El Cubillo de Uceda-Casa de Uceda-Laderas del Arroyo de Matarrubia-Villaseca de Uceda-Viñuelas-El Cubillo de Uceda

  • FUENTE DE INFORMACIÓN: Cartografía del Instituto Geográfico Nacional, visor Iberpix 4.
  • FOTOGRAFÍA: iPhone 6s.
  • ZONA: Rañas de Matarrubia, Villaseca y Casas de Uceda, sector occidental de la provincia de Guadalajara.
  • DESDE: El Cubillo de Uceda, provincia de Guadalajara.
  • CERCA DE: El Cubillo de Uceda, Casa de Uceda, Villaseca de Uceda, Viñuelas, Uceda, Torremocha de Jarama, Matarrubia.
  • ÉPOCA: enero de 2019. Tiempo cubierto y muy frío, Tª: -1-3 ºC.
  • TIPO DE RUTA: circular.
  • DATOS TÉCNICOS:
    • Nivel de dificultad: moderado. Técnicamente: fácil.
    • Datos descargados de GPS GARMIN: Long: 29,15 km. Desnivel acumulado positivo: 247 m. Desnivel acumulado negativo: 247 m. Cota máxima: 932 m. Cota mínima: 754 m. Tiempo empleado: 2 h 26 min (con calma, paradas para fotos y para marcar waypoints).
  • MATERIAL: bicicleta de montaña.
  • AGUA: fuente en Villaseca de Uceda. Se cruzan los arroyos de Casa de Uceda, la Caén, Matarrubia, Valdegiles, los Pozuelos, del Monte y de las Viñas.
  • TIPO DE FIRME: pista forestal y carretera (apenas 1 km).

ITINERARIO:
El Cubillo de Uceda – Casa de Uceda – Confluencia de los Barrancos de Charcos, de Valdefuente y de la Fuente – Alto de El Coto (882 m) – Barranco de la Caén – Camino de la Ermita de la Virgen de los Olmos – Arroyo de Matarrubia – Alto entre La Guijosa y Cabeza del Rubial (933 m) – Villaseca de Uceda – Viñuelas – Arroyo del Monte – Arroyo de las Viñas – La Pascuala – El Cubillo de Uceda.

Descárgate la ruta y accede a más información (mapas, waypoints, altimetrías, fotos) en el siguiente enlace de Wikiloc:

El Cubillo de Uceda-Casa de Uceda-Laderas del Arroyo de Matarrubia-Villaseca de Uceda-Viñuelas-El Cubillo de Uceda

LA ZONA:
Las “Rañas de Matarrubia, Villaseca y Casas de Uceda” es un espacio natural protegido dentro de la Red Natura 2000. Está ubicado en el sector occidental de la provincia de Guadalajara, en el límite constituido por las comarcas de la Campiña y la Serranía de Guadalajara. El espacio tiene una vegetación típica del piedemonte de la Sierra de Ayllón, en la que domina el enebral arborescente. Pero lo más característico de este entorno y origen de su nombre son las “rañas” de las laderas del Arroyo de Matarrubia, en las que surgen cárcavas activas de llamativo color rojo que destacan sobre los valles cultivados y sotos colindantes.

Rañas entre del Cerro Mata y Las Cocinas, margen septentrional del cauce del Arroyo de Matarrubia.

Una “raña” es una curiosa formación geológica de piedente resultado de la especial y caprichosa forma de sedimentar de una tierra compuesta por cantos de cuarcita con matriz arcillosa, que se configuran en un relieve de plataformas elevadas con suave pendiente interna. Se formaron hace unos 2 a 2,5 millones de años, durante el período Neógeno, momento en el que el clima era seco y frío, pero con estaciones de fuertes lluvias torrenciales que movilizaban grandes cantidades de material.

Rañas de la ribera sur del Arroyo de Matarrubia.

LA RUTA:
Preciosa ruta por el entorno de las “Rañas de Matarrubia, Villaseca y Casas de Uceda”, al oeste de una de las provincias para mi más bonitas y a la vez más desconocidas de España, Guadalajara.

