intermedios. Una hilera de piedras, dudo que fruto del azar, facilita el paso. En noviembre el vado nos resultó imposible por el caudal y la fuerte corriente, pero en verano no supuso mayor problema.
Al otro lado retomamos la senda y continuamos subiendo ligeramente por el margen derecho orográfico del arroyo. A los 500 m llegamos a la Virgen de la Roca, un peñasco coronado por una cruz, que alberga una pequeña hornacina de la Virgen. Su autoría se le atribuye Bernabé Sánchez, un guarda de las cabras de La Nava.
Este es el punto de inflexión de la ruta, ya que a partir de aquí el panorama y el perfil cambian por completo. La pendiente se endurece y entramos en la zona más bonita de la Garganta de la Nava, en la que ésta se encajona entre las verticales y escarpadas paredes de roca de la Barrera del Canchalón (a nuestra derecha) y del Barrerón del Campanar (a nuestra izquierda).
De entrada el arroyo es protagonista, ya que forma 3 pequeñas pero hermosas cascadas que amenizan la subida. La segunda especialmente, ya que remansa en una poza que invita al baño.
A continuación, con unas empinadas zetas alcanzamos la parte más angosta de la garganta, infranqueable, y que la senda, enlosada a tramos cual calzada romana, salva ingeniosamente tirándose hacia la ladera.
Superada la cota 1700 m, pasamos por una pequeña campa y tras encarar de nuevo el brevemente las morrenas del Barrerón del Campanar, enfilamos definitivamente la cabecera de la garganta. Caminando sobre lanchares o lanchas graníticas (ojo en invierno que resbalan), llegamos a un refugio derruido (1750 m). Queda un poco apartado del camino, por lo que si queremos verlo hay que descender unos metros.
Tras dejar a la derecha una cuarta cascada, salimos a terreno más abierto y comenzamos a ver despuntar en la lontananza la cuerda del Corral del Diablo. La senda serpentea por terreno herboso pasando por 2 fuentes, en las que podemos reabastecernos de agua. La primera es la del Chero, junto a la que hay un letrero que absurdamente no muestra su nombre, sino que anuncia el segundo de los manantiales, la Fuente de la Micaela.
Ambas fuentes están separadas por unos 400 m, en los que la pendiente afloja un poco a la vera del arroyo y en los que es frecuente ver ejemplares de cabra hispánica (Capra pyrenaica victoriae), también llamada cabra montés occidental o de Gredos, encaramados a los riscos.
La segunda fuente hay que buscarla, porque está escondida al pie de un peñasco y solo es visible desde el río. Ante la duda, podemos tirar de GPS para localizar el waypoint.
Un poco más arriba, una pequeña cascada, que forma el Arroyo Fuente del Ronchito antes de desembocar en la garganta, nos da paso a un vasto plateau (1885 m), señalizado con una baliza multicolor y frecuente lugar de acampada.
Desde allí, con otro pequeño arreón por el pedregal, alcanzamos la Laguna de la Nava (1950 m), retenida artificialmente por una presa levantada por los lugareños a principios de los años 50. El objetivo de la misma fue hacer posible un vaciado paulatino y controlado, que garantizase el riego de huertos y frutales en verano.
La laguna, alimentada por las aguas cristalinas del deshielo, es una auténtica preciosidad. El antiteatro rocoso que la rodea, que conforman de E a O El Pelado, el Alto del Corral del Diablo y la Barrera del Canchalón, le da al lugar una enorme espectacularidad. No en vano, a este Circo del Corral del Diablo se lo conoce por el «Circo Perfecto».
La ruta «oficial» y el PR terminan aquí, por lo que la ascensión al Corral del Diablo es una propina gratuita, cuya conveniencia a de valorarse en función de las fuerzas que nos queden. Son poco más de 2 km, pero en los que hemos de superar 416 m de desnivel. El tramo más complicado, aunque parezca mentira, es el primero, hasta alcanzar el voladizo del circo.
De entrada hemos de dirigirnos al antiguo Refugio de la Laguna de la Nava (1965 m), ubicado apenas 200 m al E del embalse y al que se llega por una senda perimetral. Actualmente está en ruinas y sobre el hay un paredón granítico acusado de petroglifo.
Una vez allí tenemos dos opciones: rodearlo por la izquierda o por la derecha. Nosotros subimos por la izquierda y a la vuelta bajamos por la derecha. Por ambos lados hay canchal, pero por la derecha es más corto, por lo que creo que es más recomendable.
Superada la pedrera, continuamos ascendiendo por terreno herboso, disfrutando de una bonita vista atrás del circo glaciar.
En la parte alta de la ladera, giramos a la derecha para cruzar un pequeño torrente y encarar un pequeño canal por el que alcanzamos la cuerda.
A partir de ahí ganamos altura por terreno mixto, de piedras y matorral, pasando por un par de puntos desde los que tenemos una fantástica vista de la laguna.
Por delante distinguimos las 3 cimas del Corral del Diablo: la verdadera al fondo y antes dos precimas bajo las que a duras penas resisten los últimos neveros.
La ascensión final se hace por un extenso canchal. No hay senda como tal y lo más cómodo es ir por la transición entre la pedrera y el piornal de La Serradilla, que se desprende hacia la Laguna de los Caballeros.
La ladera de la primera precima (2310 m) es la más pendiente. Durante la subida dejamos a la izquierda la Fuente del Ronchito, donde nace el arroyo que aguas abajo originaba un salto, y abajo a la derecha una laguna superior estacional. Como referencia hemos de fijarnos en una piedra dispuesta en vertical a media ladera, que hace las veces de mojón.
A la segunda precima (2340 m) se llaga más fácilmente, primero entre piornos y luego sobre grandes bloques de piedra.
Y desde ella, en apenas 200 m, alcanzamos la cima del Alto del Corral del Diablo (2366 m), coronada por un par de grandes hitos y una tablilla con el nombre del pico. Las vistas del circo y la laguna son espectaculares, y hacen que el esfuerzo merezca la pena. Hacia el SO vemos también los picos del Circo de Galón Gómez, El Juraco, La Covacha y Punta Azagaya. Y desplazándonos unos metros, podemos ver abajo la Laguna de los Caballeros al pie de las agujas de la Loma de la Cumbre.
La vuelta la hicimos por el mismo camino de la ida.
Desde el punto de vista técnico, el recorrido no tiene pasos complicados ni trepadas. Lo he catalogado de «difícil» por la distancia (casi 26 km), el fuerte desnivel (1350 m) y el terreno de Gredos, siempre complicado y que te obliga a ir con la cabeza gacha mirando al suelo. Quitando el tramo inicial, el resto es por firme incómodo y pedregoso en diferentes versiones: descompuesto, enlosado, sobre lanchares, y con un porcentaje de canchal nada despreciable. Si la distancia fuese corta no es problema, pero al ser larga, castiga.
En resumen, una travesía espectacular a uno de los circos glaciares más hermosos y desconocidos de la Sierra de Gredos.