Partimos de El Cubillo de Uceda, saliendo por una pista ancha (Camino del Destacamento) que se origina en la glorieta de entrada al pueblo.

Dejando atrás El Cubillo de Uceda.
Al fondo, Casa de Uceda.

En aproximadamente 3,6 km sin desnivel llegamos a Casa de Uceda (imágenes de archivo).

Tras atravesar el pueblo, cogimos una pista en su extremo norte por la que bajamos hasta la confluencia de los Barrancos de Charcos, Valdecaña y de la Fuente, donde se origina el Arroyo de Casa de Uceda.

Pista de bajada hacia el Arroyo de Casa de Uceda.
Paso sobre el recién estrenado Arroyo de Casa de Uceda.

Al otro lado del arroyo, comenzamos una corta pero exigente ascensión hasta el Alto de El Coto (882 m), desde la que se tiene una bonita vista de Casa de Uceda y los barrancos ubicados a sus pies.

Al fondo, sobre el barranco, Casa de Uceda.

Desde el alto, en vez de seguir de frente hacia la Ermita de la Virgen de los Olmos, nos desviamos a la derecha y cruzamos la carretera CM-123, para acto seguido realizar una empinada bajada hasta el Arroyo de la Caén. Este descenso se hace por una pista ancha, pero con alguna cárcava traicionera.

Inicio del descenso hacia los arroyos de la Caén y Matarrubia.
Abajo en el centro, se pueden ver las características “rañas” en las laderas del cauce del Arroyo de Matarrubia.

Tras pasar sin ninguna dificultad sobre los arroyos de la Caén y Matarrubia, tomamos hacia la derecha el Camino de la Ermita de la Virgen de los Olmos. Recorrimos por él 2,5 km en suave pendiente ascendente y lo abandonamos, desviándonos a la derecha para cruzar de nuevo las congeladas aguas del Arroyo de Matarrubia.

Arroyo de Matarrubia.
Cauce congelado del arroyo.

Desde allí, comenzamos a subir, primero paralelos al Arroyo de Valdegiles y después bordeando por el este Cabeza del Rubial, hasta coronar en una alto (933 m) entre ésta y La Guijosa.

Vista de las Rañas de Matarrubia desde el alto entre Cabeza del Rubial y La Guijosa.

Unos metros más adelante, cruzamos la carretera CM-1001 e iniciamos un tramo de unos 5,5 km llanos, bastante anodinos entre zonas de cultivo, pasando sucesivamente por Villaseca de Uceda y Viñuelas.

Llegando a Villaseca de Uceda.

Sin llegar a entrar en el pueblo de Viñuelas, cruzamos la CM-1002 y afrontamos el último tramo de la etapa, unos 8,5 km más bonitos y entretenidos, en los que realizamos un par de bajadas y subidas para atravesar los cauces de los arroyos del Monte y de las Viñas.

Cruce del Arroyo de las Viñas.

Pasado el segundo de los arroyos, divisamos ya El Cubillo de Uceda, al que llegamos sin dificultad recorriendo los últimos 900 m por carretera.

Al fondo, El Cubillo de Uceda.
Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, El Cubillo de Uceda (S. XII-XIII).

La ruta es técnicamente fácil, a excepción de alguna bajada con cárcavas y los pasos de los arroyos, que según la época pueden estar secos, embarrados, helados o tener un caudal que nos obligue a bajarnos.

Me ha impresionado sobremanera la espectacular primera parte del recorrido. Un paisaje diferente, con pistas solitarias entre encinas, que igual surcan bonitos barrancos que zonas de cultivo o monte bajo, donde es frecuente ver corretear a gamos asustados por nuestra única presencia. Y todo ello, salpicado por el singular rojo arcilloso de las rañas, que acompañan al Matarrubia por su silencioso peregrinar por estas maravillosas tierras de Guadalajara, la gran desconocida !!!